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El intendente de la capital mantiene baja exposición para no pagar la crisis nacional en su provincia, pero puja por la bendición presidencial. El macrista Angelini insiste por definirlo en una PASO.
Por 13/08/2018 16:35

En el barco de la interna cambiemista en Santa Fe, José Corral tuvo su semana estelar. La arrancó, a principios de mes, en su ciudad, recibiendo al jefe de Gabinete Marcos Peña y la coronó el viernes, primero en Rosario para secundar a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y segundo para ser recibido a solas por el presidente Mauricio Macri.

El ex presidente de la UCR nacional no lo confirmó aún, pero tiene todas las fichas puestas para ser uno de los candidatos a la gobernación por Cambiemos en Santa Fe. La crisis económica que sacudió, y sacude, al macrismo lo obligó a bajar a perfil, pero lo retomó rápido en los últimos días y lo usufructuó para vender el apoyo a más alto nivel de la coalición nacional.

Esa es la vara, la medida, por estos días en la interna de Cambiemos en la provincia que gobierna el Frente Progresista. Del otro lado, como un hipotético rival del ucerreísta, se calza el traje el PRO puro Federico Angelini. El presidente del partido amarillo recorre la provincia desde hace rato y se probaba la campera de pluma este sábado para liderar otro timbreo.

 

 

Arengó a la tropa recordándole que conocían la dureza del camino, pero estaban seguros de que había que sortear inconvenientes. “Estamos haciendo lo que se tiene que hacer, hay que poner la cara y ser parte de la solución”, bramó, en una difusión abierta.

La tensión interna entre ambos va in crescendo. Los PRO santafesinos masticaron bronca en 2017 cuando la orden de Casa Rosada fue una sola lista, sin internas, y el primer candidato (Albor Cantard) responde directamente a Corral. Se quedaron con ganas de plantarle una PASO atractiva y ahora, en cuanto momento pueden, reconocen que harán todo lo que tienen a su alcance para poner un candidato propio a la Casa Gris. Y el apellido Angelini tiene todos los votos puestos para ese cetro.

Corral, de vez en cuando, manda mensajes a la interna. Comparte esporádicamente encuentros con macristas e imagina una fórmula conjunta para evitar la diáspora del internismo. Pero cuando juega lo hace a fondo, y recibe a Peña o es invitado por el propio Presidente.

 

 

Al lado del intendente se entusiasman por más de un gesto que les envía la Rosada. Pidieron la reunión con Macri y fueron recibidos a la brevedad. El encuentro, por motivos de gestión, se extendió por 45 minutos y Corral fue acompañado por tres funcionarias.  

En el medio del diálogo se colaron cuestiones de la política provincial y en Santa Fe leen como un “gesto no menor” que Macri haya comunicado la reunión vía redes sociales. “Habla del vínculo que tenemos y un reconocimiento a que acá se hacen las cosas bien”, se envalentonan.

Es decir, sin haber anunciado explícitamente su candidatura a gobernador, Corral siente que tiene el aval y apoyo estricto de Macri y sus manos derechas. Y eso, interpreta, lo pone en un escalón por encima de sus posibles competidores.

Corral chapea el favoritismo de Macri para evitar una interna en Santa Fe

El intendente de la capital mantiene baja exposición para no pagar la crisis nacional en su provincia, pero puja por la bendición presidencial. El macrista Angelini insiste por definirlo en una PASO.

En el barco de la interna cambiemista en Santa Fe, José Corral tuvo su semana estelar. La arrancó, a principios de mes, en su ciudad, recibiendo al jefe de Gabinete Marcos Peña y la coronó el viernes, primero en Rosario para secundar a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y segundo para ser recibido a solas por el presidente Mauricio Macri.

El ex presidente de la UCR nacional no lo confirmó aún, pero tiene todas las fichas puestas para ser uno de los candidatos a la gobernación por Cambiemos en Santa Fe. La crisis económica que sacudió, y sacude, al macrismo lo obligó a bajar a perfil, pero lo retomó rápido en los últimos días y lo usufructuó para vender el apoyo a más alto nivel de la coalición nacional.

Esa es la vara, la medida, por estos días en la interna de Cambiemos en la provincia que gobierna el Frente Progresista. Del otro lado, como un hipotético rival del ucerreísta, se calza el traje el PRO puro Federico Angelini. El presidente del partido amarillo recorre la provincia desde hace rato y se probaba la campera de pluma este sábado para liderar otro timbreo.

 

 

Arengó a la tropa recordándole que conocían la dureza del camino, pero estaban seguros de que había que sortear inconvenientes. “Estamos haciendo lo que se tiene que hacer, hay que poner la cara y ser parte de la solución”, bramó, en una difusión abierta.

La tensión interna entre ambos va in crescendo. Los PRO santafesinos masticaron bronca en 2017 cuando la orden de Casa Rosada fue una sola lista, sin internas, y el primer candidato (Albor Cantard) responde directamente a Corral. Se quedaron con ganas de plantarle una PASO atractiva y ahora, en cuanto momento pueden, reconocen que harán todo lo que tienen a su alcance para poner un candidato propio a la Casa Gris. Y el apellido Angelini tiene todos los votos puestos para ese cetro.

Corral, de vez en cuando, manda mensajes a la interna. Comparte esporádicamente encuentros con macristas e imagina una fórmula conjunta para evitar la diáspora del internismo. Pero cuando juega lo hace a fondo, y recibe a Peña o es invitado por el propio Presidente.

 

 

Al lado del intendente se entusiasman por más de un gesto que les envía la Rosada. Pidieron la reunión con Macri y fueron recibidos a la brevedad. El encuentro, por motivos de gestión, se extendió por 45 minutos y Corral fue acompañado por tres funcionarias.  

En el medio del diálogo se colaron cuestiones de la política provincial y en Santa Fe leen como un “gesto no menor” que Macri haya comunicado la reunión vía redes sociales. “Habla del vínculo que tenemos y un reconocimiento a que acá se hacen las cosas bien”, se envalentonan.

Es decir, sin haber anunciado explícitamente su candidatura a gobernador, Corral siente que tiene el aval y apoyo estricto de Macri y sus manos derechas. Y eso, interpreta, lo pone en un escalón por encima de sus posibles competidores.