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Fueron temas que ponderó en su primer discurso de inicio de sesiones legislativas. La contracara actual. Despidos y represión en la avícola. Paritaria sin fin. Infraestructura hídrica a paso lento.
Por 10/12/2018 15:50

El 10 de diciembre de 2015, María Eugenia Vidal trazó una serie de objetivos troncales del mandato que iniciaba al frente de la administración pública bonaerense, cometidos que plasmó y ponderó durante su primer discurso de apertura de sesiones ordinarias en la Legislatura bonaerense, en marzo 2016. Al marcar contraste con la gestión de su antecesor, Daniel Scioli, la flamante mandataria ilustró las diferencias de estilo con casos específicos que fueron símbolos de conflicto e inacción del gobierno de su predecesor. En materia laboral, eligió la situación en Cresta Roja. En lo educativo, el inicio del ciclo lectivo en tiempo y forma fruto de una interacción fluida con los gremios. En materia de obras, se posó sobre la fuerte deuda en infraestructura hidráulica que generó recurrentes y cada vez más graves inundaciones. Al cumplirse este lunes tres años de gestión, estos tres aspectos interpelan a la mandataria.

CRESTA EN CRISIS. “Cuidamos los puestos de trabajo en esta provincia y resolvimos, también en conjunto con el Gobierno nacional, el conflicto de Cresta Roja y logramos que la empresa quebrada cambiara de dueños y volviera a funcionar, incorporando en etapas a los miles de trabajadores que habían quedado en la calle”, ponderó Vidal apenas iniciada su gestión.

Con el desembarco de la firma Proteinsa, tras la quiebra decretada de Rasic Hnos., el salvataje de la avícola se promocionó desde el macrismo como un ícono de la reactivación laboral. De hecho, allí el presidente Mauricio Macri anunció el veto a la ley anti despidos. Pero el año pasado, sin efectuar las reincorporaciones prometidas y con cheques rebotados, Proteinsa se alejó de Cresta Roja y cedió el tablero de control a la familia que había competido a finales de 2015 por el manejo de la avícola: los De Grazia, propietarios de la firma número uno del sector, Granja Tres Arroyos. Con ellos, el escenario conflictivo no sólo no desapareció, sino que se agudizó.
 


“No tenemos ninguna novedad, nadie nos recibe, ni de parte de la empresa ni del gobierno. Estamos aislados, no tenemos ninguna solución a nuestros problemas y no vemos que sea viable en el corto plazo”, señaló este lunes en diálogo con Letra P Carlos Stasiuk, uno de los trabajadores de la planta de Cresta Roja en Esteban Echeverría que por estas horas mantienen un acampe al costado de esas instalaciones, en reclamo de una respuesta a los 180 despedidos que, el jueves último, fueron una vez más reprimidos por la Policía Bonaerense.   

“Somos 180 los que recibimos telegrama pero también hay gente que no fue reincorporada de la primera tanda”, aclaró Stasiuk para detallar que son “1.400 personas sin definir su situación”. Los recientemente despedidos piden certezas: ser reincorporados o que les paguen las indemnizaciones correspondientes.

“De los 3.300 que éramos en 2015 antes de la quiebra, están trabajando, entre la planta uno y dos, alrededor de 500 personas actualmente”, graficó el trabajador para dar cuenta de la única respuesta que tienen del gobierno de Vidal: “Nadie nos recibe; lo único que recibimos es represión y ya estamos a este punto bastante hartos. El gobierno nos defraudó a todos, porque teníamos mucha fe en este gobierno, fe de que íbamos a empezar todos de vuelta. Ahora estamos en una situación mala, porque otra vez se acercan las fiestas y nadie nos da una mano”.
 


En esa línea, al recordar el acto de Macri y Vidal en la planta, Stasiuk fue contundente: “Vetaron la ley anti despidos en nuestra propia empresa y ahora lo estamos padeciendo como trabajadores”. “Encima que no resuelven nuestra situación, nos reprimen”, enfatizó.

Cumpliendo funciones en la avícola desde 1994, Stasiuk ahondó sobre el actual oficialismo: “Vinieron a utilizarnos en campaña, (diciendo) que esto se solucionaba en una semana. Después, antes del ballotage, dijeron que iban a reactivar la empresa, nunca fuimos reincorporados todos, éramos 3.300 y la reactivación de 2016 fue de 2.100, el resto quedó sin ser llamado. Después vino la Granja Tres Arroyo y volvieron ahora con un nuevo ajuste, rebaja salarial, echaron personas...”.

La última vez en que Vidal se refirió al tema fue en julio del año pasado cuando el conflicto en la avícola se reflotaba debido al despido de más de 50 trabajadores, indemnizaciones adeudadas y reincorporaciones no concretadas por parte de Proteinsa. En ese contexto, la mandataria hizo foco en la herencia: “Cresta roja estaba parada cuando asumimos, con sus obreros protestando todos en la ruta, con un desfalco de Rasic, que era su anterior dueño, en complicidad con el gobernador anterior y con Aníbal Fernández. 100 millones de pesos que no sabemos a dónde fueron”. La gobernadora aludió a un tema por el cual en enero de este año el fiscal federal de Lomas de Zamora Leonel Gómez Barbella abrió una investigación de oficio para determinar si el ex interventor en Cresta Roja designado por la gestión Scioli, Daniel Gurzi (ex diputado quilmeño cercano a Aníbal Fernández) desvió fondos destinados al salvataje de la avícola.
 


En aquella ocasión, la mandataria provincial remarcó que el otrora ministro de Trabajo Jorge Triaca y la Provincia se habían reunido con la empresa “para acordar que no haya despidos”, algo que se logró con esos casos por aquel entonces. Sin embargo, este año los despidos acompañados de represión policial volvieron,primero en mayo y luego por estos días, algo que generó cuestionamientos de diversos dirigentes de la oposición, entre ellos Fernando Gray, intendente de Esteban Echeverría (donde se ubica una de las plantas de Cresta Roja) y próximo titular del PJ bonaerense, quien apuntó vía Twitter: "Les recuerdo que el presidente Macri y la gobernadora Vidal se comprometieron a poner en funcionamiento la planta y reincorporar a todos los trabajadores".

HACIENDO AGUA. “Hay otro tema que también nos preocupa y que vamos a atender. Queremos que cada vez más vecinos tengan cloacas y agua potable. Por eso vamos a lanzar proyectos como la construcción del acueducto Río Colorado-Bahía Blanca. Como segundo proyecto en esta línea, vamos a comenzar la obra de la planta potabilizadora de La Plata, que va a ampliar el abastecimiento del agua potable. Tenemos un plan de inversión hidráulica para llamar a licitación este año de las obras de la cuenca del Río Luján”, detalló Vidal en su primer discurso de apertura de sesiones legislativas.
 


Luego de varios llamados a licitación frustrados, este año recién pudo procederse a la apertura de sobres del acueducto Río Colorado-Bahía Blanca. Sin embargo, la obra aún no está adjudicada ni comenzó, lo cual ya viene generando malestar dentro del organismo que financia este trabajo: la Corporación Andina de Fomento (CAF). 

Fuentes oficiales consignaron a Letra P que la obra del acueducto estaría pronto a ser adjudicada y que los trabajos comenzarían próximamente. Teniendo en cuenta que tanto esa obra como la nueva planta potabilizadora para La Plata y la región (también pendiente aún) se prevén con financiamiento externo, en la Provincia enfatizan que esos trabajos se pondrán en marcha.

"La realidad es que los montos dedicados a obras no son muchos", sostuvo días atrás a Letra P el ministro de Infraestructura bonaerense, Roberto Gigante, quien explicó que existen "restricciones de presupuestos en la provincia y el presupuesto que estamos dedicando hoy es terminar las obras que están en ejecución".

Otra obra hidráulica significativa que refirió Vidal en sus primeros días -también con financiamiento internacional pero que avanza a paso lento- es aquella abocada a la cuenca del río Luján. Al respecto, el ex diputado bonaerense del GEN oriundo de Luján Juan Carlos Juárez remarcó a Letra P: “No ha habido ningún tipo de avance significativo, por lo tanto, si hoy cayera una cantidad de agua superior a los 150 milímetros en poco tiempo, tendríamos consecuencias, no sólo en Luján sino en la región. Lo que ha jugado a nuestro favor ha sido el clima, no hubo precipitaciones importantes durante poco lapso de tiempo en todo el ejido de la cuenca”.

En abril de 2016, en el marco del anuncio del plan de obras hídricas en la provincia, Vidal prometió para el río Luján una inversión de $5100 millones en cuatro años y comenzar con las tareas en “marzo de 2017”.

Sin embargo, Juárez sostuvo que “se han hecho pequeñas obras de perfilado y desmalezamiento, pero no las obras estructurales que necesita la cuenca”.



Asimismo, el ex legislador hizo foco en “otro problema”: “No sólo son las obras, sino que no se ha hecho absolutamente nada en materia de planificación urbana y de la ley de uso del suelo como para impedir el avance de las urbanizaciones sobre la cuenca. Siguen avanzando, con lo cual todo tipo de obra nunca va a alcanzar porque lo básico es empezar por no dejar que se siga construyendo, que modifiquen los cursos de agua o las cotas para hacer barrios cerrados o countries”.

“No se debería autorizar más hasta que no haya un estudio integral, pero, por lo pronto, no ocurrió nada de eso. Los emprendimientos que estaban durante la gestión Scioli siguen tan vigentes como en aquel momento. Hicieron reclamos ante la Provincia y el municipio, pero no hubo ningún tipo de respuesta, ni la Autoridad de Agua controlando los desagües, los canales nuevos, el área de Hidráulica ejerciendo los controles, el OPDS tampoco, el área de Infraestructura es prácticamente inexistente en la provincia de Buenos Aires”, sentenció Juárez para puntualizar: “Hay una insensibilidad frente al tema, como no lo sufren, no lo sienten”.

EL CONFLICTO SIN FIN. “¡Empezamos las clases a tiempo! Hoy podemos decir con alegría que todos los chicos de nuestra provincia están en las aulas y esto lo logramos gracias al diálogo y al trabajo que venimos haciendo con los gremios docentes desde que empezamos el Gobierno”, dijo Vidal en marzo de 2016 al ponderar los canales abiertos de comunicación con los sindicatos.
 


Tres años después, la realidad es diametralmente opuesta. “El primer año, cuando la gobernadora estaba en campaña, planteaba que lo primero que iba a hacer era convocar a los sindicatos docentes. Y la verdad fue la primera, única y última vez aquel 16 de diciembre de 2015 que nos convocó”, recordó en diálogo con Letra P la secretaria general adjunta del Suteba, María Laura Torre, quien hizo un repaso de la relación –creciente en su grado de conflictividad- entre los gremios y la mandataria.

“En 2016, el ministro de la Nación, Esteban Bullrich, convocó a la paritaria nacional en enero, en febrero convocaron a todas las paritarias provinciales, incluso la nuestra ,y hubo efectivamente una decisión política del gobierno nacional y del de la provincia de Buenos Aires de poner en funcionamiento las leyes que tienen que ver con los derechos de los trabajadores. Hubo debate y hubo un aumento salarial que posibilitó el comienzo de las clases. Funcionarios las instituciones”, detalló.
 


No obstante, fijó una fecha en la que esa interacción fluida terminó para dar comienzo a una espiral de tensión que perdura hasta estos días: “El 9 de agosto de 2016 nos volvimos a juntar con el gobierno porque se suponía que la paritaria que acordamos en febrero había un monitoreo por el cual teníamos que empezar a ver si la inflación estaba impactando en el salario docente. Y ese 9 de agosto estuvo signado por el no diálogo. A partir de ahí, todo fue diferente. Y empezamos 2017 ya con una barbaridad: no convocaron a la paritaria nacional, con un maltrato y destrato inusitado, inédito. La gobernadora de todas las formas nos trató muy mal a los docentes. Daba lo mismo que seas docente o voluntario”.

Más allá de esto, Torre puso énfasis en la unidad gremial: “Cuanta más división nos proponía, más unidad nosotros organizábamos. Del Frente Gremial, pasamos al Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB)”, remarcó al aludir a la articulación conjunta a la que se sumó Udocba.

“El 4 de julio de 2017 (cuando hubo un acuerdo entre las partes) pensábamos que había sido la paritaria más larga de la historia de las paritarias. Y la verdad que nos equivocamos, porque ese 4 de julio la gobernadora planteó a toda la sociedad que en noviembre se iba a empezar a discutir la paritaria 2018. Y ya este año es inédito porque se profundizó”, subrayó la dirigente del Suteba para detallar que el FUDB le pidió cuatro reuniones a la gobernadora y cinco al titular de Educación bonaerense, Gabriel Sánchez Zinny: “Ninguno de los dos atendió nunca al FUDB. Y el 2 de agosto explotó una escuela. Este gobierno tiene dos muertos. Y nosotros tenemos dos docentes muertos”, puntualizó.
 


Al hacer hincapié crítico en “el autoritarismo de cerrar pautas salariales por decreto”, lo que definió como “una barbaridad”, Torre se explayó: “La paritaria para la gobernadora Vidal se trasformó en una instancia simbólica. Mirta Petrocini (titular de FEB) y Roberto Baradel (titular del Suteba) lo definen muy bien: quieren convertir la paritaria en una mesa de entradas. Pero no lo van a lograr: cada vez que vamos no sólo le planteamos temas salariales, le planteamos todos los puntos. La pelea va a seguir”.

“El año que viene va a ser muy difícil. Corre riesgo el inicio del ciclo lectivo. Está en manos de la gobernadora y de Macri. El año que viene va a estar signado por luchas muy fuertes”, vaticinó para cerrar la dirigente sindical.

En lo que refiere a la postura del Ejecutivo sobre el conflicto, el ministro de Trabajo, Marcelo Villegas, atribuyó a “cuestiones partidarias e intencionalidad política” la falta de acuerdo con los gremios docentes. Asimismo, en recientes declaraciones, afirmó: "Si hubiese sido por la mezquindad política de algunos dirigentes sindicales, los docentes hoy estarían cobrando el mismo sueldo que cobraban en diciembre del año pasado". Por su parte, Sánchez Zinny ponderó que el Ejecutivo hizo días atrás "la propuesta número once del año, en veinte reuniones” e insistió en su rechazo al paro como método de protesta: "Dejando a los chicos sin clases no es la forma de seguir conversando”. “Muchos de los paros no tuvieron que ver con la situación docente. Excede el tema educativo y tiene un color político”, remarcó en línea con la postura oficial ante el conflicto docente más extenso de la historia de las paritarias bonaerenses.