Detrás de escena. fulbito para la tribuna

Más Macri que nunca

La crisis Triaca muestra a un Presidente cada vez más encerrado, duranbarbadependiente y sin agenda positiva para cambiar de tema. El karma Moyano y el sueño de un diputado Pichetto.

Otra vez ganó Jaime Durán Barba. Con argumentos menos frontales que los que usó en la batalla perdida ante los intelectuales de Cambiemos, el consultor ecuatoriano logró imponer su criterio en la mesa chica del oficialismo: la supervivencia de Jorge Triaca, al estilo de la mejor escuela kirchnerista, que jamás se desprendía de uno de sus ministros por las críticas ajenas.

 

Junto a la decisión de conservar al empleador en negro de Sandra Heredia, Durán Barba impuso, además, el fulbito para la tribuna, que parece perfilarse como marca del Gobierno en un año no electoral en el que las buenas noticias serán contadas y la economía volverá a ser el centro.

 

Triaca hijo retornó a sus funciones para la negociación por las paritarias y en busca de tapizar la alianza con el sector colaboracionista de la CGT. El ministro sobreseído por Mauricio Macri no sólo presentó su alegato en una reunión de gabinete a la que entró con la bendición del Presidente y el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Además, tomó contacto apenas llegado a Buenos Aires con los caciques ignifugos de la dirigencia sindical que quieren continuar el buen romance con la administración Cambiemos, más allá de lo que decida el sector que vuelve a liderar Hugo Moyano.

 

Triaca sigue. El martes les pidió perdón a sus compañeros de gabinete.

 

 

Desde que el oficialismo se impuso a fines de octubre no hizo más que caer en las mediciones de imagen. El caso Triaca explotó justo en el momento en que la intención de la Casa Rosada era avanzar con la flexibilización laboral y las paritarias a la baja, en busca de alcanzar la meta de inflación, la utopía de Cambiemos que siempre se aleja un paso más allá. 

 

Las encuestas y los focus group volvieron a primar. Tanto como la recomendación de no echar a Triaca se impuso la intención de impactar a nivel social con una medida contra el nepotismo, un recurso tan repetido por la clase política en el último cuarto de siglo como explotado por la oposición en clave periodística.

 

El operativo que Macri desplegó para no entregar la cabeza de Jorgito provocó sinsabores al interior del gabinete. Algunos, como Rogelio Frigerio, se enteraron de vacaciones y otros, como Miguel Braun, se indignaron cuando se vieron en la lista de los familiares que se salvaron de la purga por el delgado límite del grado de consanguinidad. Cofundador del CIPPEC, graduado en Harvard, Braun mandó a decir desde Bruselas -donde participaba de la reunión de la Unión Europea y el Mercosur- que conoció a Marcos Peña recién cuando tenía 28 años.

 

 

 

Quizás, más que la lista de 40 familiares del macrismo que se viralizó, lo que dolió en algunos miembros destacados del gabinete fue el congelamiento de sueldos por un año. Celos y resquemores deberán aplacarse en el retiro espiritual en Chapadmalal que el Gobierno postergó en los días de la eclosión por la reforma previsional. Triaca conserva el respaldo de Macri, que ve una mano negra sindical detrás del caso Heredia y considera un dato menor el congelamiento salarial en un gabinete donde -él también lo tiene en cuenta- abundan los millonarios.

 

La conducción de Macri, Peña y Durán Barba no dejó detractores en pie. Lejos del círculo de las decisiones quedaron los que recomiendan más política y no ceder a una medida que los gobernadores de la oposición definieron como marketinera. La señal de ajuste que envió el Presidente no genera un ahorro significativo pero prepara para lo peor a los 70 mil contratados que verán revisada su situación en forma inminente.

 

 

 

MÁS MACRI. Pese a que los sondeos muestran que viene gastando día a día el capital político que obtuvo con el contundente triunfo de octubre, quienes conocen a Macri lo ven ahora más seguro de sí mismo que antes. Volvió de Davos más convencido que nunca, sin miedo a confrontar y creyendo que es el momento de ir a fondo con la idea de un cambio fundacional. Eso explica la decisión de avanzar contra Hugo Moyano pese a que el jefe camionero -ausente durante dos años de la batalla principal- decidió convertir 2018 en el año de su regreso a las calles. Aunque suele retroceder cuando se topa con un límite, el ingeniero se muestra seguro de que los poderes son los que se oponen a su gobierno.

 

Cerca del Presidente, confían en que la unidad opositora que se logró durante el debate por el ajuste previsional no será tan fácil de reeditar. La novedad es el regreso bélico de Moyano. Aún sin el acompañamiento de los Gordos de la CGT, el peso del gremio de Camioneros puede ser decisivo a la hora de dibujar el horizonte de conflictos. Según le dijo a Letra P un hombre de máxima confianza del presidente de Independiente, hoy la Federación que tiene a su cargo la recolección de residuos, el combustible, el transporte de cargas y el clearing bancario cuenta 220 mil afiliados en todo el país. Alrededor de 120 mil son los que se nuclean en el sindicato en Capital y Gran Buenos Aires.

 

Con un índice de inflación que, sólo en los primeros cuatro meses del año, rondará la mitad de lo que se propone la Casa Rosada para todo 2018, la tensión paritaria será gran protagonista. Peña afirma que no existe techo, pero el Gobierno lo necesita: lo ve como única posibilidad de conjurar el doloroso índice que ahora el INDEC mide bien.

 

 

 

MENOS CONGRESO. Si el debate por la reforma previsional se vio alterado por las protestas en la calle, este año la agenda legislativa estará condicionada por el estruendo y las peleas que cerraron el año, cuando el oficialismo aprobó la tajada más grande del ajuste para 2018.

 

Aún con la presencia de Cristina Kirchner en el Senado, el Gobierno considera que la Cámara alta continuará en la senda del diálogo y la colaboración gracias al aporte esencial de Miguel Ángel Pichetto y el bloque del PJ oficial. Cuesta arriba, en cambio, será la discusión en la Cámara de Diputados, donde Emilio Monzó se vio desbordado en las últimas sesiones de 2017. Construir un Pichetto para Diputados es la tarea en la que se embarcará Monzó con el bloque reducido pero vital de Pablo Kosiner y Diego Bossio. Eso, hasta que empiece el Mundial de Rusia.

 

En función de presentarse como un gobierno que no cede, el oficialismo avisa que enviará el mega decreto sin disgregarlo a la negociación con la oposición. Pero el escenario es adverso.

 

La flexibilización laboral, gran objetivo del reformismo permanente, hoy figura lejos entre las prioridades en el Congreso y -de ser tratada- comenzaría por la parte que menos rechazo genera entre los Gordos, el denominado blanqueo laboral que se viene demorando. “Reforma laboral no hay más. Olvidate”, le dijo a Letra P un jefe sindical que apuesta al diálogo con el Gobierno. Al contrario, hay un pliego de demandas sindicales que crece: la Agencia de Tecnología Médica y lo que reciben las obras sociales por atender a los jubilados. “No podemos cobrar 192 pesos por mes para atender a los jubilados”.

 

En busca de reconstruir una agenda legislativa viable, Monzó habla día por medio con Pichetto, el señor gobernabilidad que la Casa Rosada tiene como modelo de opositor con toda lógica.

 

 

Monzó necesita un diputado Pichetto.

 

 

PARÁLISIS AMARILLA. Hay tres indicios de las dificultades del Poder Ejecutivo para avanzar con los cambios que pretende incluso en el reino de Pichetto. Cambiemos no pudo juntar los votos todavía para nombrar al sucesor de Alejandra Gils Carbó en la Procuración General de la Nación.

 

Aunque entre los candidatos del oficialismo aparecía Raul Pleé -con el pergamino de haber sido miembro de la Comisión Directiva del Boca de Daniel Angelici-, el peronismo proponía al veterano constitucionalista Alberto García Lema, convencional constituyente en 1994 y miembro de la comisión redactora de la Constitución vigente. También se anotaba el senador salteño Rodolfo Urtubey, hermano del gobernador y con el antecedente de haber sido juez. Fuentes del Senado dijeron a Letra P que ese debate está por ahora congelado. Lo mismo que la designación de un Defensor del Pueblo que está pendiente desde hace más de ocho años y que la Corte Suprema reclamó cubrir en su fallo contra el tarifazo de 2016. El candidato del PJ era Humberto Roggero, la del Gobierno fue en algún momento Graciela Ocaña.

 

Lo mismo que ante la vacante que debería dejar Elena Highton de Nolasco, que manifestó su voluntad de quedarse, Cambiemos necesita los dos tercios del Senado para avanzar con esos nombramientos.

 

Parece difícil -si no imposible- que lo consiga antes de que dentro de 130 días Lionel Messi se apodere de la atención de la Argentina y haga su magia para darle al Presidente el que puede ser su principal triunfo del año.

 

larreta se sube a la ola anticasta
Mauricio Macri, expresidente de Argentina y titular del PRO.

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