UNA CANALLADA

Chiqui Tapia pierde a su mejor guardaespaldas en la AFA con la salida de Belloso de Central

El presidente auriazul reconfigura el mapa político y complica al oficialismo: qué pierde. Estudiantes y River buscan capitalizar su ausencia.

La salida de Gonzalo Belloso de la presidencia de Rosario Central a fin de año tendrá consecuencias en la política del fútbol argentino. Claudio Tapia, titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), perderá uno de sus aliados con mayor influencia dentro del Comité Ejecutivo, mientras Estudiantes y River buscarán intensificar su ofensiva contra la conducción actual.

Nunca antes Rosario Central había tenido un papel de tanta relevancia en el Comité Ejecutivo de la AFA como el que ejerció Belloso durante los últimos cuatro años. Más allá de su cargo como vocal, el presidente canalla se convirtió en un interlocutor clave entre sus pares y en un mediador habitual de las diferencias dentro del círculo oficialista.

Los conflictos por el reparto de los derechos de televisión, el malestar con los arbitrajes y hasta las discusiones por cuestiones menores, como el día y el horario de los partidos, muchas veces no llegaban al despacho de Tapia porque se resolvían con la intervención del dirigente rosarino. No es casual que en los últimos años el titular de la AFA visitó más veces el estadio de Rosario Central que el de Barracas Central, su club de origen. La última visita fue durante el clásico ante Newell's.

Todo lo que pierde Claudio Tapia con la salida de Belloso

Belloso se convirtió en la primera barrera de contención frente a la resistencia de Estudiantes y River. Su capacidad de persuasión permitió mantener contenido el reclamo de los clubes por un aumento de sus ingresos en concepto de derechos de televisación.

La AFA entrega mensualmente diez millones de dólares a los equipos de Primera División, aunque sólo la mitad de esos fondos se distribuye en partes iguales. El resto depende de la posición en la tabla y de la audiencia televisiva. Los clubes reclaman una mejora en esos ingresos, especialmente las instituciones del interior.

Stéfano Di Carlo y Juan Sebastián Verón.

Stéfano Di Carlo y Juan Sebastián Verón.

Tapia afrontará un 2027 con una Selección argentina que ya no contará con Lionel Messi, una circunstancia que podría reducir significativamente los ingresos publicitarios. A ese escenario se sumará la presión de clubes organizados con el objetivo de poner en riesgo su reelección en 2028.

El fútbol argentino vive un tiempo de cambios. Rosario Central no es el único que elegirá a nuevo presidente, en diciembre próximo. Otras instituciones también renovarán sus autoridades, como es el caso de Independiente. Aunque los candidatos en la entidad de Avellaneda se pronunciaron contra las Sociedades Anónimas Deportivas, esa postura no implica que respalden la conducción de la AFA.

El extenista Gastón Gaudio promete conseguir grandes inversiones y su cercanía con Mauricio Macri representa un interrogante. Luciano Nakis, hijo de Noray Nakis, histórico dirigente de la AFA durante la gestión de Julio Grondona, es el candidato de Tapia, aunque ese vínculo no necesariamente le garantiza votos. Por su parte, el periodista Enrique Sacco se comprometió a defender al club como entidad civil sin fines de lucro y busca posicionarse como una alternativa intermedia.

El peso de Belloso y la búsqueda de Tapia para construir nuevos aliados

“Belloso no tiene reemplazo. Juan Román Riquelme también es un incondicional de Tapia, pero no tiene capacidad de construcción política, casi por una cuestión de carácter”, reconoció un integrante del Comité Ejecutivo a Letra P.

Con San Lorenzo sumido en una crisis permanente, Racing y Talleres con sus diferencias con Tapia en pausa, y clubes cautelosos a la hora de tomar partido en la disputa, como Newell's y Huracán, el titular de la AFA buscará sostener su poder en las instituciones del interior.

Central Córdoba de Santiago del Estero y Belgrano aparecen como referencias de ese armado oficialista, en un escenario en el que las diferencias con River y Estudiantes amenazan con profundizarse.

Rosario Central y el problema de la sucesión en Arroyito

Raza Canalla, la agrupación oficialista que lidera Belloso, tendrá pocos días para conformar una lista. La salida del actual presidente anticipa el desembarco de dirigentes jóvenes, aunque ninguno cuenta con la experiencia política suficiente para convertirse en su sucesor natural.

El tesorero Walter Buhler y el vicepresidente tercero Ramiro Colabianchi fueron quienes más cerca estuvieron de Belloso durante su gestión al frente de la institución. La vicepresidenta Carolina Cristinziano cuenta con las facultades y el conocimiento necesarios para asumir la máxima responsabilidad, pero hace meses aclaró que este sería su último año en el club.

La popularidad de Belloso y sus éxitos deportivos, razones por las que muchos descontaron que extendería su gestión, desalentó la participación política en Rosario Central. La institución no tiene una oposición organizada, más allá de algunas expresiones críticas hacia la dirigencia durante las asambleas por el déficit económico.

Esa falta de actividad en la discusión de ideas le concedió armonía a la gestión durante los últimos cuatro años, pero ahora representa un problema para el futuro del club. La ausencia de una alternativa consolidada podría complicar la transición y abrir una disputa interna por el control de la institución.

La salida de Belloso tendrá así un doble impacto. Rosario Central deberá resolver una sucesión sin un candidato natural, mientras Tapia perderá a uno de sus principales operadores políticos en un momento en el que las diferencias con los clubes opositores amenazan con escalar. El desafío para el presidente de la AFA será sostener los acuerdos que hasta ahora ayudaron a contener las tensiones dentro del fútbol argentino.

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