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Sindicalistas y un sector del PJ posicionan a Sergio Uñac como posible presidenciable por la unidad. El gobernador espera arrasar en San Juan antes del cierre de listas nacionales. Encuentro con CFK.
Por 19/01/2019 10:19

Idas y venidas, una docena de candidatos posibles, una figura excluyente y una lista de novedades que no terminan de aprobar el examen. Cristina Kirchner, el peronismo federal, la carta de Roberto Lavagna; variantes que no logran unir a la oposición mayoritaria. Según todas las encuestas, la ex presidenta es la única que no depende de nadie y tiene la posibilidad de ir a pelear un balotaje. Todos los demás necesitan su apoyo para entrar a una segunda vuelta. El PJ antikirchnerista se para en remarcar su déficit: dos mandatos encima, una parte del electorado dispuesta a unirse en su contra y  el techo que, dicen, podría darle la ventaja a Mauricio Macri, en su peor versión. 

Con esa división extendida en el tiempo, un sector del peronismo y un lote del sindicalismo reflota la ilusión de nuevos nombres para la amplia unidad peronista. Como antes lo fue Juan Manzur -que se bajó para pelear su reelección-, empieza a ser ahora Sergio Uñac, la última oportunidad o por lo menos, la que aparece al final de un calendario electoral que arranca en febrero en La Pampa.

Como contó Letra P, el gobernador de San Juan viene de cerrar un acuerdo fundamental con su socio y antecesor José Luis Gioja para ir en busca de su reelección. Las PASO serán el 31 de marzo y las elecciones generales, el 2 de junio, al filo del cierre de las alianzas nacionales, fijado para el 12 de junio, y del cierre de listas nacionales del 22 de junio. Es la fecha señalada por un grupo del PJ que quiere convencer a Cristina de la necesidad de una confluencia que la tenga adentro, sin ser candidata. Son los que le proponen por las buenas los que el PJ antiK insinúa por las malas, con la amenaza de Comodoro Py en el año electoral. Veinte días antes del fin de la incertidumbre, Uñac espera arrasar en su provincia y aprovechar para hablarle al peronismo de todo el país.

 

Uñac negoció con Gioja, cerró un frente común en San Juan y firmó un compromiso por la unidad del peronismo nacional. 

 

PERONISMO RUBIO. Moderado, prolijo y sin haberse sumado nunca a al pejotismo del medio, el gobernador de San Juan fue uno de los que visitó a la ex presidenta en su domicilio de Buenos Aires en las últimas semanas. Para el cristinismo, esa visita fue un aval del sucesor de Gioja a una eventual candidatura de CFK. Para los sanjuaninos, fue otra cosa. Fue una cita a puertas cerradas, que no recibió la rápida difusión que tuvo su encuentro con Lavagna, en lo que se promocionó como un apoyo a la eventual candidatura presidencial del ex ministro. De buena relación con todos los sectores, Uñac se considera un político destinado a ocupar el Ejecutivo y no quiere secundar a nadie como compañero de fórmula.

 

Aunque varias veces anunciaron su posible presencia, Uñac esquivó las invitaciones para sumarse a las reuniones de Argentina Federal.

 

El gobernador volvió a mostrar sus ambiciones la semana última, en una entrevista con el periodista Carlos Galván en Clarín. “Si uno es la persona que puede lograr la unidad, sería irresponsable no ser candidato a presidente”, dijo. Uñac tiene el respaldo de un sector de la CGT que tiene como vértice a Héctor Daer, Carlos West Ocampo y los gremios llamados Gordos, donde también revistan Armando Cavalieri, Rodolfo Daer. Pese a que Barrionuevo los trafica como apoyos de Lavagna, Daer es el triunviro de la CGT que está sentado en la mesa del PJ que incluye a Cristina. Después de ganar con Sergio Massa en 2013, su grupo respaldó la candidatura de Daniel Scioli en 2015 y dio un apoyo moderado a Florencio Randazzo en 2017. Como Alberto Fernández, desde que la unidad se esfumó, probaron con todo.

 

 

En San Juan no niegan las renovadas aspiraciones nacionales de Uñac, aunque son realistas. “Tenemos 1% de posibilidades, pero ese 1% se puede transformar en 100%, de acuerdo al resultado y el apoyo que tengamos en San Juan. Vamos a tener 20 días todavía hasta el cierre de listas nacionales. Tiene abierta esa posibilidad, pero va a depender del contexto”, dicen. Sin haber largado siquiera a una carrera en la que sobran competidores, el sanjuanino es otro de los nombres que se imagina como síntesis. La candidatura del gobernador resulta directamente inviable para todos los competidores, salvo en un marco de unidad, que lo designe como candidato. Perdería las eventuales PASO del peronismo con cualquiera de los que ya están anotados.

EL VETO DE CRISTINA. Parece hace un siglo pero, a fines de 2017, Uñac apareció como uno de los pocos peronistas ganadores y presentables para el Círculo Rojo. Defensor de una provincia minera, con más chispazos con Barrick Gold que su antecesor, con vínculo con sectores empresarios y parte de una nueva generación del PJ, su apellido rondó como una posibilidad temprana para la nueva etapa que mostraba a Cristina derrotada. Pero por alguna razón, fue el único gobernador que se sumó a los veteranos como Alberto Rodríguez Saá y Gildo Insfrán y se quedó entre los que no sólo no huyeron del cristinismo, sino que además se asomaban a foros como los de la UMET.

A diferencia de Manzur, nunca se apresuró a dar por terminado el tiempo de la ex presidenta. Como Urtubey, el sanjuanino también pretende el apoyo del resto de los gobernadores. Pero tiene una sintonía mayor con Manzur, el santiagueño Gerardo Zamora y otros dirigentes que no quieren enfrentarse al cristinismo y persiguen la alquimia de la unidad, también a nivel nacional. Uñac espera el aval del grupo de mandatarios provinciales que se diferencia del salteño y del cordobés Juan Schiaretti, para unirse detrás de una máxima: “Nadie puede llegar a Presidente si tiene el veto de Cristina”.

 

 

Uñac visitó a Rodríguez Saá en San Luis en 2018. Hablaron sobre la unidad para 2019.

 

En el cristinismo y el PJ de San Juan, confirmaron a Letra P el encuentro reciente entre la ex presidenta y el gobernador. Sin haber convivido en la gestión -Uñac llegó al poder en 2015-, el sanjuanino se acercó a la actual senadora por distintas vías: Gioja y la senadora mendocina Anabel Fernández Sagasti, entre ellos. Sagasti pertenece a La Cámpora pero, según destacan al lado del gobernador, tiene un perfil técnico. Elogios para las sanjuaninas kirchneristas Marita Benavente, Graciana Peñafort y hasta para Axel Kicillof, “un tipo brillante que no tiene ninguna causa”.

 

 

Al lado del gobernador, alimentan la hipótesis de que la ex presidenta dé, finalmente, un paso al costado, algo que hoy parece improbable, aunque depende por entero de su voluntad y sus ganas.  “Si ella se da cuenta de que jugar implica la posibilidad de perder, no va a jugar. Ya fue todo lo que podía ser y solo le queda la unidad del peronismo para que Macri no reelija”, dicen. Uñac ve a CFK en una postura opuesta a la de Lavagna, un potencial candidato que siempre quiso ser más y tiene su última chance. Sus promotores lo plantean como garantía de una unidad para ser escoltado por un delegado de la ex presidenta como Jorge Taiana, Ginés González García o el que ella defina. ¿Alcanza?

DIRIGENTE SIN RECHAZOS SE BUSCA. La eventual candidatura de Uñac es menospreciada desde el Peronismo Federal. Con tres años de esfuerzo por parir el poskirchnerismo, remarcan que es un desconocido fuera de su provincia y que no tiene ninguna chance de instalar una candidatura en 20 días. Romper la grieta con un gobernador que, como casi todos, transitó los años de Macri desde el perfil bajo obligado parece imposible. Para Los Gordos y un grupo de mandatarios provinciales, esa podría ser su virtud, el nulo rechazo de la mayor parte de un peronismo que no se pone de acuerdo en la fórmula de la unidad y camina dividido hacia las PASO. Ni Cristina ni nadie de los que hoy se anotan como candidatos consigue el apoyo absoluto.

 

Felipe Solá llevó su prédica por la unidad peronista a San Juan. Se reunió con Gioja y Uñac. 

 

De diálogo con los gobernadores, buena relación con Lavagna, con Massa y con Felipe Solá, Uñac muestra una ambición que otros no tienen y se estira hasta el diálogo con el socialista Miguel Lifschitz, hoy enrolado detrás del ex ministro de Economía. “Esas buenas relaciones también dependen de cuáles sean tus expectativas. Inmediatamente, vos sos candidato a presidente y empezás a tener malas relaciones”, afirman en San Juan. El gobernador no pierde nada: va por su reelección y queda disponible como variante nacional. Sólo en el marco de la confluencia más amplia, con esfuerzos mancomunados de todos los sectores que hoy no se ven, podría prosperar. Si el proyecto fuera la unidad, podría ser el candidato. Eso venden sus promotores.