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El lamento de Pedro

Pesatti, el vicegobernador de Río Negro, terminó aislado por el círculo rojo de Weretilneck, que eligió a Arabela Carreras. Historia de idas y vueltas con el peronismo. Viedma, su plan B.
Por 29/03/2019 10:22

Pedro Pesatti, vicegobernador de Río Negro hasta diciembre, no pudo ganarle al círculo rojo de Alberto Weretilneck. La decisión de imponer candidatos de la Cordillera y el Alto Valle lo dejó solo en Viedma, la capital. Sin importar que se jugó por el proyecto provincial en la conformación de Juntos Somos Río Negro (JSRN), abandonó el Partido Justicialista (PJ) con el mote de traidor, y no pudo imponerse como la figura en una sucesión natural. Ahora, resignado, sabe que descenderá el rango en la Legislatura y avizora competir por la intendencia de su ciudad. O, al menos, eso deja trascender. Mientras el gobernador no tuvo problemas en relacionarse con massistas y macristas, el compañero de fórmula en 2015 siempre añoró representar al joven partido agregándole aires kirchneristas. Pero ese sueño ya es historia.

 

 

Pesatti sabe lo que es estar relegado. Siempre a la sombra en el PJ rionegrino, aunque en su ciudad trabajó constantemente por el partido, fue secretario de finanzas de las unidades básicas, se desempeñó como secretario de la juventud en el consejo peronista y llegó a ser consejero nacional. En el trabajo local, se desempeñó como presidente de la junta vecinal del barrio Belgrano, uno de los lugares históricos en la capital. Con el triunfo de la Alianza -desde el 99- manejó el Concejo Deliberante y se postuló como intendente, en 2003.

Desde 2007, Pesatti entró a la Legislatura y no salió. En el palacio rionegrino forjó una sólida amistad con Martín Soria, el hijo de Carlos Soria, máximo rival de Juntos Somos Río Negro (JSRN), y el fallecido vicegobernador (al que suplantó, en 2014) Carlos Peralta. Ahí ensamblaron esfuerzos para doblar al radicalismo, que ya se encontraba en retirada. Entre las destacadas acciones con Soria impulsaron la denuncia contra Flavors SA, una empresa que terminó envuelta en un escándalo por distribuir alimentos en mal estado por las escuelas rionegrinas. Todo sucedió en el gobierno del radical K Miguel Saiz, que había desarrollado el plan “Comer en Familia”.

 


Martín Soria y Pedro Pesatti forjaron una sólida amistad en la Legislatura de Río Negro.

 

Al cortar 28 años de radicalismo, Pesatti revalidó el cargo legislativo. Con la muerte de Soria padre y la ruptura de Weretilneck con el peronismo, decidió dar el salto. Como le explicaron a Letra P, el vice siempre sufrió el escarnio de la estructura pejotista. Aquella oportunidad la vio como positiva. En 2015, detonando cualquier acuerdo histórico con las ciudades del Alto Valle, Weretilneck lo ratificó como compañero de fórmula; el resultado, marcan los números, fue el mejor: ambos barrieron con Miguel Ángel Pichetto, al sacarle 20 puntos de ventaja.

Desde ese momento, con el PJ en ebullición y cuando su amigo Soria tomaba protagonismo al desplazar a Pichetto, comenzó a levantar su perfil. Siempre pensó en ser el sucesor natural del proyecto netamente rionegrino, pero, de a poco, el círculo rojo del gobernador trabajó para desplazarlo.

Por 2017, en tiempos de elecciones legislativas nacionales, el bajo caudal de Fabián Gatti obligó a Weretilneck a bajar su lista. Eso generó un caos partidario por la estrategia y el candidato elegido. Desde ese momento, Pesatti ratificó a su entorno que quería dar vuelta la mala imagen que se había dejado, al propiciar un escenario para que Cambiemos lograra obtener una banca. Y, así, la mesa chica provincial comenzó a describirlo como el fuego amigo.

 

 

 

El conflicto se desató en 2018. Con la idea de imponer al jefe de bloque Alejandro Palmieri, funcionarios albertistas de Roca trabajaron para que el ex ministro de Economía del “Gringo” Soria sea el candidato. Eso hizo estallar a Pesatti, que ratificó en cada aparición sus intenciones de ser la figura de JSRN. Con Palmieri afuera por temas personales, emergió el nombre de otro roquense, el ministro de Salud, Fabián Zgaib. Pesatti, claramente, nunca era tenido en cuenta. “La tesis es que se hizo mucho para que Pedro no fuera”, reconoció una alta fuente de JSRN a este medio.

Con la novela judicial cerrada tras el fallo de al Corte Suprema, Pesatti volvió a presionar por su candidatura, pero nada sirvió. Antes de viajar a Cipolletti, donde se anunció la candidatura de Arabela Carreras, se enteró que no tenía posibilidades. 

Por estos días, mientras digiere el trago amargo del desplante, trata de contener la furia del peronismo viedmense. La militancia apunta al ministro de Gobierno, Luis Di Giácomo, y al legislador del valle inferior Facundo López, hombre de confianza de Weretilneck en el circuito. Ahora analiza pelear por la Municipalidad de Viedma, pero -dijeron desde el entorno- "Pedro va a estar donde deba estar".