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El desafío de capitalizar los costos de ponerse antes el traje de presidente

Mientras Macri recorría ciudades, Fernández articuló con núcleos de poder pensando en el 10-D y ahora deberá poner en práctica acuerdos a priori garantizados: hambre, precios, salarios y deuda.

Podría leerse, con el resultado puesto, que Mauricio Macri caminó la calle desde la PASO a octubre y obtuvo un resultado importante en la recomposición del voto. Y que Alberto Fernández, con el rotundo triunfo en las primarias, se dedicó en ese tiempo a construir consensos con sectores de poder para pilotear una crisis de cuatro años que deja al país diezmado en varios frentes. Con el resultado puesto, el electo presidente de la Nación tiene ahora el desafío más duro, el de llevar a la práctica algunos acuerdos clave para salir del atolladero.

 

En el plazo que va desde el 28-O al 10 de diciembre y en un buen primer pasado que será el desayuno con Macri, el candidato del Frente de Todos asumirá la agenda urgente con la deuda como primera obsesión. Mientras Macri encaraba el #SíSePuede tour, Fernández y uno de sus economistas más cercanos, Matías Kulfas, se reunieron con banqueros del Citibank, HSBC y fondos de inversión para sondear qué tipo de acuerdo de reperfilamiento de deuda estarían en condiciones de pautar. Lo mismo con el Fondo Monetario.

 

El misterio es qué pautará Fernández en la transición con Macri para que haya medidas que afecten positivamente sobre la coyuntura.

En las últimas dos semanas, Daniel Arroyo, candidato a ministro de Desarrollo Social de Fernández; Gabriel Delgado y Jorge Neme, dos de sus hombres en el agro, se sentaron a charlar con la Coordinadora de Productores de Alimentos (COPAL) sobre el plan para combatir el hambre. En la misma línea, Kulfas, junto a Cecilia Todesca, otra economista del espacio, se sentaron con el presidente de la Unión Industrial (UIA), Miguel Acevedo, para avanzar junto a los gremios en el acuerdo de precios y salarios, clave para frenar la inercia inflacionaria, el principal escollo para estabilizar una economía que no crece.

 

En esta línea saldrá a jugar este gabinete de transición que creó, en pleno búnker, el albertismo. El misterio es qué se pautará en la transición con Macri para que haya medidas que afecten positivamente sobre la coyuntura y que sean tomadas por el presidente en ejercicio. Una certeza, el triunfo de Fernández, importante y fuerte pero más acotado, obliga a que en la transición se nivelen las responsabilidades y, al menos hasta el 10D, empujen el carro juntos, luego de una gestión con grandes problemas y una herencia pesada.

 

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