Javier Milei y Toto Caputo saben que las elecciones no serán un paseo, aunque el ministro de Economía sobreactúe lo contrario. La suerte del Gobierno se jugará en su pericia para contener el dólar. Es un trabajo en múltiples frentes. Uno de ellos: pedalear la mayor cantidad de vencimientos de deuda en pesos para después de octubre de 2027.
Quizás el ministro desregulador Federico Sturzenegger les recordó a Milei y a Caputo lo que eran los “supermartes de Lebacs", en los que el Banco Central debía renovar una montaña de vencimientos para evitar que esos pesos quedasen sueltos y se cambiaran por dólares en el mercado sin cepo de 2018.
El propio Caputo padeció esas licitaciones como efímero presidente del Banco Central, durante el primer acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que firmó Mauricio Macri.
Marcos Peña, Nicolás Dujovne, Federico Sturzenegger y Toto Caputo, en tiempos de "supermartes de Lebacs".
Ambos ministros de Milei salieron eyectados de la presidencia del BCRA en la que buscan perpetuar a Santiago Bausili por la ineficacia que mostraron para frenar la corrida que terminó con la derrota de la gestión de Juntos por el Cambio.
Toto Caputo, el Messi de la bicicleta
Con el peso de la renovación de deuda en cabeza del Tesoro y no del BCRA, la Secretaría de Finanzas, a cargo de Federico Furiase, intenta quitarle combustible al dólar del año electoral.
Las licitaciones de deuda en pesos buscan pasar la mayor cantidad de vencimientos posible hacia fines de 2027. Y, sobre todo, despejar de compromisos los meses más calientes de los comicios, entre julio y diciembre. Para eso, Economía mostró disposición a pagar más tasa de interés y ofrecer cobertura contra shocks inflacionarios y devaluatorios.
Los vencimientos de deuda de 2027, con horizonte despejado para los meses de campaña.
En el último staff report de mayo, el FMI indicó que el plazo promedio de la deuda en pesos colocada en el sector privado era de 12 meses y que el equivalente a u$s 35.000 millones vencía dentro de los 90 días. El Tesoro, añadió, se comprometió a pedalear esos plazos con instrumentos cada vez más largos.
Las encuestas y la cobertura
Es un trabajo de hormiga, que se complejiza a medida que las encuestas sugieren que la reelección no es un escenario de alta probabilidad. Pero en los últimos meses, el stock de deuda en pesos alargó su plazo promedio de 1,55 años a 1,79 años, según calculó PPI Inversiones.
Los datos oficiales que compiló PPI Inversiones arrojan que el plazo promedio de la deuda en pesos sube en cada licitación quincenal que efectúa el Tesoro para renovar bonos. En abril de 2025, en la previa del último acuerdo con el Fondo, el plazo promedio del vencimiento de los bonos en moneda local llegó a 175 días. En los últimos meses, se estiró hasta casi 400 días, aunque volvió a bajar a 335 días en este mes.
Toto Caputo, el Messi de la bicicleta, pedalea pagos de deuda para después de las elecciones.
Cada peso que queda suelto y no demanda el mercado presiona sobre el tipo de cambio. Tal como contó Letra P, economistas estiman que en 2027 deberán cubrirse necesidades de divisas por u$s 60.000 millones, entre vencimientos en moneda dura y dolarización de portafolios.
El dólar y los pesos que pueden recalentarlo
La demanda de billetes por parte de los ahorristas, ahora sin cepo para personas, supera los u$s 2000 millones por mes. En junio, unos dos millones de particulares compraron u$s 2015 millones para atesorar y otros u$s 800 para pagar servicios o girar al exterior, según informó el Banco Central este viernes. Es el piso mensual sobre el que analistas prevén la mayor dolarización de portafolios de cada elección.
Los ahorristas se llevan más de u$s 2000 millones por mes para atesorar, según el Banco Central.
Por eso, Economía acelera lo más que puede en el estiramiento de plazos de la deuda en pesos. Esta semana, colocó deuda por $ 12,2 billones, contra vencimientos por $ 8,5 billones. No quiere dejar pesos en la calle. El 40% de esa deuda se concentró en un nuevo bono que vence en enero de 2028: un título dual TAMAR/ Dollar linked, que ajusta o por la tasa del Banco Central o por el tipo de cambio oficial.
“El nuevo bono ajusta por TAMAR o por el tipo de cambio oficial, siguiendo la lógica de los bonos duales TAMAR/CER ofrecidos en licitaciones anteriores: extender la demanda de instrumentos más allá de 2027, ofreciendo una cobertura más amplia a los inversores”, escribió Adcap en un informe. El bono, agregó, convalidó 100 puntos básicos más de tasa que lo que esperaba el mercado.
Deuda más cara para pasar las elecciones
Ese es el doble costo de patear vencimientos para que no molesten durante la campaña: tasas más altas y cobertura, ya sea contra la inflación (bonos CER) o contra la devaluación (dollar linked). Como mostró GMA Capital, los bonos duales o atados al dólar o indexados por inflación ganan protagonismo en la cartera de colocaciones del Tesoro.
Los bonos dollar linked, duales o que ajustan por inflación tienen cada vez más protagonismo.
Sebastián Menescaldi, director de Eco Go, sostuvo que Finanzas “está haciendo un buen trabajo, aunque todo es contra entrega de cobertura”. Sin embargo, advirtió, “el riesgo no desaparece”. Explicó: “Aunque el título venza en 2028, si un inversor no quiere activos argentinos, los va a vender en el mercado” para dolarizarse. “La corrida puede estar, aunque pongan todos los instrumentos, porque estas crisis dependen de la política y no de la economía”, afirmó.
Quien gestione el país a partir del 10 de diciembre de 2027 deberá cubrir al menos $27,6 billones de deuda ese mes y otros $5,5 billones en enero de 2028. En tiempos de la economía y la política argentinas, falta una eternidad.