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Comenzaron a llegar los telegramas. Polémico texto del directorio en el que apuntan contra delegados sindicales y “un grupo que confunde privilegios con derechos”. Paro y asamblea.
Redacción 26/06/2018 11:03

El gobierno de Mauricio Macri acelera en el desguace de Télam en el marco del proceso de ajuste sobre los medios públicos que impulsa el titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos de la República Argentina, Hernán Lombardi. Este martes, comenzaron a llegar decenas de telegramas de despidos, a la par de un polémico comunicado del directorio de la agencia estatal de noticias en el que se justifica la medida arremetiendo contra delegados sindicales y “un grupo que confunde privilegios con derechos”, a la vez que remite a la herencia recibida focalizando en lo “sobredimensionada” que estaba la agencia al arribar la administración macrista.

Bajo este escenario, los trabajadores de Télam decidieron realizar un paro de actividades y llamaron a una asamblea general para este mediodía a los efectos de definir los pasos a seguir.
 


"El esfuerzo de dos años y medio por profesionalizar la empresa siempre chocó con un grupo que confunde privilegios con derechos”, arremete el comunicado del directorio integrado por Rodolfo Pousá, Pablo Ciarliero y Ricardo Carpena, en el que se remarca: “Hoy, las decisiones de la Justicia nos permiten avanzar". Así, directamente se detallan los recortes: “Hemos decidido desvincular a empleados que no responden al perfil que buscamos para una agencia pública de noticias que debe avanzar hacia un mejor y eficaz funcionamiento. A esos empleados se les envió la carta documento correspondiente el viernes pasado y se les pagará la indemnización que establece la ley”.
 


En el caso puntual de Télam, tal como viene contando Letra P, desde 2016 el directorio filtró sus quejas por el tamaño de una empresa con más de 900 trabajadores, a la vez que se reducían o eliminaban los viáticos para las coberturas. Contradictoriamente aparecían en escena pro secretarios de redacción con sueldos de $70 mil, mientras que sólo en el primer año ingresaron 50 personas con cargos jerárquicos.

 

NOTIFICACIONES. "En virtud de la restructuración general que se lleva a cabo en esa sociedad, se le notifica que queda despedido a partir del día de la fecha. Liquidación final e indemnizaciones a su disposición en plazo legal y certificado de servicios a su disposición en término de ley", es el breve mensaje formal que contienen los telegramas de despidos.
Pero también se notificó a quienes continúan en funciones. Se hizo con un llamativo mensaje descontracturado, apelando más a una especie de relanzamiento de un medio que crece, que a una realidad de fuertes recortes: "Sos parte de la nueva Agencia Télam", arranca el mail enviado por el área de Recursos Humanos y firmado por el directorio de Télam. Pero sigue sin dejar de deslizar una advertencia solapada: "Confiamos en vos para la construcción de una agencia profesional, pluralista, democrática y federal".

 

Pero estos últimos aspectos fueron omitidos por el directorio en el reciente comunicado que oficializa la avanzada reduccionista del plantel periodístico y sólo baja línea crítica sobre la estructura heredada: “Como tantos organismos y empresas del Estado, la Agencia Télam que heredamos también fue víctima de la irresponsabilidad y del desmanejo del gobierno anterior, que utilizó “lo público” para fines político-partidarios. En 2003, la Agencia contaba con 479 empleados; en 2015, antes de que asumiera el nuevo gobierno, Télam había duplicado su plantilla y alcanzó los 926 empleados. Seis de cada diez ingresos fueron contratados para tareas periodísticas. Sin embargo, la mayoría de las incorporaciones no contaban con formación ni experiencia en el área. Confundieron periodismo”, apuntaron.

Tras hablar de una agencia “sobredimensionada en cantidad de gente, desarticulada desde lo administrativo y muy desprestigiada en lo periodístico”, los emisarios de Lombardi arremetieron contra “la oposición demostrada por 44 delegados sindicales, que realizaron 61 medidas de fuerza en dos años y medio”. Dicho esto, se victimizaron: “Pone en evidencia el hostigamiento del que fue víctima el directorio en una empresa del Estado que paga puntualmente los salarios, respeta las leyes y los convenios laborales y preserva las condiciones de trabajo. Así construyeron un complejo entramado sindical, empresarial y legal para mantener cautiva a la Agencia y coartar el trabajo libre de los verdaderos periodistas que se desempeñan en la empresa. Pretenden apropiarse de la línea editorial de la agencia pública de noticias como si fuera un botín político”.
 


Por su parte, los trabajadores de Télam enrolados en el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba) denunciaron “la existencia de un proyecto cierto, verificado, de ejecución inminente, destinado a desmantelar un medio público fundamental del Estado argentino, con 73 años de vida, a través de la promoción de despidos masivos y la destrucción de su servicio federal, con el objetivo de terminar de acomodar el ecosistema de medios y modelarlo al servicio del capital concentrado”.

“Hernán Lombardi se dispone a ejecutar un drástico plan de destrucción de la agencia: despidos en masa, eliminación de la función publicitaria de la agencia y el feroz disciplinamiento de toda voz en la redacción para poner de rodillas a una agencia y que sea, como nunca antes, una agencia gubernamental y no del Estado. Una agencia al servicio de los funcionarios y no de la sociedad civil. Obediencia o desempleo, es el lema del titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos”, puntualizaron.