REFORMAS PRO

Elecciones 2019: todos los domingos, todos los domingos

En el Gobierno reconocen dificultades para aplicar la Boleta Única Electrónica el año que viene. En su lugar esperan elecciones desdobladas con sistemas mixtos y reiteradas visitas al cuarto oscuro.

Para el año electoral que se avecina dentro de la Casa Rosada tienen una sola certeza: la búsqueda de la reelección para el presidente Mauricio Macri. La gran duda es, por ahora, cuál será el sistema para los comicios nacionales de 2019. “Hasta ahora, la foto que tenemos nos indica un año con muchas elecciones desdobladas en distintas provincias, con una posible votación presidencial con el sistema viejo de boletas de papel y con votaciones provinciales separadas con distintos métodos”, confió a Letra P un funcionario del Gobierno que sigue en detalle el diseño técnico de las próximas elecciones.

 

Las incógnitas al respecto recrudecieron este martes, luego del seminario que organizaron la Cámara Nacional Electoral (CNE) y el Ministerio del Interior sobre “financiamiento de los partidos políticos”. Más allá de los gestos y exposiciones que retumbaron dentro de la Casa Rosada, los funcionarios del Gobierno admiten, en voz baja, que queda muy poco de la reforma política original que promovió Cambiemos desde su llegada al poder: no hay certezas sobre la creación de un organismo autárquico que organice los comicios ni sobre el método de votación que funcionará en 2019. Mucho menos, sobre la reducción del cronograma electoral. Por el contrario: ante la cantidad de comicios que podrían desdoblarse, los argentinos se verían obligados a visitar el cuarto oscuro unas cuatro veces, entre primarias y elecciones definitivas, dentro de una sucesión de sufragios que se extendería desde marzo hasta noviembre del año que viene. La cifra podría crecer ante un eventual ballotage. 

 

Este martes el relanzamiento de la iniciativa electoral del Gobierno arrancó con la mención de un nuevo proyecto para regular el financiamiento de los partidos, pero será acompañada por un nuevo repechaje del oficialismo en el Congreso para que el Senado sancione el proyecto original de Boleta Única Electrónica (BUE), que había sido aprobado en Diputados en las últimas sesiones de 2016, pero luego naufragó en la Cámara Alta.

 

Tras el fracaso del proyecto original para implementar la BUE en las elecciones del año pasado, la negativa de distintos gobernadores (y especialmente de los senadores del PJ), obligaron al Gobierno a diseñar un plan B para 2019. Tal como anticipó Letra P, la alternativa gira en torno a la implementación de la boleta única de papel, un recurso que los equipos técnicos del Ejecutivo consideran “por ahora una posibilidad más concreta que la BUE”, aunque el escenario de las presidenciales del año próximo abrió nuevas grietas en los caciques del peronismo.

 

 

 

“Los gobernas no quieren la boleta papel, porque quieren evitar el efecto arrastre de un candidato presidencial fuerte”, se justificó una fuente del Ministerio del Interior para bajarle el precio a la implementación de una boleta de ese tipo. Para los funcionarios de Cambiemos esa premisa está directamente vinculada al operativo reelección que amasa el entorno del Presidente para el año que viene.

 

Sin embargo, más allá del método, hay mandatarios provinciales que ya tienen la decisión de desdoblar sus comicios locales de los nacionales, como el gobernador cordobés Juan Schiaretti, que se prepara para desdoblar las primarias y las ejecutivas de su terruño de las nacionales. En La Docta, Ciudad de Buenos Aires, Salta, Neuquén y Mendoza los comicios locales serían con boleta única electrónica, dentro de una convocatoria separada de la decisión que tome la Casa Rosada sobre el sistema de votación a nivel federal.  En Santa Fe los comicios locales del año pasado fueron con boleta única de papel y posicionaron a la provincia gobernada por el Socialismo, como el primer distrito del país en utilizar la papeleta que, en reserva, el Gobierno evalúa en silencio. 

 

 

 

APORTES DE EMPRESAS: LUZ VERDE. El anuncio del envío al Congreso de una nueva ley de financiamiento sucedió en medio del seminario organizado este martes en la Rosada. El evento contó con distintos expositores, entre ellos el ministro del Interior Rogelio Frigerio y su secretario de Asuntos Políticos, Adrián Pérez, que concentraron su atención en el interés oficial por transparentar los gastos políticos y controlarlos, pero también para blanquear prácticas habituales de los partidos. El texto que presentará el Ejecutivo pretende permitirle a los partidos que reciban aportes de empresas, un tema vedado por la ley vigente, que cambiaría hasta permitir a cada compañía privada aportar hasta el 3% de todos los gastos de campaña de cada alianza que se presente. El debate también buscará definir si los sindicatos pueden aportar a la campaña y promueve la bancarización de los fondos, el registro de los aportes en tiempo real, la creación de un registro de proveedores para controlar campañas en vía pública, el entrecruzamiento de los datos entre el Ministerio Público Fiscal y la AFIP, castigos para prácticas clientelares, y restricciones para la publicidad oficial durante las campañas. 

 

La primera etapa de ese proceso de rendición de cuentas fue presentada este martes por el presidente y el vice de la Cámara Nacional Electoral Santiago Corcuera y Alberto Dalla Via. “Uno de nuestros primeros fallos fue en el año 2002 sobre Financiamiento. Hace falta una discusión previa sobre los partidos políticos y para garantizar el acceso a la información pública, a partir de hoy funciona en nuestra web electoral.gob.ar una plataforma con los informes de financiamiento de campaña en formato abierto y dinámico. La política de transparencia ayuda y deseamos que la ley avance, se bancarice y se mejore el régimen de sanciones", aseguró el magistrado, sin aludir al pedido que hizo la CNE el año pasado a todos los jueces con competencia electoral del país para que aceleraran los expedientes que indagaban sobre irregularidades en la rendición de gastos de campaña.

 

Entre los diputados, senadores y especialistas presentes, también estaba en primera fila al jefe de Asesores de la Presidencia, José Torello, histórico apoderado del PRO y el hombre de Macri que monitorea el desarrollo del repechaje para revivir la reforma original, con la misma obsesión que le dedicó a todas las elecciones que enfrentó desde 2003.

 

Alberto Fernández
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