25|6|2021

Macri insistirá con la reforma electoral, pero la negociará con los gobernadores

16 de enero de 2018

16 de enero de 2018

El Gobierno estaría dispuesto a aceptar que la boleta única sea de papel.  También hay plan B para la reforma laboral: Cambiemos la impulsará en ordinarias, pero a la par de las paritarias.

Aunque el jefe de Gabinete Marcos Peña descartó convocar al Congreso para sesiones extraordinarias en febrero, la administración de Cambiemos buscará obtener la sanción de dos reformas clave en el período ordinario, con una estrategia diferenciada para lograrlo. Las dos asignaturas consideradas “determinantes” por la Casa Rosada son las reformas laboral y política.

 

Para la accidentada implementación de la reforma política, cuyo plato principal es la nacionalización de la Boleta Única Electrónica (BUE), fuentes de la Casa Rosada confiaron a Letra P que el Ministerio del Interior abrirá una negociación con los todos los gobernadores provinciales, donde ofrecerá algunos cambios, como el uso de la boleta única de papel. “Hay muchos gobernadores a los que no les conviene la boleta de papel, porque en las presidenciales de 2019 puede haber un efecto arrastre que los perjudique”, confió a este medio uno de los funcionarios que intervendrá en la negociación con los caciques provinciales.

 

 

 

El argumento que reiteraron las fuentes oficiales consultadas resuena como una defensa solapada de la BUE que, hasta el año pasado, el Gobierno quiso implementar a cualquier costo. Para los cálculos electorales de Cambiemos, la buena cosecha que registraron sus candidatos en las legislativas del año pasado, podría repetirse en las ejecutivas del 2019, aunque esas certezas parecen diluirse al calor de las malas estimaciones de las encuestas que baraja el Ejecutivo. En rigor, el presunto temor que los operadores del oficialismo le endilgan a los gobernadores forma parte de los intentos que redoblará el Ejecutivo para repasar las ventajas de la BUE.

 

 

 

En el caso del plan de flexibilización laboral, el oficialismo impulsará su sanción a partir de marzo, cuando las negociaciones paritarias de este año ingresen en su tramo más determinante y más conflictivo, especialmente por el tope del 15% que la cartera laboral dice que logrará imponer. “El Gobierno combinará la negociación por la reforma mientras mientras avancen los primeros cruces por las paritarias. Si quieren revisar lo que acordaron el año pasado respecto a la reforma laboral, entonces van a tener que afrontar un frente más duro en materia salarial”, confió a Letra P, un importante dirigente sindical, que integra la CGT y mantiene un estrecho lazo con la Casa Rosada.

 

 

 

En la hoja de ruta que barajan dentro del Ministerio de Trabajo, los términos de la reforma laboral ya fueron definidos a mediados de noviembre pasado, durante la cumbre de la Organización Internacional del Trabajo contra la explotación infantil, que se realizó en el predio ferial que tiene la Sociedad Rural Argentina en el barrio porteño de Palermo. “Ahí se acordó la letra fina de la ley, y si hay cambios en esa estructura se cae todo, por eso el plan será insistir con lo acordado, y si hay negativa, se complicará la negociación salarial”, anticipó el dirigente sindical consultado.