Toto Caputo le pone un techo al dólar mayorista: por qué busca mantenerlo por debajo de $1500
El Tesoro y el BCRA coordinan la estrategia cambiaria. Menos compras de reservas. El objetivo es sostener el ancla antiinflacionaria sin tensionar el mercado.
El ministro Toto Caputo y el titular del BCRA, Santiago Bausili
El Gobierno endureció su estrategia para mantener el dólar mayorista por debajo de los $1500. Toto Caputo apuesta a que ese nivel funcione como ancla para la inflación, aunque eso implique resignar compras de reservas y reforzar la intervención oficial en el mercado cambiario junto con el Banco Central.
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El ministro de Economía y el titular del BCRA, Santiago Bausili, redoblan esfuerzos para evitar un salto cambiario que complique las expectativas y se traslade a precios. En un contexto internacional más desafiante, aumentaron la intervención con bonos, futuros y hasta ventas del Tesoro esta semana.
Con el tipo de cambio mayorista cerrando en $1498, el BCRA interrumpió por primera vez en 135 ruedas consecutivas las compras de divisas. Para el mercado, esa decisión reflejó un cambio de prioridades: preservar la estabilidad cambiaria pasó a pesar más que la acumulación de reservas.
La pausa coincidió con el vencimiento de la Lelink D31L6, el mayor instrumento dólar linked del año, por un equivalente a u$s 2247 millones, un evento que concentró la atención de operadores e inversores.
Toto Caputo Santiago Bausili
NA
La estrategia oficial, sin embargo, fue más amplia que la ausencia del Banco Central en el mercado oficial. Operadores detectaron un fuerte volumen de negocios en la Lelink de agosto y señalaron que el Tesoro habría vendido divisas en el Mercado Libre de Cambios (MLC). De confirmarse, sería su primera intervención desde octubre del año pasado.
Sostener el ancla cambiaria
Fuentes del Ministerio de Economía justificaron la intervención al considerar que permitir que el dólar mayorista supere de manera desordenada los $1500 tendría un fuerte impacto sobre las expectativas. No se trata únicamente de un número simbólico: ese umbral funciona como referencia para la formación de precios de bienes importados, insumos industriales y decisiones financieras.
La prioridad sigue siendo contener el pass-through, es decir, evitar que un movimiento del tipo de cambio se traslade rápidamente a la inflación, justo cuando el Gobierno apuesta a consolidar un índice mensual por debajo del 2%.
Ese objetivo también explica la mayor presencia oficial en distintos segmentos del mercado. Según un informe de LCG, "desarmar actualmente una posición en dólares para comprar instrumentos en pesos y cubrirse vendiendo futuro de dólar sigue dejando un rendimiento positivo en moneda dura".
Esa rentabilidad, agrega la consultora, "viene siendo uno de los objetivos del programa económico porque habilita una mayor oferta en el mercado de cambios y también una menor demanda".
Intervención en futuros y dólar linked
La estabilidad del tipo de cambio no descansa únicamente sobre las compras y ventas en el mercado oficial. LCG advirtió que "la moderación está apalancada en una mayor presencia del BCRA interviniendo en el mercado" de futuros. El informe recordó que la posición vendida del Central pasó de apenas u$s 193 millones en mayo a u$s 492 millones en junio y que durante julio habría escalado hasta alrededor de u$s 1490 millones.
Al mismo tiempo, el mercado volvió a mostrar un elevado volumen en instrumentos dólar linked, otra herramienta que Economía utiliza para administrar las expectativas cambiarias sin modificar formalmente el régimen de flotación acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Portfolio Personal Inversiones (PPI) también detectó un patrón. "Los días de fixing de los instrumentos dólar linked, el BCRA suele moderar sus compras en el mercado oficial". Hasta ahora, esas adquisiciones habían oscilado entre u$s 32 millones y u$s 55 millones. La ausencia total de compras registrada este martes profundizó esa dinámica.
Los factores externos también empujan
La estrategia oficial también enfrenta un contexto internacional menos favorable que semanas atrás. Por un lado, la suba del petróleo encarece la factura energética que Argentina debe afrontar durante el invierno, aumentando la demanda de divisas para importar combustibles y gas. Ese fenómeno reduce el margen para acumular reservas y agrega presión sobre el mercado cambiario.
Al mismo tiempo, la Reserva Federal de Estados Unidos mantiene una política monetaria restrictiva, con tasas elevadas que fortalecen al dólar a nivel global y reducen el apetito por activos de mercados emergentes. Un dólar internacional más firme suele traducirse en mayor demanda de cobertura cambiaria en economías como la argentina.
El desafío de sostener el equilibrio
La apuesta del Gobierno consiste en mantener un delicado equilibrio. Un dólar mayorista estabilizado debajo de $1500 contribuye a sostener la desaceleración inflacionaria y mejora el rendimiento de las estrategias de carry trade, incentivando la permanencia de capitales en pesos.
Sin embargo, esa estabilidad requiere una intervención creciente en distintos mercados y convive con restricciones. Además, la necesidad de acumular reservas y un escenario financiero internacional todavía exigente reducen el margen de maniobra mientras la inflación siga siendo la prioridad.