Irán expone la fragilidad del modelo Milei

Cuando la inflación no empiece con cero "entre junio y agosto", como prometieron Javier Milei y Toto Caputo, y cuando, conforme avance el año, la economía no crezca el 5% dibujado en el Presupuesto, el Gobierno va a hablar de lo que no habla hoy: la guerra israelo-estadounidense contra Irán. Habrá que recordar entonces que la verdad está a mitad de camino entre el silencio actual y las excusas futuras, porque el conflicto no hace más que exponer y amplificar las fragilidades del modelo económico, producidas por la falta de herramientas políticas, intelectuales e ideológicas de la extrema derecha que rige la Argentina.

Como se constató en el discurso presidencial de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso del último domingo, el proyecto Milei 2027 descansará tal vez excesivamente en la narrativa, la épica de la "batalla cultural" y el meneo vacío del "riesgo kuka". Ni siquiera en la Casa Rosada y en el Palacio de Hacienda hay confianza de que la realidad material entregue elementos que les permitan defender la idea de una mejora de la calidad de vida de la población.

El peligro del IPC de marzo

La guerra en Irán comenzó el último sábado 28, cuando febrero estaba jugado en términos inflacionarios. Así, que las consultoras privadas proyecten un índice de precios al consumidor (IPC) similar o marginalmente inferior al 2,9% de enero responde exclusivamente a las insuficiencias de la política económica.

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Toto Caputo cree que es mejor no agitar el espantajo de la guerra y tiene razón, porque no le sobra nada en materia de combate a la inflación. Marzo –espera que no más que eso– es el mes que las autoridades siguen con cierto desasosiego dado el riesgo de que una eventual prolongación del conflicto genere una salida de capitales de los mercados emergentes, que eso le ponga presión al dólar y que el empinamiento de los precios internacionales del petróleo y el gas sume también al fenómeno que, como queda claro, no es exclusivamente monetario.

Con el estratégico estrecho de Ormuz limitado a un 10% del tráfico habitual de buques petroleros y con la producción del gigante gasífero de Catar a punto de ser paralizada, el mercado energético volvió a entregar ayer indicios negativos.

El crudo WTI, de referencia en Estados Unidos, subió por tercera rueda seguida, aunque haya sido más moderadamente: 2% hasta 76 dólares por barril. En tanto, el Brent del mar del Norte, que orienta la cotización del petróleo argentino, trepó 1,38% y superó los 82 dólares.

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Fuente: Yahoo Finanzas.

Fuente: Yahoo Finanzas.

Si las cosas siguieran como van, ¿cuánto tardarían las petroleras en subir sus precios en los surtidores, para mayor tormento de los consumidores y las estragadas industrias, cuya decadencia es la decadencia de la calidad del trabajo y de los ingresos populares? ¿Serían capaces Milei y Caputo de aplicar alguna forma de control sobre ese mercado sensible? Sin amortiguadores, no habría intervención del INDEC que alcance para disimular el traspié.

Un informe del banco de inversión Morgan Stanley dijo que un nivel sostenido de precios de la energía podría sumarle entre dos y cuatro puntos porcentuales a la inflación del año. Son tiros al pichón: para arriesgarse con proyecciones tan osadas habría que saber en qué valores se van a estacionar las cotizaciones de los hidrocarburos y durante cuánto tiempo la muerte y la destrucción serán las protagonistas de los hechos en Oriente Medio.

Un modelo sin amortiguadores

El problema de Milei y su alabado ministro es el señalado tantas veces: en 26 meses de gestión no consiguieron ponerle bases sólidas a la economía, chambonearon contumazmente con el tipo de cambio, demoraron la acumulación de reservas y, por todo eso, debieron salir de apuro a pedir auxilio al Fondo Monetario Internacional (FMI) y a Donald Trump, el mismo hombre que desde que asumió hace algo más de un año parece dispuesto a prenderle fuego al mundo con sus aranceles, sus secuestros de presidentes y sus guerras sin puerta de salida.

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La falla de fábrica del modelo tiene expresiones cotidianas en el descalabro de la industria, lanzada a "competir o morir" sin condiciones impositivas, crediticias, cambiarias y arancelarias equitativas.

Este fenómeno tuvo ayer manifestaciones "por arriba" y "por abajo".

La primera estuvo dada por el dato de enero del Monitor de Desempeño Industrial (MDI) de la Unión Industrial Argentina (UIA), que registró su decimoquinto relevamiento consecutivo a la baja y una caída interanual de 5,6 puntos porcentuales.

Según la consultora Audemus, entre 2024 y 2025 la Argentina de Milei ocupó el segundo lugar entre los países industricidas, solamente por detrás de otro gobernado por una extrema derecha: Hungría.

La manifestación "por abajo" fue la caída en convocatoria de acreedores de otra empresa emblemática: Goldmund, que fabrica y distribuye los electrodomésticos Peabody.

Letra P realizó ayer una cobertura amplia e interesante del drama del sector fabril, con aportes de Guillermo Villarreal y Francisco Aristi.

Proyecciones privadas arrojan un crecimiento de alrededor de 3,5% de la economía en el año, lo que merece dos observaciones: una, ver para creer; la otra, el avance que haya seguirá concentrado en los sectores ganadores del modelo, esto es oil & gas, campo, minería, intermediación financiera y alguno más.

La realidad económica de lo que va de la era Milei –la naturaleza de su modelo– quedó registrada en un inspirado gráfico de GMA Capital, que muestra a los vencedores volando por encima del promedio del PBI y a los perdedores, en el subsuelo.

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De no cambiar sustancialmente sus bases y de no contar con el beneficio del azar, ¿sería esa una economía electoralmente ganadora el año próximo?

Acaso la impotencia de las oposiciones reales y autopercibidas sea el mejor recurso de un gobierno que navega entre témpanos sin mirar el horizonte y con la vista clavada en un mapa vetusto.

Lo que Milei no se anima a decirle a Trump

Como queda claro, la mileinomía no tolera zozobras externas y Trump es un especialista consumado en crearlas. Difícilmente Milei se lo reproche en la reunión que el republicano liderará el sábado para pasar lista entre sus peones regionales.

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Como al estadounidense no se le puede pedir sosiego –¡qué mala idea hubiese sido darle el gusto del Nobel de la Paz!–, lo que queda es ponderar su capacidad de daño.

En un hecho sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos amplió en más de 4000 kilómetros el escenario de la guerra y hundió desde un submarino un buque militar iraní en las inmediaciones de Sri Lanka, con un saldo de 87 muertos y 100 desaparecidos.

"Estados Unidos está ganando de manera contundente, devastadora e impiadosa. Esto nunca se concibió como una pelea justa y los vamos a golpear mientras estén caídos", azotó el secretario de Guerra norteamericano Pete Hegseth.

Israel siguió vertiendo fuego sobre Irán y sobre posiciones de la milicia libanesa Hizbulá. El temor a un ataque a su embajada en Beirut llevó a la República Islámica a advertir que, en tal caso, las sedes diplomáticas del Estado judío en todo el mundo pasarían a ser "blancos legítimos". Además de tardía –Irán viene atacando embajadas y consulados estadounidenses en el golfo Pérsico–, la referencia resulta un tanto perturbadora cuando se recuerda el atentado de 1992 en Buenos Aires.

Si de consecuencias económicas se trata –en Argentina, de la inflación y de la actividad con sensación térmica recesiva–, la clave es el factor tiempo, como te dije desde el día uno.

En vista del nivel de infiltración de inteligencia y de castigo que Israel y Estados Unidos le están aplicando a los arsenales, a las instalaciones de lanzamiento de misiles y al liderazgo político de la teocracia persa, en el desPertar de ayer me arriesgué a sugerir que el conflicto podría no ser todo lo largo que los mercados temen.

Trump saca pecho, dice que la ofensiva va "15 puntos sobre diez" y pronostica, a través de su vocera Karoline Leavitt, "un éxito veloz".

Sin embargo, Israel ratificó ayer que prevé al menos una o dos semanas más de golpes demoledores, a fin de devastar la capacidad misilística y nuclear de Irán.

¿Madura el knock out?

Como también te anticipé ayer, ciertas discrepancias entre los dos socios asoman con mayor claridad.

Con elecciones en las que le va la vida política previstas para el 3 de noviembre, el jefe de la Casa Blanca no quiere un conflicto eterno y, con bastante claridad, señala el inconveniente de que la ofensiva está liquidando a todos los actores políticos con los que pensaba encarar una transición gatopardista a la venezolana.

Para Benjamín Netanyahu, el caos en un Irán drásticamente debilitado sería más una activo que un problema.

En Teherán, mientras, se desata la esperable disputa entre halcones y palomas, aunque el segundo término sólo sea aplicable a esta coyuntura.

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Según una primicia de The New York Times, "en público, los líderes supervivientes de Irán se han negado de modo desafiante a negociar con Trump para poner fin al ataque estadounidense e israelí. Sin embargo, un día después de que comenzaran los bombardeos, agentes del Ministerio de Inteligencia de Irán se acercaron indirectamente a la CIA con una oferta para discutir los términos de un fin del conflicto". La oferta incluyó el cruce de líneas rojas como "el abandono o la reducción drástica de sus programas nucleares y de misiles balísticos, así como su apoyo a grupos extranjeros como Hizbulá".

Es demasiado pronto para que algo semejante ocurra –la guerra recién cumple hoy su sexto día– y los países atacantes no van a sentarse a negociar hasta que Irán esté, como confesó sin pudor Hegseth, verdaderamente en el suelo.

Además, el aparente encumbramiento de Mojtaba Jameneí, hijo del líder supremo asesinado el sábado, supondría una imposición de los elementos más radicalizados de la Guardia Revolucionaria, el cuerpo de élite del régimen islamista. Hay allí una interna encarnizada.

Mucha sangre deberá correr todavía y mucho daño económico hasta que el fuego cese sobre bases que podrían redactarse hoy mismo con facilidad.

Milei se inclina ante Trump, pero se debe morir de ganas de decirle al republicano que apure los trámites antes de que las cosas se le pongan peligrosas también a él.

Que tengas un muy buen día. Hasta mañana.

Imagen generada con inteligencia artificial (Grok).
javier milei 2027: un proyecto de confrontacion total

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