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Macri pisó el acelerador contra Rocca y sólo le teme a Clarín

La quita del subsidio a Techint es el primer freno a la tríada de las corporaciones con poder. A Arcor lo domó la crisis y Magnetto es el único que lo condiciona. Los CEOs se foguean en política.
La quita del subsidio a Techint es el primer freno a la tríada de las corporaciones con poder. A Arcor lo domó la crisis y Magnetto es el único que lo condiciona. Los CEOs se foguean en política.
Por 01/02/2019 11:19

Cuentan en la Casa Rosada que Gustavo Lopetegui, el secretario de Energía, es un hombre tranquilo, frío y calculador, pero que se lo vio desencajado tras la reunión en la que les comunicó a las petroleras que acotaría los subsidios a la producción de gas no convencional en Vaca Muerta. El ex LAN es experto en las artes de no dilapidar. En su haber cuenta una parte de la remoción de Isela Costantini de su cargo en Aerolíneas Argentinas, justo cuando la ejecutiva pedía recursos para profesionalizar la compañía. Lopetegui entiende poco o nada de política, confiesan sus pares, pero tiene dos virtudes que le valoran: es implacable cuando le dan una orden e interpreta el sentimiento de Mauricio Macri como solo Marcos Peña puede hacerlo.

 

Lopetegui hizo lo que evitó Iguacel: tocar el subsidio a Vaca Muerta perjudicando a Techint. 

 

Desde el momento mismo en que se firmó el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, tiene en mente la quita del estímulo a la producción de gas. Se creó en tiempos de necesidad de fluido y hoy sobra oferta, además de que pesa sobre el Gobierno la exigencia de bajar el déficit. Los malabares del antecesor a Lopetegui, Javier Iguacel, para no aplicar la medida terminaron precipitando su salida. Pero el nuevo secretario resolvió sin miramientos.

Es vox pópuli que Dujovne es mucho más que un ministro y que empezó a decidir cosas, pero la ejecución venía rengueando por varias razones. La más fuerte, la reducción del subsidio en Vaca Muerta afecta directamente a una de las patas de la tríada del poder económico del país, el que maneja y tiene peso real. La referencia es para Tecpetrol, la petrolera que en tan solo un año inyectó 2.300 millones de dólares en el yacimiento neuquino y pasó de cero a 17 millones de metros cúbicos por día su producción, siendo el principal actor del área. Encabezada por el ingeniero Carlos Ormachea, es el brazo energético de la Techint de Paolo Rocca y cosechó en 12 meses una cifra millonaria vendiendo fluido subsidiado al 100%, mientras la competencia (YPF, Total, PAE, Chevron, etcétera) caía en una especie de dumping en cada compulsa de precios.

 

 

Paolo se había ganado el recelo de los históricos, siendo que Techint no tiene tradición petrolera pero se había transformado en el mimado del Presidente, el único que de un plumazo enterró dólares palpables en la economía real en los casi cuatro años de gestión de Cambiemos. Tan relevante era el vínculo Macri-Rocca que, incluso sabiéndolo complicado judicialmente en la causa de los cuadernos K, se tomó una foto con el jefe de Techint en Vaca Muerta un día después de que el juez Claudio Bonadio lo citara a indagatoria.

 

Alianza en sepia. Macri, furioso con Rocca, al que apoyó incluso luego de ser citado por Bonadío. 

 

Pero el romance, la alianza, el juego de complicidades pende de un hilo. Una hora después de la reunión donde Lopetegui les comunicó la baja del subsidio al gas, los abogados de Techint informaron a la Bolsa la posibilidad de iniciar acciones legales. Natural: la quita, que le ahorra al Estado cifras récord, le recorta al holding entre 300 y 400 millones de dólares al mes. En los próximos días, antes de ir a Tribunales, Rocca hará una presentación administrativa ante la Secretaría de Energía. “Luego veremos”, contaron a Letra P cerca de una de las manos derechas de Paolo, el vice de la UIA Luis Betnaza.

En la compañía se escuchó una frase que resume el choque: “se la pusimos toda junta cuando nadie ponía un peso”, refunfuñan. La muletilla es real pero omite un dato: Tecpetrol, que superó ampliamente y en pocos meses los 8,5 millones de metros cúbicos de producción diarios (meta que la Resolución 46 pone para cortar el subsidio) y, sin embargo, siguió cobrando el 100% del beneficio duplicando el límite.

 

Desde que se firmó el acuerdo con el FMI, Dujovne tiene la idea del recorte de subsidios en Vaca Muerta. 

 

El Gobierno nunca pensó que Rocca iría a fondo y todavía tiene esperanzas de que recule. Pero a Lopetegui nadie le saca de la cabeza que el asunto no tiene vuelta atrás y que Rocca, hoy, es uno más. En el Ejecutivo nacional aseguran que el italiano “está golpeado” y que no está en condiciones de disputar. Incluso ostentan el enojo como una cucarda. Visto en perspectiva, hay algo de lógica. Cuando Macri asumió, Techint, Arcor y Clarín movían el amperímetro del poder económico. Hoy, con Rocca casi fuera del ring y con la alimenticia de los Pagani acechada por la caída del consumo, las ventas y la incapacidad de trabajar el mercado externo, el Gobierno desbarató casi por accidente una estructura que el kirchnerismo intentó arrinconar sin éxito. En esa disputa de poder, les marcó la cancha a todos menos al holding mediático y de telecomunicaciones que comanda Héctor Magnetto.

 

Lopetegui en la reunión con las petroleras. 

 

“Es la única empresa que hoy genera respeto y cuidado”, se sinceró un ladero de Macri respecto a Clarín, que consagró su poder con la fusión de Cablevisión y Telecom. En las primeras horas del corte al subsidio gas, el gigante comunicacional hizo gala de sus armas. Jugó sinuoso y se inclinó a una posición más cercana a Techint que al Gobierno. Incluso a sabiendas de que la Casa Rosada había marcado claras diferencias en el trato de necesidades en cuanto a los negocios de Clarín y Techint en sus rubros. El gas lo dejó en evidencia. El Ejecutivo atendió las quejas solapadas y en privado del resto de las petroleras sobre la depredación de Tecpetrol con precios extremadamente bajos. Tanto que Lopetegui resolvió contra Rocca a 15 días de un hecho relevante: la subasta de gas que se hará para las distribuidoras, en la que de no haber mediado esta decisión Techint hubiese ganado una vez más.

Con Clarín, en cambio, una situación similar fue minimizada. Telefónica y Carlos Slim reclamaron, según ellos afectados por la concentración, sin resultados. Tanto que el debate por cómo hacer lobby y hasta judicializar la fusión debió tejarse en la casa matriz de Madrid.

En este contexto, con el frente Rocca despejado, el Gobierno cuida celosamente el vínculo con Clarín en el año más relevante en la vida política de Cambiemos: un 2019 en el que se juega la reelección del proyecto Macri. Por otra parte, los que lo conocen al Presidente aseguran que “el enojo se le va a pasar, pero nada será como antes”. Mientras tanto, en breve habrá un premio consuelo en una licitación de obra hecha a medida de Techint: la construcción de un gasoducto que unirá Vaca Muerta con el litoral. La pregunta es cuánto estará Rocca perforando un área en la que puso y ganó millones, pero que hoy se transformó en un mal trago en un año para él también complicado en materia judicial.

Macri pisó el acelerador contra Rocca y sólo le teme a Clarín

La quita del subsidio a Techint es el primer freno a la tríada de las corporaciones con poder. A Arcor lo domó la crisis y Magnetto es el único que lo condiciona. Los CEOs se foguean en política.

Cuentan en la Casa Rosada que Gustavo Lopetegui, el secretario de Energía, es un hombre tranquilo, frío y calculador, pero que se lo vio desencajado tras la reunión en la que les comunicó a las petroleras que acotaría los subsidios a la producción de gas no convencional en Vaca Muerta. El ex LAN es experto en las artes de no dilapidar. En su haber cuenta una parte de la remoción de Isela Costantini de su cargo en Aerolíneas Argentinas, justo cuando la ejecutiva pedía recursos para profesionalizar la compañía. Lopetegui entiende poco o nada de política, confiesan sus pares, pero tiene dos virtudes que le valoran: es implacable cuando le dan una orden e interpreta el sentimiento de Mauricio Macri como solo Marcos Peña puede hacerlo.

 

Lopetegui hizo lo que evitó Iguacel: tocar el subsidio a Vaca Muerta perjudicando a Techint. 

 

Desde el momento mismo en que se firmó el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, tiene en mente la quita del estímulo a la producción de gas. Se creó en tiempos de necesidad de fluido y hoy sobra oferta, además de que pesa sobre el Gobierno la exigencia de bajar el déficit. Los malabares del antecesor a Lopetegui, Javier Iguacel, para no aplicar la medida terminaron precipitando su salida. Pero el nuevo secretario resolvió sin miramientos.

Es vox pópuli que Dujovne es mucho más que un ministro y que empezó a decidir cosas, pero la ejecución venía rengueando por varias razones. La más fuerte, la reducción del subsidio en Vaca Muerta afecta directamente a una de las patas de la tríada del poder económico del país, el que maneja y tiene peso real. La referencia es para Tecpetrol, la petrolera que en tan solo un año inyectó 2.300 millones de dólares en el yacimiento neuquino y pasó de cero a 17 millones de metros cúbicos por día su producción, siendo el principal actor del área. Encabezada por el ingeniero Carlos Ormachea, es el brazo energético de la Techint de Paolo Rocca y cosechó en 12 meses una cifra millonaria vendiendo fluido subsidiado al 100%, mientras la competencia (YPF, Total, PAE, Chevron, etcétera) caía en una especie de dumping en cada compulsa de precios.

 

 

Paolo se había ganado el recelo de los históricos, siendo que Techint no tiene tradición petrolera pero se había transformado en el mimado del Presidente, el único que de un plumazo enterró dólares palpables en la economía real en los casi cuatro años de gestión de Cambiemos. Tan relevante era el vínculo Macri-Rocca que, incluso sabiéndolo complicado judicialmente en la causa de los cuadernos K, se tomó una foto con el jefe de Techint en Vaca Muerta un día después de que el juez Claudio Bonadio lo citara a indagatoria.

 

Alianza en sepia. Macri, furioso con Rocca, al que apoyó incluso luego de ser citado por Bonadío. 

 

Pero el romance, la alianza, el juego de complicidades pende de un hilo. Una hora después de la reunión donde Lopetegui les comunicó la baja del subsidio al gas, los abogados de Techint informaron a la Bolsa la posibilidad de iniciar acciones legales. Natural: la quita, que le ahorra al Estado cifras récord, le recorta al holding entre 300 y 400 millones de dólares al mes. En los próximos días, antes de ir a Tribunales, Rocca hará una presentación administrativa ante la Secretaría de Energía. “Luego veremos”, contaron a Letra P cerca de una de las manos derechas de Paolo, el vice de la UIA Luis Betnaza.

En la compañía se escuchó una frase que resume el choque: “se la pusimos toda junta cuando nadie ponía un peso”, refunfuñan. La muletilla es real pero omite un dato: Tecpetrol, que superó ampliamente y en pocos meses los 8,5 millones de metros cúbicos de producción diarios (meta que la Resolución 46 pone para cortar el subsidio) y, sin embargo, siguió cobrando el 100% del beneficio duplicando el límite.

 

Desde que se firmó el acuerdo con el FMI, Dujovne tiene la idea del recorte de subsidios en Vaca Muerta. 

 

El Gobierno nunca pensó que Rocca iría a fondo y todavía tiene esperanzas de que recule. Pero a Lopetegui nadie le saca de la cabeza que el asunto no tiene vuelta atrás y que Rocca, hoy, es uno más. En el Ejecutivo nacional aseguran que el italiano “está golpeado” y que no está en condiciones de disputar. Incluso ostentan el enojo como una cucarda. Visto en perspectiva, hay algo de lógica. Cuando Macri asumió, Techint, Arcor y Clarín movían el amperímetro del poder económico. Hoy, con Rocca casi fuera del ring y con la alimenticia de los Pagani acechada por la caída del consumo, las ventas y la incapacidad de trabajar el mercado externo, el Gobierno desbarató casi por accidente una estructura que el kirchnerismo intentó arrinconar sin éxito. En esa disputa de poder, les marcó la cancha a todos menos al holding mediático y de telecomunicaciones que comanda Héctor Magnetto.

 

Lopetegui en la reunión con las petroleras. 

 

“Es la única empresa que hoy genera respeto y cuidado”, se sinceró un ladero de Macri respecto a Clarín, que consagró su poder con la fusión de Cablevisión y Telecom. En las primeras horas del corte al subsidio gas, el gigante comunicacional hizo gala de sus armas. Jugó sinuoso y se inclinó a una posición más cercana a Techint que al Gobierno. Incluso a sabiendas de que la Casa Rosada había marcado claras diferencias en el trato de necesidades en cuanto a los negocios de Clarín y Techint en sus rubros. El gas lo dejó en evidencia. El Ejecutivo atendió las quejas solapadas y en privado del resto de las petroleras sobre la depredación de Tecpetrol con precios extremadamente bajos. Tanto que Lopetegui resolvió contra Rocca a 15 días de un hecho relevante: la subasta de gas que se hará para las distribuidoras, en la que de no haber mediado esta decisión Techint hubiese ganado una vez más.

Con Clarín, en cambio, una situación similar fue minimizada. Telefónica y Carlos Slim reclamaron, según ellos afectados por la concentración, sin resultados. Tanto que el debate por cómo hacer lobby y hasta judicializar la fusión debió tejarse en la casa matriz de Madrid.

En este contexto, con el frente Rocca despejado, el Gobierno cuida celosamente el vínculo con Clarín en el año más relevante en la vida política de Cambiemos: un 2019 en el que se juega la reelección del proyecto Macri. Por otra parte, los que lo conocen al Presidente aseguran que “el enojo se le va a pasar, pero nada será como antes”. Mientras tanto, en breve habrá un premio consuelo en una licitación de obra hecha a medida de Techint: la construcción de un gasoducto que unirá Vaca Muerta con el litoral. La pregunta es cuánto estará Rocca perforando un área en la que puso y ganó millones, pero que hoy se transformó en un mal trago en un año para él también complicado en materia judicial.