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El gobernador socialista asumió la presidencia de la Cámara baja en Santa Fe. Lo votaron todos y todas. Pullaro, ganador en el reparto de cargos. Le arrebataron una banca en disputa a Carrió.
Por 05/12/2019 18:06

El gobernador de Santa Fe Miguel Lifschitz sumó el apoyo de todas y todas para convertirse en el presidente de la Cámara de Diputados. Desde allí, prometió “contribuir al “buen gobierno” de su reemplazante Omar Perotti y avisó que retomará, en el caso de que haya “voluntad política”, la iniciativa para reformar la Constitución provincial. La bancada peronista respetó la mayoría y le conminó un “voto de confianza”.

 

 

Nadie siquiera se abstuvo. Los Frente Progresista, el PJ, los celestes, Cambiemos y la izquierda. Todos los bloques eligieron a Lifschitz, que tuvo una mañana y mediodía sin sobresaltos. El mandatario socialista armó una lista a su medida, repartida casi por igual con el radicalismo progresista, más la suma de algunos partidos frentistas minoritarios. Se llevó cinco de sus ministros a la Cámara Baja.

En su discurso, el socialista celebró que Diputados haya “bajado notablemente el promedio de edad” y, aunque reconoció que no se cumple con la ley, saludó tener “prácticamente una Cámara de paridad”. Como líder opositor a Perotti que será, avisó que desde la Legislatura priorizará “permanentemente el diálogo y el consenso” y respetará “las identidades políticas”.

 

 

Medido, buscando no asustar al PJ, Lifschitz aclaró que quiere “contribuir” a que Perotti tenga un buen gobierno y dijo, en ese sentido, sentirse con la “obligación tratar de cooperar” para lograr ese objetivo.

Repasó el vínculo entre Ejecutivo y Legislativo en los últimos cuatro años y metió autocrítica a la hora de recordar la rosca que fracasó sobre el intento de reforma constitucional. “Le dimos mucho impulso”, confió y admitió que “faltó diálogo y consenso, acuerdos necesarios”. No obstante, avisó que volverá a la carga para revisar la carta magna. “Esperemos si hay voluntad política podamos retomar esos diálogo”, concluyó.

 

 

El peronista, espada legislativa de Perotti, Leandro Busatto fue el que comunicó que la bancada PJ le daba un “voto de confianza”. El diputado le concedió al socialista que “es un momento crucial para generar procesos de consenso”, aunque le demandó “reglas claras de juego” y que el Frente Progresista imponga su mayoría de manera “colaborativa”. Eligió secundarlo como vocero el massista Oscar Martínez, quien le avisó a Lifschitz que el voto del futuro oficialismo no era producto de su “generosidad”. “Le pido que no se le pongan palos en la rueda al futuro gobierno, en ese caso seremos feroces defensores”, le espetó en un tono más agresivo que su compañero de bancada.

A la hora del reparto, siempre de modo unánime, los y las diputados eligieron a la ex diputada nacional Lucila De Ponti con vicepresidenta primera de la Cámara y a la joven radical feminista Jimena Seen le tocó la segunda. Ahí festejó el ministro de Seguridad y futuro jefe de bloque de la UCR Maximiliano Pullaro, que logró meter a su correligionaria en el tercer escalón, pero también sumó a Gustavo Puccini, funcionario de Seguridad, como secretario parlamentario. Los otros dos cargos administrativos también quedaron en manos del socialismo, para el secretario de Gobierno provincial Mariano Cuvertino y el ex concejal Horacio Ghirardi.

 

 

Antes de la sesión, la Cámara debió resolver las impugnaciones que pesaban sobre siete legisladores. Las que involucraron a Pullaro y la celeste Amalia Granata se rechazaron in límine en el propio reciento, pero para las restantes se convocó a Comisión de Poderes para definir caso.

 

 

Después de una hora larga de deliberaciones, se rechazaron las que pedían que no asuman los celestes Walter Ghione, Natalia Armas, Juan Carlos Argañaraz y Nicolás Mayoraz, pero sí se le dio lugar al reclamo de la referente del Partido Fe en la provincia Cesira Arcando, que pedía que se respete el cupo femenino. La decisión provocó que no se le conceda la banca al Coalición Cívica Sebastián Julierac, quien había ingresado a la Cámara por estar en el puesto 5 de la lista cambiemista, uno por encima de Arcando. Enajenado, el lilito denunció un “complot” en su contra y habló de “delincuentes”. Lifschitz, el dueño de la mañana, celebró en su discurso que se haya respetado el cupo y contenido a Arcando.