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Bolsonaro respaldó a Macri, pero se prepara para convivir con Alberto Fernández

El presidente brasileño apeló a los argentinos para que voten “con responsabilidad” y eviten que surjan “nuevas Venezuelas”. Pero, por debajo, ya autorizó contactos reservados con Alberto Fernández.
Por 06/06/2019 13:19

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, de visita oficial en la Argentina, volvió a respaldar este jueves la reelección de Mauricio Macri, al llamar al pueblo argentino a votar en defensa de la libertad. Sin embargo, la diplomacia brasileña ha sondeado a otros precandidatos para trazar los escenarios posibles sobre el futuro de la relación bilateral, en particular con el post kirchnerista Alberto Fernández.

Durante la conferencia de prensa conjunta que los dos mandatarios compartieron en la Casa Rosada, el visitante señaló que “no queremos nuevas Venezuelas en la región”, algo que, en su jerga, debe interpretarse como un rechazo a la posibilidad de una victoria del kirchnerismo en octubre.

“Hago un llamado al pueblo argentino, para que Dios los bendiga en las elecciones que tendrán en octubre. Como ocurrió en Brasil, los llamo a votar más con responsabilidad y con la razón que con emoción para decidir el futuro de este país, con el que queremos tener una alianza cada vez más fuerte. Una alianza no solo en lo económico sino en lo mejor que puede tener cualquier hombre o cualquier mujer, que es la libertad”, señaló.

“Que elijan lo mejor, porque de ese modo tendremos paz, prosperidad y alegría en nuestros pueblos”, remató antes de recibir los aplausos en el Salón Blanco de la Casa Rosada.

 

 

No fue, de hecho, la primera vez que se manifiesta en ese sentido. A principios de mayo, por ejemplo, dijo, mucho más claramente incluso, que "nadie quiere meterse en asuntos que no son de Brasil, pero como ciudadano estoy preocupado de que vuelva el gobierno anterior a Macri. La anterior presidenta estaba vinculada a Dilma (Rousseff), a (Luiz Inácio) Lula (da Silva), a la Venezuela de Nicolás Maduro y de Hugo Chávez".

"Con el de Cristina Kirchner, y le pido a Dios que eso no suceda, nuestra querida Argentina se convertirá en una Venezuela", remató.

En la ocasión llegó a hacerse eco de lo que era un tema fuerte en el momento: la posibilidad de que la candidatura de Cambiemos no recayera en Macri sino en María Eugenia Vidal. "Si a Macri no le va bien, paciencia, peleen por mejorar. O voten a alguien de su línea, pero lo que no puede pasar es que vuelva Cristina", indicó.

Incluso antes, poco antes de la segunda vuelta que lo llevó al poder en octubre del año pasado, le había mandado al argentino "un abrazo” y lo felicitó porque “terminó con Dilma Kirchner", en referencia a la  supuesta afinidad entre Cristina y la ex presidenta de Brasil, una figura profundamente rechazada por la derecha hoy gobernante en ese país.

Para algunos, ese tipo de declaraciones constituyen actos de injerencia. Sin embargo, debe reconocerse que forman parte de las prácticas habituales en la región, como cuando, antes de las elecciones de 2003, el recién asumido Lula da Silva se declaró públicamente a favor de Néstor Kirchner y en contra de un retorno de Carlos Menem.

 

Para algunos, ese tipo de declaraciones constituyen actos de injerencia. Sin embargo, antes de las elecciones de 2003, el recién asumido Lula da Silva se declaró públicamente a favor de Néstor Kirchner y en contra de un retorno de Carlos Menem.

 

Pese a los respaldos públicos de su presidente, la diplomacia tantea bajo la superficie todas las posibilidades que pueden abrirse a partir de las elecciones de octubre y mantuvo recientemente contactos con otros precandidatos, como Sergio Massa y Roberto Lavagna, así como con dirigentes influyentes dentro de Cambiemos, como el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y senador Federico Pinedo.

 

 

Entre esas reuniones sobresalió otra, mantenida por el embajador Sérgio França Danese con Alberto Fernández. Ya se habían visto hace más de un año, pero el último contacto data de un mes atrás, poco antes del anuncio de la postulación presidencial de este último, según supo Letra P.

Junto con Alberto F. estaban Santiago Cafiero, un hombre de su confianza, y el ex ministro de Economía y ahora precandidato a gobernador bonaerense Axel Kicillof.

La inquietud pasaba por el futuro de la relación bilateral, que, pese a la distancia que parecía imponerse al comienzo de la gestión Bolsonaro, sigue siendo considerada como estratégica por los dos países.

Los brasileños se llevaron de ese encuentro, que consideraron “muy bueno”, la impresión de que el vínculo con un eventual gobierno K no tendría interferencias ideológicas sino que se basaría en los intereses recíprocos, algo que es uno de los caballitos de batalla preferidos de Bolsonaro.

De hecho, es sabido que a pesar de la supuesta afinidad ideológica, la relación concreta entre Cristina y Dilma resultó más bien difícil. En Brasilia se decía entonces, con algo de sorna, que ambas chocaban porque eran “demasiado parecidas”.

El vicepresidente en ejercicio de la Presidencia por el viaje de Bolsonaro, general Hamilton Mourao, señaló el miércoles en un encuentro reservado con empresarios en Recife, divulgado por Folha de S. Paulo, que “Macri fue tímido y perdió el paso” a la hora de imponer reformas económicas estructurales, pero “es en quien todavía confiamos”. Según añadió, “parece que para él es difícil ganar las elecciones en este momento. Nos preocupa la vuelta del kirchnerismo, que puede representar un problema en la relación con nuestro país”.

Una fuente de Itamaraty con la que conversó Letra P señaló que, con el orden de la fórmula F-F definido, Alberto Fernández asegura una diplomacia más moderada que Cristina, aunque dijo que, llegado el caso de que triunfen en las urnas, esperarán las primeras señales con cautela.

“La idea es seguir trabajando entre los dos países al más alto nivel, gane quien gane”, indicó.