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Código Gelbard: el Pacto Social que busca CFK con una nueva burguesía nacional

El kirchnerismo niega que la cita al ex ministro de Perón haya sido una crítica a CEOs. Es, en realidad, el corazón de la candidatura de la ex presidenta: un acuerdo remozado con el Círculo Rojo.
Por 10/05/2019 14:38

Dos dirigentes del kirchnerismo teorizan, con pasión, a la salida de la presentación del libro de la ex presidenta Cristina Fernández. Celebran “el palito” a los empresarios que les propinó la senadora cuando mencionó el rol de José Ber Gelbard, el hombre que salió del empresariado para ser ministro de Economía, primero de Héctor Cámpora y luego del Juan Domingo Perón regresado. Desde el entorno de CFK, le dijeron a Letra P que esa lectura fue una malinterpretación de una idea que, según los que planearon el discurso para la Feria del Libro, es central en la construcción de su candidatura presidencial.

El kirchnerismo centrado en el Instituto Patria considera que el F5 al rol de Gelbard simboliza “un debate que está teniendo” Cristina y que también se plantea en las 600 páginas del libro. Un nuevo Pacto Social que necesita de una nueva burguesía nacional que se convierta en un “actor político”; más sindicatos dispuestos al diálogo. “Sin eso, no se sale”, dicen en el entorno de la ex presidenta.

 

 

Las primeras lecturas de militantes, dirigentes y hasta medios sobre el caso Gelbard se apresuraron a retratar el Pacto Social de 1973 como un fracaso económico. Pero CFK pensaba en el rol del gelbardismo como un intento de recrear una burguesía “comprometida” con el bien común.

La ex presidenta parece estar lejos, hoy, de romper lanzas con el Círculo Rojo, aunque, en su esencia, la construcción del establishment nuevo se centra en su núcleo más fiel, que es, además, el más golpeado por la crisis y la recesión: las pymes productivas, que representan el 80% de la masa total de la Unión Industrial Argentina (UIA) y otras agrupaciones.

“No va a confrontar (con el Círculo Rojo), quiere edificar”, cuentan los que frecuentan a la ex presidenta, aunque admiten que “su estilo no cambia”.

Gelbard, un dirigente con ascendencia comunista, fundó la Confederación General Económica (CGE) y Perón lo llevó a su gobierno ponderando su perfil. Fue ministro sólo dos años, entre 1973 y 1974, y se hizo célebre por firmar un Pacto Social entre la CGE y la CGT para salir de la crisis y recrear un mercado interno fuerte. Lo logró en los primeros años, con inflación a la baja y tres puntos centrales: precios congelados, suba de salarios por única vez y, luego, congelamiento de las discusiones paritarias. Pero el castillo de naipes se desplomó, primero, con el rebrote de los precios internacionales del combustible y el desabastecimiento de los propios empresarios que firmaron el acuerdo. Tiempo después, el fallecimiento de Perón precipitó las consecuencias negativas.

La ex presidenta viene teniendo reuniones con empresarios grandes y de los pequeños. Cuentan que algunos de ellos, incluidos los pymes, acompañaron el modelo de Mauricio Macri con esperanza. Pero ahora son los que protestan por los coletazos de la recesión en sus empresas.

“No va a confrontar, quiere edificar”, cuentan los que frecuentan a la ex presidenta, aunque admiten que “su estilo no cambia”. Ergo, seguirá habiendo dardos en sus discursos. Pero sus operadores, que construyen vínculos diarios con distintos sectores, le bajan la espuma a una guerra estilo CFK 2015. De hecho, en el auditorio, cuando escucharon lo de Gelbard, muchos de los invitados aprovecharon el escenario para recordar que el ministro de Perón se opuso fuerte a las patronales del agro.

Aunque hay que verlo cómo corre en la cancha y los antecedentes no juegan a favor, este Gelbard no parece ser aquel Gelbard.