Elecciones 2017

“Eco” campaña: Randazzo, Massa y CFK, por el voto afectado por la crisis

Más allá de la instalación de economistas en las listas, Unidad Ciudadana, 1País y Cumplir decidieron pelear la pre PASO en el terreno de los modelos económicos. A qué electorados pretenden alcanzar.

En el marco de una dispersión en la oposición peronista y filo-peronista que el Gobierno ya señala como uno de sus mayores logros de la campaña temprana, hay un elemento que sigue preocupando en las filas de Mauricio Macri. Un ítem que creían tener superado a esta altura del mandato pero que llega a las pre PASO lejos del deseo oficialista. La economía, un ente heterogéneo que no se consolida, logró aglutinar a todos los líderes de los partidos que se oponen a Cambiemos detrás del mismo mensaje. Con matices, Cristina Fernández (Unidad Ciudadana), Sergio Massa-Margarita Stolbizer (1País) y Florencio Randazzo (Cumplir) trabajan en una campaña netamente económica, que apunta a rapiñarle a Cambiemos votantes defraudados por el modelo económico y sus resultados concretos. Esto va más allá, incluso, de la decisión de sumar en las listas a economistas o especialistas técnicos.

 

Las tres fuerzas políticas midieron escenarios de captación de votos que en 2015 habían acompañado a Cambiemos. Lo que observan los asesores son opciones posibles en base a los diferentes mensajes que utiliza la oposición. El caso del kirchnerismo es el más curioso: inicialmente se había planificado, previo al acto de CFK en Arsenal, una campaña de cercanía con los afectados por la crisis, los despedidos, los que perdieron compensaciones, los que debieron cerrar pymes o fábricas por la caída del consumo y la suba de tarifas. Esa puesta en escena, intencionalmente desprovista de iconografía partidaria, quedó a medio camino cuando la primera candidata a diputada, la economista ex Gran Makro Fernanda Vallejos, defendió a Amado Boudou y volvió a tensar la cuerda con una parte importante del electorado. Así las cosas, en UC entienden que habrá un mantenimiento de voto fidelizado, una especie de cacería en el zoológico de la que se buscó sin éxito salir; además de una reconquista de parte del voto de la clase media baja y baja o indigente. Este último sector, más el voto sindical, fue uno de los causales de la derrota del Frente para la Victoria en las últimas presidenciales. Pero hoy dentro del espacio entienden que es el foco más golpeado y que podría volver a pensar en Cristina.

 

Para tales fines, UC empezará a caminar el territorio con dos que no estarán en las listas pero que son símbolos del modelo K. La referencia es para el ex ministro de Economía y creador de los 15 puntos centrales de la nueva fuerza, Axel Kicillof; y el ex titular de la CNV que hoy se desempeña como secretario de Hacienda en Moreno, Cristian Girard. Después del Vallejos gate y el cepo comunicacional que CFK le aplicó a la economista, el mensaje lo llevarán los fieles.

 

Lo del Frente 1País es similar pero en otro estrato social. Los economistas de Massa, como Marco Lavagna, Matías Tombolini, Roberto Lavagna y Aldo Pignanelli, tienen inoculado el discurso de hablar del bolsillo, de los impuestos, de las tarifas, de los precios de la canasta básica. No es casual: le apuntan al votante clase media-media, casi con exclusividad. Tienen allí algo a favor y algo en contra. Según se desprende de los focus group, ese voto mantiene, en su gran mayoría, un fuerte rechazo al kirchnerismo y a la figura de Cristina. Pero es el mismo target que busca el bloque Cumplir, que encabeza Randazzo. Explican en ambos partidos que ésta es precisamente una de las razones por las cuáles tanto Massa como Randazzo han salido a confrontar, además de con Macri, con la propia ex presidenta. Agustín D´Attellis, economista de cabecera del ex ministro de Interior y Transporte, confiesa, sin decirlo en estos términos, que esa posición media pero centrada en modelos económicos “nacionales y populares”, es riesgosa. Es que de los tres competidores más fuertes para Cambiemos, Cumplir es el que por el momento tiene menos configurado el perfil de combate económico. Se espera que en este jueves, en una conferencia de prensa, señalen dos o tres puntos estratégicos, muchos de los cuales tendrán que ver con la economía.

 

Lo cierto es que, en esta campaña, los grandes temas de la macro economía parecen estar ausentes, para entrar a disputar votantes en un terreno llano, en el que no haya que dar muchas más explicaciones que las de tener o no trabajo, poder o no acceder a determinados bienes y cumplir con los estándares mínimos de vida.

 

Precandidato Esteban Bullrich y ministro de Hacienda Nicolás Dujovne.

 

 

QUÉ HARÁ EL GOBIERNO. “Cambiemos llega a las elecciones con la fuerza de ser oficialismo, con su innegable habilidad para hacer campaña y con una fuerte restricción: estamos finalizando junio y los votantes no ven los frutos de la recuperación económica anunciada”, explicó en su último informe Julio Burdman, analista político de la consultora Analytica, fundada por el hoy mano derecha de Rogelio Frigerio, Ricardo Delgado. En este contexto, el Gobierno aún se muestra dubitativo sobre qué posición asumir para no quedar detrás de la oposición en la campaña económica.

 

Por un lado, está acordado por pedido de Macri que el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, salga a afrontar las críticas y a resaltar los brotes verdes por sobre lo que aún está parado. La tarea es compleja porque hay datos que aún son desfavorables y otros que parecían ver la luz pero que siguen en el túnel. El más relevante es la marcha de los precios. Justo cuando parecía que la inflación entraba en un sendero de retroceso, Federico Sturzenegger mantuvo alta la tasa por considerar que en junio los precios podrían aumentar casi 1,5%. Esta vez sin influjo externo.

 

Los otros dos frentes nubosos son el consumo básico y la producción fabril. En el primer caso, se espera que como mucho el consumo termine el año un 1% arriba, una recuperación nula en relación al año pasado. La demora en la reacción de este sector, además, ya pegó dos coletazos fuertes: por un lado, el cierre de la planta de la productora de alimentos y bebidas Pepsico en Vicente López, donde quedaron sin empleo 500 trabajadores. Y, por otro lado, el despido de 55 trabajadores del local de Walmart en Sarandí, una opción que la supermercadista estadounidense tomó como medida para evitar el cierre de ese híper, que tiene graves problemas de rentabilidad. Este caso en particular, además de ser junto a Pepsico un hito de lo que se vendrá en otras compañías, muestra los niveles de la crisis. Las empresas estadounidenses en la Argentina son, por protocolo internacional, de las más cautelosas en todo sentido. Controlan los gastos, que son autorizados por casa matriz, no juegan por fuera de las normas muy rígidas. En síntesis, es difícil que entren en una crisis por no ser previsores. Esto demuestra que ni en los más profesionales sectores esperaban que a esta altura la economía estuviera como está.

 

En el caso de las industrias, el ministro Francisco Cabrera no le da a Dujovne noticias buenas para comunicar. Hace unos días, el diario La Nación publicó un interesante artículo mostrando el cierre progresivo de los outlets de la Avenida Córdoba. Esa situación responde a la caída de las ventas pero también a la crisis casi terminal que afronta el sector textil, jaqueado por baja en la demanda, impuestos récord e importaciones de productos terminados a bajo precio.

 

Lo positivo que exhibirá el Gobierno es la mejora en el sector agropecuario y el desempeño de algunos sectores puntuales, como los autos, motos y escrituras de propiedad. Además, dejará en claro que la economía podrá crecer incluso sin industria y consumo, aunque de esta forma no se refleje en resultados claros para el bolsillo. Hoy el Indec no ayudó con los números a la estrategia oficial: comunicó que en abril la economía redujo su velocidad de crecimiento para subir sólo 0,6%. Venía del 1,3% de alza del mes anterior. 

 

Pero hay sectores que hablan con Macri y le sugieren salir de la pelea económica para disputar los males del pasado y otros puntos de la agenda, como la corrupción, la educación y la política en general. De hecho, las designaciones de candidatos en la provincia de Buenos Aires de Cambiemos (Esteban Bullrich y Gladys González) no parecen estar en línea con una idea de campaña centrada en los números del modelo M. Sin embargo, última hora Dujovne se tomó una foto con Bullrich,en su despacho. Un adelanto de coucheo al candidato central, para evitar sobresaltos. 

 

 

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