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Las capitales de Córdoba y Santa Fe están en la cuerda floja. Las PASO de Entre Ríos anticiparon una derrota inesperada en Paraná. Desorden en Mar del Plata, tras cuatro años de Arroyo.
Por 27/04/2019 16:29

Las elecciones primarias de Entre Ríos dieron la primera señal. La derrota del intendente Sergio Varisco frente al vicegobernador peronista Adan Bahl empezó a mostrar que la caída de Cambiemos a nivel nacional se empezará a sentir en los grandes centros urbanos que gobierna el macrismo, como Santa Fe y Córdoba, a los que se podría sumar Mar del Plata ya en octubre, con la elección bonaerense pegada a la presidencial.

El próximo domingo, la atención de la Rosada estará puesta en Santa Fe, la capital provincial que gobierna el radical José Corral desde 2011, cuando sucedió a su correligionario Mario Barletta. Como su antecesor, Corral fue electo intendente de Santa Fe en la boleta del Frente Progresista, en los tiempos en los que la UCR santafesina era socia del Partido Socialista. En 2015, fue reelecto con el  39,15% de los votos.

Tras la ruptura del radicalismo con el socialismo, en 2017, el Frente Progresista volvió a ganar las elecciones en la ciudad, pero esta vez con Corral en la vereda de enfrente, haciendo campaña por Cambiemos. Al revés de lo que sucedió en la provincia, donde Cambiemos se consagró con la lista de diputados nacionales que encabezó Albor Cantard - que cosechó 37,80% de los votos - en Santa Fe capital el triunfo fue para el Frente Progresista, que llevó como candidato a primer concejal al socialista Emilio Jatón. Su lista obtuvo el 40,34% de los votos.

 

 

 

Este domingo, Jatón será nuevamente la gran apuesta del socialismo para arrebatarle la ciudad al radicalismo, mientras Corral tiene el ojo puesto en la carrera por la gobernación. Las encuestas previas indican que Jatón es el favorito para las PASO y que el socialismo tiene grandes chances de ganar Santa Fe, algo que en la Rosada digieren en las horas previas a la elección. El candidato de Cambiemos será nuevamente Cantard. La ciudad tiene medio millón de habitantes y es el segundo distrito electoral de la provincia.  

Luego de Santa Fe, el siguiente sacudón urbano para Cambiemos será en Córdoba. En el oficialismo no solo esperan un triunfo contundente del gobernador Juan Schiaretti frente a Cambiemos, luego de la ruidosa ruptura que protagonizaron los radicales Mario Negri y Ramón Mestre, sino que admiten con resignación que el peronismo también se encamina a quedarse con la capital provincial, de la mano de Martín Llaryora.

El radicalismo gobierna la capital cordobesa desde 2007, cuando Daniel Giacomino sucedió a Luis Juez. Mestre asumió en 2011 y, tras dos mandatos como intendente, decidió competir por la gobernación. Pero el presidente de la UCR cordobesa tiene un panorama difícil en su territorio ya que la misma división que aqueja a Cambiemos en la provincia se refleja en la ciudad en la que resultó reelecto hace cuatro años con el 32,36% de los votos.  

El 12 de mayo, Mestre apostará en Córdoba capital por Rodrigo de Loredo, mientras que Negri impulsará al ex intendente Luis Juez. En ese escenario, todo indica que Llaryora, con todo el respaldo de Schiaretti, se abrirá paso entre los referentes de Cambiemos y se quedará con la ciudad. Será un triunfo histórico para el peronismo y un sacudón para la Rosada, en un territorio oficialista por excelencia.

Un mes después, el 9 de junio, el intendente Varisco intentará revertir el triunfo del peronismo en las primarias de Paraná, donde el vicegobernador Bahl obtuvo el 29,6% de los votos y se subió al carro ganador de Gustavo Bordet. En un resultado inesperado para el oficialismo nacional, Bahl le sacó a Varisco una diferencia de siete puntos.

 

 

La situación de Varisco, sin embargo, es por demás llamativa. El intendente llegó a las primarias del 14 de abril procesado por supuestos vínculos con el narcotráfico. Pese a eso, resultó ganador de las PASO de Cambiemos en la ciudad frente al concejal Emanuel Gainza, del PRO.  

Varisco llegó a la intendencia de Paraná en 2015, con el 46,20% de los votos, cuando se consagró ganador frente a la peronista Blanca Osuna, a quien le sacó 14 puntos de diferencia. Cuatro años después, el peronismo unido en el frente Creer en Entre Ríos pone en jaque su reinado.

Con tensiones internas difíciles de procesar, Mar del Plata también aparece en el horizonte como un nubarrón para Cambiemos. El distrito de General Pueyrredón, que gobierna desde hace cuatro años Carlos Arroyo, es el principal bastión bonaerense del oficialismo.

En 2015, Arroyo fue electo intendente con el 47% de los votos y promesas de cambio después de ocho años de gestión del peronista Gustavo Pulti. En 2017, Cambiemos no sólo logró mantener ese piso sino que lo elevó: se impuso con el 48,6%.

 

 

 

Pero el distrito entró después en zona de turbulencia. Golpeada por la crisis económica y por la desocupación, las encuestas muestran que Mar del Plata empezó a darle la espalda al presidente Mauricio Macri - cuya popularidad cayó en picada en los últimos meses- y desaprueba tanto la gestión de Arroyo como la de María Eugenia Vidal.

Según un sondeo realizado por la consultora Gustavo Córdoba y Asociados, la imagen negativa de Macri en Mar del Plata alcanza el 72,4%, mientras que el nivel de desaprobación de Arroyo llega 82,9%. Vidal sigue siendo la figura con mejor imagen de Cambiemos pero cosecha un rechazo del 65,5%.

Esa caída se suma al desorden político interno. La tensión de Arroyo con la gobernadora es visible e incluyó varios desplantes mutuos. El intendente dice que buscará un nuevo mandato pero tendrá que competir en las PASO, en las que ya hay varios anotados como posibles candidatos. La radical Vilma Baragiola corre con ventaja, mientras que Vidal impulsa al ex juez federal Guillermo Montenegro.

El peronismo podrá aprovecharse de los problemas en la tropa ajena Si Cristina Fernández de Kirchner decidiera ser candidata a presidenta, su presencia en la boleta podría arrastrarle votos a su elegida, la diputada Fernanda Raverta, y dejar a Cambiemos sin el tercer distrito electoral de la provincia en su poder.