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La apertura del post kirchnerismo desata tensiones dentro de La Cámpora

La pata Larroque mira con recelo el aperturismo impulsado por Alberto F. Del otro lado, “Wado” de Pedro, el armador designado para captar a Massa. Demasiada gente para los lugares en las listas.
Por 07/06/2019 14:00

El nuevo escenario peronista generado por la irrupción de la fórmula Fernández-Fernández siembra discordia en el interior de La Cámpora, donde una línea referenciada en el trabajo territorial que tiene al diputado nacional Andrés “Cuervo” Larroque como cabeza visible observa, con un dejo de escepticismo, la reconfiguración del mapa político y la apertura a algunos sectores que hasta hace poco cuestionaban el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner. Desvela a los dirigentes cómo será esa negociación por espacios de representación. Es el aperturismo propiciado por el post kirchnerismo lo que divide aguas entre el larroquismo y el sector encabezado por Máximo Kirchner y el diputado Eduardo “Wado” de Pedro, a quien se le encomendó la tarea de abrirle la puerta a todo aquel que quiera contribuir a la construcción de una amplia mayoría.

El ungimiento del diputado nacional Axel Kicillof como candidato a gobernador fue la señal. No porque a ese sector de la organización no lo conforme la elección del ex ministro de Economía de Cristina. Hubiese pasado algo parecido –o más profundo- si se optaba por un intendente de raíz pejotista. Pero, a diferencia de lo que sugiere el imaginario colectivo, Kicillof no integra La Cámpora. Pese a su perfil joven y la relación con Máximo Kirchner y De Pedro o su amistad con Mariano Recalde, el ex ministro de Hacienda no forma parte de esa mesa y, además, cosecha adhesiones de distintos ámbitos.  

Kicillof tiene la espalda de Cristina. Con eso alcanza y sobra. Pero, para abajo, la discusión por lugares ya asoma. El candidato a la gobernación empieza a hacer política con vuelo propio. Se rodeó de nestoristas, como el diputado provincial Carlos "Cuto" Moreno y la presidenta del bloque por Unidad Ciudadana en el Senado bonaerense, Teresa García. Recibe a una comitiva del Fondo Monetario Internacional (FMI) y empieza a apilar a intendentes peronistas a su favor.

 

 

Pese a que al principio no lo querían, los intendentes del peronismo terminaron aceptando a Kicillof. Detrás de ese maridaje estuvo Máximo y la promesa de que los jefes comunales definirán buena parte de las listas seccionales.

El fin de semana último, Kirchner, durante un acto en Morón con Nuevo Encuentro y Martín Sabbatella, hizo el primer gesto al Kicillof gobernador. “La gobernadora dice que lucha contra las mafias. Yo le voy a nombrar a alguien que luchó contra una verdadera mafia: es el compañero candidato a gobernador Axel Kicillof, que luchó contra los Fondos Buitres. Si hay una mafia que todo lo compra en el mundo, que todo lo aprieta y que compra a los medios de comunicación son los fondos buitres y no lo pudieron comprar”, arengó.

Entonces, entre intendentes –divididos en dos ligas: Magario e Insaurralde- y viejos nestoristas, además de La Cámpora, el albertismo (si es que existiera) y la posibilidad de un acuerdo con Massa la pregunta es si hay lugar para todos. Kicillof junta porque es lo que necesita.

Este jueves fue a la Sexta sección electoral. En Monte Hermoso fue recibido por el intendente de ese distrito, Marcos Fernández. En la recorrida, antes de una charla con vecinos y militantes, también estuvo el ex senador bonaerense Alejandro Dichiara, quien, junto al jefe comunal, es el último eslabón del randazzismo con funciones ejecutivas. “Cristina no puede ser la candidata del peronismo en 2019, porque vamos a ir al fracaso”, le decía el ex senador al diario bahiense La Nueva dos años atrás. Todo cambió.

 

 

“Ellos armaron la organización, no se les puede bajar el precio y es lógica la tensión”, le dice una fuente de la agrupación a Letra P. Hace referencia a la pata larroquista y agrega: “En cada lugar donde vayas, el Cuervo tiene una terminal; el trabajo territorial que maneja es fuerte y es la forma que tiene para disputar poder”. Es un perfil distinto al de Wado de Pedro: dialoguista, integrante del Consejo de la Magistratura y con diálogo con el Frente Renovador para acercarlo al armado Fernández.

La estructura verticalista de Larroque es valorada adentro y afuera. Es, si se quiere, el que más militancia aglutina. “Había una necesidad muy grande de ampliar y creo que en su figura (en la de Alberto) hay una capacidad personal y simbólica que tiende un puente hacia sectores que por algunos motivos tenían resistencia a Cristina”, dijo en declaraciones a FM La Patriada cuando se conoció el binomio Fernández-Fernández.

Otro actor que será preponderante en la discusión de estos días en la provincia de Buenos Aires es el diputado provincial del bloque de UC Facundo Tignanelli. Fue enviado de Larroque a la Legislatura de María Eugenia Vidal a fines de 2017, pero esa relación está enfriada. Tignanelli tiene su base y territorialidad en La Matanza y poder de definición propia. Habla directamente con Máximo y el líder de La Cámpora lo llevó a reunirse con los intendentes peronistas del conurbano para cerrar acuerdos varios que tuvieron al presupuesto y endeudamiento bonaerense en agenda. Fue también quien integró por La Cámpora -para oponerse- la comisión bicameral que evaluaba la posibilidad de desdoblar las elecciones.

La peronización y amplitud que materializó Cristina para las elecciones se traduce también en discusiones internas. No hay discusión de la conducción y referencia de la ex presidenta, aunque sí expectativa para saber cuál será el lugar de cada uno de los espacios en el nuevo escenario que enfila hacia el post kirchnerismo.