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Lifschitz sentó a sus socios en un clima áspero por la reforma que impulsa el PJ

Posibles adhesiones a la reforma que propone el PJ hacen ruido en el Frente Progresista. Cumbre para limar asperezas y refundar el espacio. Javkin, en el banquillo pero con vuelo propio.

“No sé si voy a un casamiento, un bautismo o un velorio”. Así se refirió un dirigente radical a la cumbre que apuró el socialismo con destino al amplio espectro de socios del Frente Progresista. La razón de fondo del cónclave es el apremiante avance peronista para sancionar una ley para reformar la Constitución con reelección incluida, y que contaría con el aval de algunos integrantes del espacio.

 

Terminó siendo “áspera” y con un capítulo para los próximos días. La idea general de los encuentros es replantear el funcionamiento de un nuevo Frente Progresista, ya que coinciden en que la matriz originaria se quedó en el tiempo. Se logró dialogar de varios temas pero la urgencia del socialismo de la reforma no se escondió. Justamente, las novedades reformistas durante el fin de semana le dieron aún más movimiento al de por sí agitado reacomodamiento interno pos elecciones de las fuerzas políticas. El poroteo de un lado y del otro llegó a nutrir desconfianzas.

 

La reunión del sábado pasado entre los primera línea del socialismo y del radicalismo no alcanzó a menguar el fuego ni la vacilación que parece apropiarse del espacio que acaba de perder la gobernación, y ve cómo el empoderado PJ lo acorrala. “Lifschitz se descuidó”, graficó un dirigente con silla en la cumbre.

 

 

Por eso el encuentro de este lunes que encabezó el gobernador Miguel Lifschitz amplió la mesa y sumó, por ejemplo, al intendente electo de Rosario, Pablo Javkin, una incorporación nada menor. En los últimos días trascendió que tendría predisposición para acompañar el proceso reformista. Javkin asistió y reprochó que su invitación se haya dado exclusivamente por ese tema y expresó que parece haber más energía en el asunto de la reforma que en el futuro de la gestión municipal. 

 

Si bien el oficialismo planteó una agenda amplia sobre escenarios futuros, composiciones, coordinación de trabajo, recursos y hasta liderazgos, el trasfondo ineludible fue la reforma de la Carta Magna. Gran parte del futuro político del Frente depende de esa carta. Incluso, para el socialismo tiene un gusto extra: hace menos de un año intentó aprobar la reforma pero no lo logró, en parte por la oposición del PJ. Nadie puso en fila a nadie según pudo saber Letra P. Hubo miradas pero no acusaciones que hubiesen tirado todo por la borda.

 

Posicionamientos y liderazgos son el menú de la reconfiguración de la clase política santafesina que tiene en el 10 de diciembre el mojón del recambio. Este período revoltoso previo a la asunción de las nuevas autoridades permite adhesiones y fidelidades pasajeras que durante el ejercicio normal del año político no tendrían lugar tan fácilmente.

 

 

 

El ejemplo concreto fue la manifestación mayoritaria de los distintos sectores del radicalismo a favor de la reforma impulsada enérgicamente por el PJ. Esta suerte de panradicalismo entiende que el socialismo dejará de ser el partido dominante y opositor no peronista, y empezó a jugar fuerte. Con esta tensión se llegó a la cumbre.

 

El Frente Progresista está en pleno desarme, con los radicales que advierten y un socialismo que pasó de gobernar la Provincia y Rosario a encaminarse a un rol secundario. Justamente hace fuerza para que esto no tome más inercia y luego no pueda frenar el envión.

 

“Se terminó la lógica de toma de decisiones del Ejecutivo”, auguró un dirigente radical, que se suma a la declaración del presidente electo de la UCR provincial y vice de Miguel Lifschitz, Carlos Fascendini, quien le advirtió al gobernador que debe dar lugar a “nuevos líderes”. El socialismo sabe que si el PJ alcanza las voluntades para la Reforma, será un cimbronazo para su protagonismo. Ahí asoma la figura de Javkin con la posibilidad de disputar el liderazgo. 

 

Imagen generada con inteligencia artificial (Gemini).
Sergio Neiffert, exjefe de la SIDE. 

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