Mauricio Macri

El efecto caída del Gobierno también llegó al Congreso

La baja en las encuestas tras la reforma previsional y los escándalos Triaca y Díaz Gilligan golpean la relación con la oposición y hasta genera ruido dentro de la propia alianza oficialista.

Los golpes que le propinaron a la imagen del Gobierno nacional la reforma previsional y los escándalos de Jorge Triaca, primero, y de Valentín Díaz Gilligan, después, no sólo se sintieron en la Casa Rosada sino que también llegaron al Congreso, donde Cambiemos está obligado a negociar con la oposición, que percibe un oficialismo herido. Dentro de la propia alianza gobernante, el radicalismo también hace sentir su descontento.

 

La primera señal de alerta le llegó a Cambiemos con la sanción de la ley de reforma previsional, que se aprobó en Diputados con números mucho más estrechos de lo que el oficialismo preveía, y muestras de rebeldía del sector del peronismo que responde a los gobernadores, cuyos votos creía garantizados. La relación entre los dos sectores se encaminó con la aprobación del consenso fiscal, la reforma tributaria y el Presupuesto 2018, pero quedó dañada.

 

En Cambiemos también quedaron resquemores. El radical Mario Negri y Elisa Carrió discutieron con el Presidente por la reforma previsional antes de la escandalosa sesión del jueves 14 de diciembre, cuando le llevaron al Ejecutivo la idea de que pagara un bono extra a los jubilados para compensar el empalme de la nueva fórmula con la anterior. El Ejecutivo no escuchó. El radical se enojó por la falta de comprensión de la situación. Carrió tuvo que contener a dos diputadas de su tropa que lloraron en el Palacio. Después se convirtieron, junto a Emilio Monzó y Nicolás Massot, en las figuras clave que permitieron la aprobación de la ley.

 

Carrió y Negri, claves en la estructura de poder de Cambiemos en Diputados.

 

El receso de verano no contribuyó a mejorar las cosas. En la Rosada circulaban encuestas que daban cuenta de una caída de alrededor de 15 puntos en la imagen del Gobierno. Los números también llegaron a los despachos del peronismo dialoguista, que se quedó en otro detalle. "No es sólo la caída de la imagen. Lo más notorio es la caída de las expectativas", comentó un senador del PJ a este portal los primeros días de febrero. Ya había estallado el escándalo que involucró al ministro Triaca. 

 

Antes, el Ejecutivo había enviado una mala señal al Congreso. El 10 de enero, el Boletín Oficial publicó el mega DNU de "desburocratización del Estado" firmado por el Presidente que deroga 19 leyes y modifica otras 140. No hubo previo aviso a los bloques aliados ni al peronismo dialoguista. La bancada del interbloque Argentina Federal se tomó con fastidio la decisión presidencial, que analizó como una mezcla de “torpeza” y “soberbia”, que solo sirve para generar ruido en la comunicación en el Congreso entre el oficialismo y la oposición con la que suele acordar la aprobación de leyes. El peronismo se unión en el rechazo al DNU en la Bicameral de Trámite Legislativo. El oficialismo tuvo que anunciar el envío de tres leyes para reemplazar el decreto.

 

 

 

ESCÁNDALO OFFSHORE. Otro escándalo, esta vez el de Díaz Gilligan, sumado a la revelación de que el ministro de Finanzas, Luis Caputo, administró cuentas radicadas en paraísos fiscales, volvió a complicar el panorama, a pocos días del comienzo de las sesiones ordinarias y en plena etapa de reparto de comisiones. Las voces del oficialismo en Diputados reconocen que "la caída en las encuestas influye a la hora de sentarse a negociar".

 

La situación resulta paradójica ya que, desde el recambio legislativo, Cambiemos aumentó su poderío en las Cámaras en términos numéricos, en contraste con los primeros dos años de Gobierno, en los que, siendo claramente minoría, logró sacar las leyes que más le interesaban al Ejecutivo, como aquella que consagró el pago a los fondos buitre.

 

Sin embargo, la percepción de que hay "cierta deslegitimación" por parte de la sociedad, según admiten operadores de peso del oficialismo en el Congreso, desatada a partir de la reforma previsional, coloca a Cambiemos en una situación de mayor vulnerabilidad frente a la oposición y también abre frentes internos, como los reproches del radicalismo con el caso Díaz Gilligan, que hizo públicos el propio Negri.

 

El reclamo de Negri, analiza un referente de PRO, es un "llamado de atención" de los propios aliados, que sienten que no tienen el espacio de opinión que merecen en la mesa de decisiones ni manejan la información que deberían por tener la misión de defender al Gobierno. Los casos Díaz Gilligan y Caputo fueron parte de las críticas que los referentes radicales descargaron sobre la Rosada en la cumbre que mantuvieron el martes en el hotel Savoy.

 

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Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano.

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