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El exministro de Seguridad porteño se impuso por más de tres puntos a Raverta. Logró conservar el voto que apostó en las PASO por la silenciosa Baragiola y captó votantes de Arroyo.
Por 28/10/2019 1:40

Socialistas, radicales, ultra liberales, vecinalistas y hasta un dirigente afín a excarapintadas –en el caso más reciente de Carlos Fernando Arroyo. Durante más de medio siglo, por la intendencia de Mar del Plata pasaron múltiples expresiones políticas electas por la voluntad popular. Menos una.

El peronismo buscaba por primera vez en la historia democrática reciente acceder al poder municipal marplatense de la mano de Fernanda Raverta y un Frente de Todos que, con el antecedente último de las PASO, amagaba con ser un voluminoso traccionador de votos desde las listas nacional y provincial hacia la local. Sin embargo, este bastión de la Quinta sección –el tercer distrito bonaerense más significativo en término de cantidad de electores- ratificó su historial antiperonista con el triunfo del exministro de Seguridad porteño Guillermo Montenegro.

El dirigente PRO que inició a principios de 2018 –con un alto nivel de desconocimiento- una meteórica campaña por la Intendencia en su tierra natal, se impuso por más de tres puntos (40,6% a 37,5%) a Raverta, logrando no solo fidelizar el voto que apostó en la interna de agosto por la radical Vilma Baragiola –que no trabajó activamente por la candidatura de Montenegro y se mantuvo en silencio desde su derrota hasta hoy-, sino que también captó parte del electorado que en las Primarias se inclinó por Arroyo.
 


El intendente saliente había obtenido un 5,3% en agosto, mientras que este domingo cayó a 3,8%. Otro voto al que salió a interpelar Montenegro fue al del Frente NOS. Aquí también la candidata local, Marisa Zizmond, cayó medio punto. Eso, sumado a un aumento en el caudal de votos positivos que se trasladaron mayormente a Cambiemos, hizo que a Raverta –que fue la postulante más votada en agosto- no le alcanzase con los más de siete puntos que se trasladaron de Pulti a la propuesta local del Frente de Todos de agosto a octubre.

El ex intendente de Acción Marplatense cayó de 18% en las PASO a 11% en las generales, lo que implica una banca menos en el Concejo Deliberante. Quedó así de manifiesto el fracaso del intento pultista por profundizar el escenario de tercios que se esbozó en las Primarias y, de esta forma, se desvanece su peso territorial en el distrito que supo conducir durante dos periodos con ese sello vecinalista.

A Raverta, en tanto, no le fue suficiente el fuerte respaldo que recibió en los últimos meses de las principales figuras del Frente de Todos, algo que tuvo como corolario la elección de Mar del Plata como punto para el cierre de campaña de Alberto F. y CFK. La diputada camporista había hecho un llamado a votantes que acompañaron otras fuerzas en agosto, fundamentalmente al “radicalismo histórico de Mar del Plata”, sostuvieron voces de su armado a Letra P.
 


Ese llamado en particular tenía como destinatarios a dirigentes y votantes que apostaron por Baragiola y perdieron en la interna de JxC. “Algunos que trabajaron para Vilma Baragiola no trabajaron directamente para Montenegro”, confiaron a este medio dirigentes desencantados con Cambiemos que daban cuenta también del trabajo de “algunos fomentistas que le dieron una mano a Pulti, que ahora están trabajando para Raverta”. Pero eso no le alcanzó.

Un dirigente consultado graficó la razón, más allá de las figuras que disputan en la coyuntura: “Ganaba Perón y acá ganaba el socialismo, ganaba Duhalde y Menem y acá ganaba el radicalismo”, retrató la inclinación del votante marplatense hacia variantes alejadas del peronismo, a pesar de marcar que en los últimos tiempos “es una ciudad que se ha ido conurbanizando mucho, tiene una composición social distinta”.

El 36,44% que obtuvo Cambiemos en agosto (en la sumatoria de Montenegro y Baragiola) se incrementó en más de cuatro puntos este domingo. No fue necesario que Baragiola se expida públicamente –“Está muy enojada por el destrato que le hicieron”, confiaron en su entorno. El perfil de votante se mantuvo con los pies en el plato cambiemista, posición apuntalada con recurrentes desembarcos de Vidal y el desembarco de la gira de “Sí, se puede” que tuvo su condescendencia en esta ciudad donde la gobernadora y el Presidente triunfaron con un  porcentaje mayor al de su candidato local.