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De vuelta del autoexilio, el sueño presidencial intacto

En esta nota de 2017, Letra P daba cuenta de los planes que rumiaba el cordobés De la Sota mientras se mantenía alejado del teatro político local.
Por 15/09/2018 22:37

El animal político que vive en José Manuel de la Sota decidió hibernar todo el 2017. Por razones que varían según el interlocutor, el ex gobernador de Córdoba se apartó del teatro electoral, rechazó ser candidato y se recluyó en España, cobijado por el menos ajetreado ámbito académico. Aunque nadie hable de un distanciamiento entre ellos, la decisión de Sergio Massa de desperonizar aún más su estructura y pactar con Margarita Stolbizer rompió una alianza política que parecía consolidada. Aunque este exilio, aclaran los que lo conocen, nada tiene que ver con una jubilación ni derrumbó su eterno sueño presidencial.

El “Gallego” De la Sota divide sus horas entre Valencia y Madrid, dando clases en universidades. La última vez que tuvo algún encuentro político, aunque más bien protocolar, fue hace un mes atrás. Fue parte del comité de diputados nacionales invitados al teatro Colón a ver la puesta de El Lago de los Cisnes que ofreció el ballet estable, dirigido por Paloma Herrera. Respondió con el humor –que todos le reconocen- a las preguntas de por qué había decidido no competir en las legislativas de este año.

La respuesta a esta consulta que más veces repitió De la Sota tiene que ver con la inconveniencia. Para el Gallego, pese al operativo clamor que se gestó para que encabece la lista de diputados nacionales, jugar este año contenía un alto riesgo de derrota en la provincia. Una derrota en manos de Cambiemos. “Estamos en una pelea voto a voto”, reconocen sus operadores.

El ex mandatario evaluó que una caída por escaso margen de Unión por Córdoba (UpC) –el sello con el que desde hace años concentra al grueso del peronismo provincial- era un escenario subsanable. Pero que si en esa caída estaba su cuerpo, el golpe sería mucho más dura. Incluso, irreparable, para un dirigente que viene ganando elecciones desde 1999 y compitiendo por la Gobernación desde 1983.

En su lugar, en un acuerdo con el gobernador Juan Schiaretti, designó al vicegobernador, Martín Llaryora. Segunda en la boleta oficial va la esposa de Schiaretti, Alejandra Vigo. Queda claro quién será el mariscal de la derrota si Cambiemos da el zarpazo y se impone en las elecciones de medio término.

“Queríamos que encabece en Córdoba”, reconoció un histórico operador delasotista, de estrecha relación con el Gallego, “un poco nos sorprendió a todos”. Su máximo compromiso con la elección fue un video que compartió en redes sociales, en el que saluda a los candidatos de de UpC. Fue publicado este sábado en Youtube.

 

 

Otra versión es que, cuando llegó el momento de definir si le ponía o no el cuerpo a la elección, tuvo una conversación con Schiaretti. El gobernador le dijo que su estrategia era plantear un cuerpo a cuerpo contra la gestión nacional de Mauricio Macri y no contra su candidato, la “Coneja” Héctor Baldassi. De la Sota no estuvo de acuerdo y las dudas se disiparon: no iba a ser candidato contra un Gobierno nacional con apenas dos años de gestión.

HASTA PRONTO. El diálogo con Massa nunca se cortó, aunque la relación se dispersó un poco. Caminaron juntos, palmo a palmo, toda la campaña presidencial del ex intendente de Tigre y siguieron muy cerca en todo 2016. Los diputados nacionales que responden a De la Sota están perfectamente alineador al interbloque massista UNA y el vínculo subsiste en esas bancas. Pero lo que asomaba como una sociedad de aceitada simbiosis hoy es pasado. El quiebre tiene nombre. Y es Margarita Stolbizer.

 

 

No es que De la Sota tenga reparos en construir un espacio político que incluya a la principal referente de GEN. Incluso compartieron varios actos cuando Stolbizer empezó a ser una invitada permanente en las actividades del Frente Renovador. La explicación la brindó a Letra P un dirigente con larga trayectoria en el PJ cordobés y de extrema confianza del ex gobernador. “Queríamos cerrar con (Florencio) Randazzo y no seguir dividiendo al peronismo”, arrancó. “El Gallego quería armar al peronismo no kirchnerista detrás de Sergio, pero a Sergio la palabra peronismo le resulta anacrónica”, continuó. Y cerró: “(De la Sota) tiene una tradición peronista muy fuerte y Massa decidió un armado muy distinto”.

Massa le ofreció a De la Sota acompañarlo en Buenos Aires, en su campaña para conseguir un escaño en el Senado nacional. En el medio, se fue apagando el Frente Renovador, la sigla UNA (Unidos por una Nueva Argentina), que fundaron entre ambos, es hoy un sello que apenas si se utiliza para designar al interbloque en la Cámara de Diputados. El resultado era previsible.

“De la Sota todavía sigue soñando con ser presidente”. Así respondió un legislador que mantiene al Gallego como jefe político, cuando este medio lo consultó por el futuro político del cordobés. El resultado electoral de varias provincias servirá como termómetro para canalizar ese sueño. La especulación es que, después de octubre, varios mandatarios provinciales intenten resucitar la liga de gobernadores, como contrapeso nacional del poder que –estiman- colectará Cristina si gana en la provincia de Buenos Aires. Para ese fin necesitarán coronar un candidato presidencial. La caña de De la Sota, si se alinean algunos planetas, intentará pescar allí.

De vuelta del autoexilio, el sueño presidencial intacto

En esta nota de 2017, Letra P daba cuenta de los planes que rumiaba el cordobés De la Sota mientras se mantenía alejado del teatro político local. 

El animal político que vive en José Manuel de la Sota decidió hibernar todo el 2017. Por razones que varían según el interlocutor, el ex gobernador de Córdoba se apartó del teatro electoral, rechazó ser candidato y se recluyó en España, cobijado por el menos ajetreado ámbito académico. Aunque nadie hable de un distanciamiento entre ellos, la decisión de Sergio Massa de desperonizar aún más su estructura y pactar con Margarita Stolbizer rompió una alianza política que parecía consolidada. Aunque este exilio, aclaran los que lo conocen, nada tiene que ver con una jubilación ni derrumbó su eterno sueño presidencial.

El “Gallego” De la Sota divide sus horas entre Valencia y Madrid, dando clases en universidades. La última vez que tuvo algún encuentro político, aunque más bien protocolar, fue hace un mes atrás. Fue parte del comité de diputados nacionales invitados al teatro Colón a ver la puesta de El Lago de los Cisnes que ofreció el ballet estable, dirigido por Paloma Herrera. Respondió con el humor –que todos le reconocen- a las preguntas de por qué había decidido no competir en las legislativas de este año.

La respuesta a esta consulta que más veces repitió De la Sota tiene que ver con la inconveniencia. Para el Gallego, pese al operativo clamor que se gestó para que encabece la lista de diputados nacionales, jugar este año contenía un alto riesgo de derrota en la provincia. Una derrota en manos de Cambiemos. “Estamos en una pelea voto a voto”, reconocen sus operadores.

El ex mandatario evaluó que una caída por escaso margen de Unión por Córdoba (UpC) –el sello con el que desde hace años concentra al grueso del peronismo provincial- era un escenario subsanable. Pero que si en esa caída estaba su cuerpo, el golpe sería mucho más dura. Incluso, irreparable, para un dirigente que viene ganando elecciones desde 1999 y compitiendo por la Gobernación desde 1983.

En su lugar, en un acuerdo con el gobernador Juan Schiaretti, designó al vicegobernador, Martín Llaryora. Segunda en la boleta oficial va la esposa de Schiaretti, Alejandra Vigo. Queda claro quién será el mariscal de la derrota si Cambiemos da el zarpazo y se impone en las elecciones de medio término.

“Queríamos que encabece en Córdoba”, reconoció un histórico operador delasotista, de estrecha relación con el Gallego, “un poco nos sorprendió a todos”. Su máximo compromiso con la elección fue un video que compartió en redes sociales, en el que saluda a los candidatos de de UpC. Fue publicado este sábado en Youtube.

 

 

Otra versión es que, cuando llegó el momento de definir si le ponía o no el cuerpo a la elección, tuvo una conversación con Schiaretti. El gobernador le dijo que su estrategia era plantear un cuerpo a cuerpo contra la gestión nacional de Mauricio Macri y no contra su candidato, la “Coneja” Héctor Baldassi. De la Sota no estuvo de acuerdo y las dudas se disiparon: no iba a ser candidato contra un Gobierno nacional con apenas dos años de gestión.

HASTA PRONTO. El diálogo con Massa nunca se cortó, aunque la relación se dispersó un poco. Caminaron juntos, palmo a palmo, toda la campaña presidencial del ex intendente de Tigre y siguieron muy cerca en todo 2016. Los diputados nacionales que responden a De la Sota están perfectamente alineador al interbloque massista UNA y el vínculo subsiste en esas bancas. Pero lo que asomaba como una sociedad de aceitada simbiosis hoy es pasado. El quiebre tiene nombre. Y es Margarita Stolbizer.

 

 

No es que De la Sota tenga reparos en construir un espacio político que incluya a la principal referente de GEN. Incluso compartieron varios actos cuando Stolbizer empezó a ser una invitada permanente en las actividades del Frente Renovador. La explicación la brindó a Letra P un dirigente con larga trayectoria en el PJ cordobés y de extrema confianza del ex gobernador. “Queríamos cerrar con (Florencio) Randazzo y no seguir dividiendo al peronismo”, arrancó. “El Gallego quería armar al peronismo no kirchnerista detrás de Sergio, pero a Sergio la palabra peronismo le resulta anacrónica”, continuó. Y cerró: “(De la Sota) tiene una tradición peronista muy fuerte y Massa decidió un armado muy distinto”.

Massa le ofreció a De la Sota acompañarlo en Buenos Aires, en su campaña para conseguir un escaño en el Senado nacional. En el medio, se fue apagando el Frente Renovador, la sigla UNA (Unidos por una Nueva Argentina), que fundaron entre ambos, es hoy un sello que apenas si se utiliza para designar al interbloque en la Cámara de Diputados. El resultado era previsible.

“De la Sota todavía sigue soñando con ser presidente”. Así respondió un legislador que mantiene al Gallego como jefe político, cuando este medio lo consultó por el futuro político del cordobés. El resultado electoral de varias provincias servirá como termómetro para canalizar ese sueño. La especulación es que, después de octubre, varios mandatarios provinciales intenten resucitar la liga de gobernadores, como contrapeso nacional del poder que –estiman- colectará Cristina si gana en la provincia de Buenos Aires. Para ese fin necesitarán coronar un candidato presidencial. La caña de De la Sota, si se alinean algunos planetas, intentará pescar allí.