El animador Tomás Rebord, caracterizado como un guerrillero (captura de Youtube).
El escándalo por el despido del equipo del programa Hay algo ahí, que conducía Tomás Rebord por el canal Blender, sigue escalando y sumando episodios dignos de la dinámica del streaming: ante una intimación realizada por vía de la Justicia para que volviera al aire, el animador se vistió de guerrillero y anunció su paso "a la clandestinidad".
Registrate para continuar leyendo y disfrutando de más contenidos de LETRA P.
Lo hizo en un video que recrea -desde el absurdo- la estética de los grupos armados que utilizan Youtube para emitir sus comunicados. Vestido con traje de fajina y un turbante en la cabeza, y rodeado de personas que portan armas, supuestamente de juguete, Rebord, que se hizo relativamente conocido por sus entrevistas maratóncas a figuras de la política y a partir de ahí fue construyendo un personaje -una suerte de pastor electrónico- que le permitió llenar un Movistar Arena con sus monólogos, advirtió: "Jamás voy a hacer un programa sobre los cadáveres de mis amigos".
La crisis que escaló a la categoría de escándalo de tintes cada vez más bizarros comenzó en simultáneo con la decisión del ceo de Cale Group Media S.A., Augusto Marini, propietario del opositor Blender y del ultraoficialista Carajo, de tomar el control del Canal de la Ciudad de Buenos Aires, cuya concesión le fue preadjudicada por el Gobierno porteño. Eso ocurrió con la señal sumergida en un clima de convulsión e incertidumbre sobre el futuro del canal, con denuncias de despidos y sospecha de vaciamiento.
Augusto Marini, dueño los canales de streaming Blender y Carajo.
Captura de redes
Despidos y convulsión en Blender
Hace diez días, Rebord, una de las figuras princpales de la señal, denunció que la empresa había despedido, sin aviso previo alguno, a todo el staff de su programa. Lo hizo en un explosivo video que publicó en las redes.
"No me queda otra que interpretar esto como un superataque a mi persona, al programa, a los compañeros con los que hacemos el programa, (...)", agregó y acusó a las autoridades del canal de "negociar sobre la dignidad de las personas".
En el cierre del video, Rebord fue más allá: aseguró no saber si "la decisión (de Marini) es levantar todo el programa" o, incuso, "levantar el medio y hacer otra cosa".
De fondo, la crisis del streaming
El escándalo de Blender podría ser, según leen especialistas en medios y consumos culturales, la superficie de un proceso más profundo: el declive del streamingcomo formato y como negocio, el prematuro agotamiento de un fenómeno muy argentino que tuvo un crecimiento vertiginoso.
El anuncio de la muerte del padre de Lionel Messi, que no había ocurrido, en otra señal (Luzu TV) por parte de la actriz y conductora Florencia Peña reveló, también, la fragilidad profesional de productos que nacieron como sátiras en el desopilante sketch Hablemos sin saber.
De esto habló Rebord con el turbante en la cabeza. “Hoy -dijo- nos jugamos colectivamente si solo fuimos una moda pasajera o si podemos reclamar nuestra legitima porción de la cultura nacional. Hoy nos jugamos los próximos diez años. Hoy se define si lo que hemos venido a hacer tiene componentes trascendentes o si es algo que pasó y ya fue. Esto es el día de hoy, es nuestra hora más oscura. Es por eso que el movimiento hagovero (NdR: así llama a su comunidad digital por una reversión del lema trumpista MAGA) pasa oficialmente al clandestinidad“.