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Aliento desde balcones, el chiste sobre el "IndeK" y campaña "sucia y trucha"

Tombolini llegó solo, percha y traje en mano. Larreta y Lammens, flanqueados por sus mujeres. En la previa, mucho café, camaradería y chistes entre asesores y candidatos.
Por 11/10/2019 1:10

APOYO DE ALTURA. En la previa del debate porteño realizado en la noche de este jueves, cuando los candidatos ingresaban a los estudios de televisión ubicados en Esparza 37, llovían cánticos y gritos ensordecedores desde uno los edificios vecinos. Al llegar el candidato del Frente de Todos, Matías Lammens, flanqueado por su esposa, la investigadora Mariana Gené, un pizzero se le acercó y le pidió una foto, al tiempo que un vecino del edificio en cuestión le gritaba "vamos, Matías" una y otra vez y capturaba minutos de aire de los movileros de televisión.

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, fue el último en llegar y experimentó la misma situación. Desde el noveno piso del edificio vecino, una mujer gritaba sin parar "vamos Horacio" y "viva el PRO". El alcalde alcanzó a saludar con su mano, pero apuró el paso ante el reclamo de la producción y la organización de la velada.


 

 

PROLIJO. El candidato de Consenso Federal, Matías Tombolini, llegó primero a los estudios donde se realizó el debate. Arribó en soledad, con una botella de agua y con una percha para preservar el saco que vistió durante toda la jornada. Antes de ingresar, se tomó unos minutos para hablar con los medios presentes y luego entró al estudio, donde lo esperaban su mujer, María Stroman, y el primer candidato a diputado nacional por su espacio, Marco Lavagna. También lo acompañaron su vocero Roberto "el Mono" Di Lorenzo y sus asesores Juan Carlos Saintotte (candidato a dipuado nacional) e Ignacio Javkin.

 

 

CAMPAÑA SUCIA Y "TRUCHA". Mientras los candidatos se producían y hacían el ensayo final antes de salir al aire, sus asesores de confianza, candidatos y funcionarios se entremezclaban en la planta baja. Hubo café, medialunas, frutas para los "sanos" y mucha rosca.

Un asesor peronista y uno macrista se congregaron en una esquina, mientras bebían café. A pura risa, se mostraban imágenes desde sus celulares. Uno exhibía "afiches truchos" de bandas de música inexistentes que tapaban la propaganda estática que el equipo de Lammens pegó en la Ciudad. En tanto, el macrista le devolvía con folletos que llegaron a casas de vecinos -generalmente identificados con el PRO- que versaban sobre promesas de campaña que Larreta jamás dijo.

Por ejemplo, una propuesta para "llenar de plazas de estacionamiento" un barrio y aumentar la cantidad de parquímetros, ilustrada con una foto de Larreta y su candidato a vicejefe, Diego Santilli. Ambos reían sin parar y hablaban de "campaña sucia y trucha".

 

 

EL "DISFRAZ" DEL ASESOR. Un veterano y experimentado asesor en comunicación del PRO recordaba, ante el equipo de comunicación de Larreta, cuando tuvo que "disfrazarse" de Pino Solanas para la práctica del debate de Gabriela Michetti, entonces candidata a senadora. "Te faltaba la polera, pero el discurso estaba calcado", acotó otro asesor, mientras los candidatos debatían en vivo.

Para este debate, bajo el formato de "juego de roles", Larreta ensayó con "Lammens", interpretado por uno de los asesores en comunicación que lo acompañó este jueves.

 

 

EL CHISTE QUE ANIMÓ A LARRETA. Durante el segundo bloque comercial, el equipo de Larreta se reunió en una de las esquinas del estudio de televisión. Relajado, el alcalde repasó el sprint final del debate. Salió motivado y descontracturado por el chiste de uno de sus funcionarios.

"El kirchnerismo dice que va a gobernar con estadísticas. Justo ellos, que hicieron mierda el INDEC", vociferó el funcionario y desató una fuerte carcajada en el equipo de Larreta que llamó la atención del resto de los candidatos.

 

 

LOS DUROS. Entre cada pausa comercial y la vuelta al aire, pasaba lo mismo: los productores de televisión pedían por favor "silencio" y que los asesores se acomoden en sus respectivos asientos.

Uno de los dirigentes íntimos de Larreta seguía pegado al candidato, muy próximo a la grúa que trasladaba la cámara central que transmitía la jornada. El producto insistía con el silencio y con que todos se acomoden. "Vamos che, todos abajo", gritó Martín Lousteau, entre risas, uno de los candidatos que se sentó entre las primeras filas. Lo dijo tan fuerte que llamó la atención de los presentes en la tropa oficialista.

Hubo risas y todos se sentaron. Uno de los asesores devolvió con humor: "¡Qué duro!". “Somos los verdes , somos duros “, acotó la candidata a senadora Guadalupe Tagliaferri, mezclando un chiste del momento con un tema que fue polémica en horas del cierre de listas del oficialismo en la Ciudad.

 

 

REDES SOCIALES E INTERFERENCIAS. Mientras los candidatos hablaban, muchos de los asesores presentes compartían frases y fotos en redes sociales. Había cerca de 100 personas, entre funcionarios, asesores, equipos técnicos, periodistas y candidatos de todos los espacios. Muchos, pegados a sus celulares.

"Vamos che, a ver si apagan los celulares que me cortan la señal y no puedo salir en vivo", gritó, desgarrado y visiblemente cansado el director de cámara ante el último bloque del debate porteño.

 

 

TRIBUNA SOFT Y ALUVIÓN DE CATERING. A contramano de debates anteriores, la tropa de cada candidato evitó gritos, aplausos o silbidos. "Somos respetuosos", repetía un asesor de Lammens ante el cruce de chicanas de su candidato con Rodríguez Larreta.

Cuando el debate entró en una fase de intercambio de cifras y con poca tensión, la mayoría de los presentes se recluyó en el salón de la planta baja. Hubo bandejeo de bebidas, empandas de carne y choclo, café y frutas.