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Que gane el peronista no sorprendería como tras las PASO, pero aun así el dólar puede saltar. El verdadero rostro de la herencia de Macri: reservas, deuda e inflación. En busca de señales.
Por 26/10/2019 18:46

“Lo que quiero es que si (este domingo) el resultado le es adverso, (Mauricio) Macri no se enoje como la otra vez y no maltrate a los argentinos, que no libere el dólar para que escale”. Eso dijo –repitió- el candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, el último lunes en una conferencia de prensa que brindó en Bahía Blanca en referencia a la megadevaluación del 12 de agosto, cuando la amplitud de su triunfo en las PASO sorprendió a un mercado que reaccionó de la peor manera y, ante la pasividad del Banco Central, hizo que la divisa estadounidense saltara de alrededor de $46 hasta la orilla de los 60. La situación hoy no es la misma y una victoria del peronista en primera vuelta no le llamaría la atención a nadie, pero managers, analistas y traders no descartan que el peso vuelva a sufrir y mucho por los desequilibrios económicos de fondo que deja el gobierno de Cambiemos.

 

 

Pablo Castagna, director de Balanz Capital, le dijo a Letra P que “el triunfo de Fernández está descontado en los precios de los activos. No obstante, lo que hay que mirar son las declaraciones de Alberto en relación a lo que se viene y las medidas que tome Macri en la transición. Las reservas alcanzan para llegar a diciembre, pero en 2020 hay vencimientos que obligan a sentarse urgentemente con el FMI (Fondo Monetario Internacional) y los demás acreedores”.

En efecto, el año próximo vencen capital e intereses con el sector privado por 30.000 millones de dólares. Sin recursos propios, ya que las reservas en poder del Banco Central llegarán en el mejor de los casos a 10.000 millones de dólares para el cambio de mando del 10 de diciembre, y sin acceso al mercado para hacer roll over  será imposible hacerle frente a semejante carga.

“Preocupa más el tránsito hasta el 10 de diciembre que lo inmediato”, añadió Castagna.

En la misma línea, Gustavo Reija, director de la consultora Mecronomic, señaló en diálogo con este portal que “los mercados están descontando tanto una victoria de Alberto Fernández el domingo como una renegociación de la deuda con quitas de capital y/o intereses. Esto se manifiesta claramente en el valor de cotización de los bonos y, en consecuencia, en un nivel de riesgo país superior a los 2.100 puntos”.

Para el analista financiero Christian Buteler, que “hay que olvidarse de lo que fueron las PASO. Ahí hubo un movimiento muy abrupto del dólar, producto más que nada de la sorpresa. Que Alberto Fernández gane el domingo, no diría que está totalmente descontado, pero no sorprendería”.

“Más allá de eso, el dólar puede volver a pegar otro salto, aunque no sea tan grande como el posterior a las primarias. De hecho, el dólar libre –blue, contado con liquidación y bolsa- viene subiendo en los últimos días. Mientras tanto, baja el stock de Leliq porque la gente sale del peso, como se ve en la evolución de los plazos fijos, que también bajan”, agregó.

Una de las mayores preocupaciones de Fernández es, justamente, la caída sostenida de las reservas del Banco Central, contracara de la pretendida contención del dólar con un cepo electoralista y light que, tal como está diseñado al permitir compras de hasta 10.000 dólares a las personas físicas, sigue requiriendo el uso de aquellas para evitar una disparada de la cotización oficial.

Lo ocurrido el viernes fue inquietante. Entre pagos de deudas, salida de depósitos e intervenciones en el mercado (insuficientes), las reservas cayeron 1.775 millones de dólares en una sola rueda (más que la suma de las dos anteriores) y terminaron en 43.503 millones. La situación no da para más y se esperan decisiones fuertes.

Entre el miércoles, jueves y viernes la ola fue in crescendo, con lo cual, desde las PASO, la sangría se ha acercado a los 23.000 millones.

 

 

Así las cosas, el mercado operó con la certeza de que el control de cambio será reforzado. El ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, había señalado la semana pasada que “las medidas están funcionando y no tenemos un cambio sobre el tema”. La definición debe ser tomada con pinzas. No es correcto poner en duda la palabra de nadie, pero si ocurriera lo contrario y efectivamente se estuviera estudiando un apretón del cepo para permitir compras mucho menores que los 10.000 dólares actuales, ningún funcionario responsable lo anticiparía para evitar un efecto “puerta 12”.

 

 

 

“No descarto bajo ningún punto de vista que ese cepo se amplíe a partir del lunes o los días sucesivos porque el nivel de reservas no es suficiente”, le dijo Buteler a Letra P. Así, muchos se anticiparon, lo que explica la tendencia alcista de los últimos días.

Para Gustavo Reija, “la mayor incertidumbre es cómo evolucionarán las reservas del Banco Central a partir del lunes 28. Alberto Fernández dijo que el Gobierno debe contener el dólar y conservar reservas. Estos dos objetivos son incompatibles con la vigencia del actual esquema de política. Mantener un cepo de hasta 10.000 por persona humana exige continuar vendiendo dólares para controlar su valor en el mercado regulado. Achicar el cepo potenciaría las variantes de dólar libre -contado con liquidación, bolsa y blue- y aumentaría sustancialmente la brecha con el regulado. Por lo tanto estamos ante una situación en que no hay un equilibrio óptimo: o se llega al cambio de mando del 10 de diciembre con dólar regulado pero muy pocas reservas o se llega con reservas pero con un dólar sustancialmente superior al actual”.

“Está será, seguramente, la primera decisión de política económica que Fernández y su equipo deberán tomar”, añadió.

 

 

Además de la reducción acelerada de las reservas y de la inquietud por el futuro de la deuda, que deberá ser renegociada lo más rápidamente posible tanto con el Fondo como con los tenedores privados, hay que mencionar el drama de la inflación, cuyo ascenso también le va a poner más combustible al billete verde.

En ese sentido, la consultora Delphos no descarta que el 5,9% de septiembre pueda empeorar en los meses subsiguientes, al punto de que proyecta una inflación del 7% en noviembre y en diciembre y una del 5% en enero de 2020. ¿Por qué? Debido a una sumatoria de factores que impiden pensar en un sendero de precios descendentes: el posible restablecimiento del IVA a los productos de la canasta básica, ajustes esperados en combustibles, previsibles incrementos de las tarifas de servicios públicos (congeladas en el segundo semestre por Macri con criterio electoralista) y aumentos “preventivos” en vista de alguna suerte de acuerdo de precios y salarios en el marco del pacto social que promueve Fernández.

“Aunque los políticos son los principales culpables de la crisis, hay que reconocer que los empresarios a veces tampoco ayudan”, dijo Buteler.

“Si ganara, Alberto Fernández sería el principal interesado en que las cosas no se desmadren durante una transición. De hecho, lo que pase en ella dependería mucho de lo que él haga. No sería lo mismo si mostrara su equipo de inmediato que si no lo hiciera. Y, en el primer caso, si planteara también algunos lineamientos generales o no. Sin dudas, vamos a bailar al ritmo que nos marque”, cerró.