Toto Caputo consigue la banca de multilaterales para pedalear vencimientos de deuda sin ir al mercado
Tendrá u$s 3000 millones de avales de organismos. El Banco Mundial pondrá u$s 2000 millones y se esperan fondos del BID y la CAF. Objetivo: no usar reservas.
Tras una nueva revisión aprobada del FMI, Toto Caputo logra avales de organismos multilaterales para refinanciar vencimientos de deuda.
Tras una nueva revisión aprobada del FMI, Toto Caputo logra avales de organismos multilaterales para refinanciar vencimientos de deuda.
Toto Caputo avanza en Washington con un esquema de deuda respaldado por organismos multilaterales para afrontar vencimientos sin usar reservas. La estrategia apunta a cubrir pagos de capital e intereses, mejorar condiciones de financiamiento y cumplir con la meta del FMI de sumar u$s 8000 millones de reservas netas en 2026, con los mercados aún cerrados para Argentina.
En el marco de las Reuniones de Primavera, el ministro de Economía avanza en una ingeniería financiera clave para normalizar la deuda soberana. El plan consiste en utilizar garantías de organismos multilaterales para que bancos privados otorguen un préstamo de u$s 3000 millones a tasas cercanas al 5%, permitiendo afrontar los compromisos de julio sin drenar las divisas del Banco Central.
El diseño incluye u$s 2000 millones del Banco Mundial, u$s 500 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otros u$s 500 millones de la Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).
La estrategia oficial busca reducir el costo del endeudamiento, debido a que el nivel de riesgo país aún dificulta el acceso directo a los mercados internacionales de crédito. En repetidas ocasiones Caputo subrayó que la estrategia oficial es no acudir a Wall Street hasta obtener tasas más bajas. Analistas estiman que en torno a los 400 puntos básicos, podría abrir las puertas de un financiamiento viable.
caputo Georgieva
Tras una nueva revisión aprobada del FMI, Toto Caputo logra avales de organismos multilaterales para refinanciar vencimientos de deuda.
El esquema funciona como un “seguro” para los acreedores: reduce el riesgo de default y permite acceder a tasas más bajas —en torno al 5%— en comparación con el costo que enfrentaría Argentina en el mercado internacional sin ese respaldo.
El apoyo del Banco Mundial, no sólo es financiero sino también político. El organismo destacó en un comunicado que la operación busca "reforzar la confianza de los mercados y los inversores".
Primer test cubierto
El principal test del programa es el pago a bonistas por u$s 4300 millones del 9 de julio próximo. El financiamiento en negociación no cubre la totalidad de ese monto, pero forma parte de una ingeniería más amplia.
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A los u$s 3000 millones se suman depósitos del Tesoro en el BCRA por cerca de u$s 900 millones, colocaciones en el mercado local y flujos netos del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que desembolsará u$s 1000 millones, luego de la revisión que aún requiere la aprobación del Directorio, lo que podría tomar algunos días más.
Según estimaciones privadas, esa combinación permitiría cubrir el vencimiento sin recurrir a reservas. La estrategia es refinanciar capital con nueva deuda pero en mejores condiciones, en lugar de cancelarlo con dólares propios.
No se reduce el stock de deuda
El esquema no reemplaza completamente las necesidades de financiamiento. Mientras que los vencimientos de capital se buscan refinanciar con nueva deuda, los intereses siguen siendo afrontados con recursos corrientes.
La dinámica actual de compras del BCRA en el Mercado Único Libre de Cambios (MULC) alcanzaría para cancelar los cupones, al permitir que el nuevo financiamiento actúe como un puente para no afectar la liquidez acumulada. De hecho, estimaciones del analista financiero conocido en Twitter como Juancito Nieve coinciden en que las compras de divisas alcanzan para cubrir intereses, pero no reducen el stock de deuda.
En ese sentido, la deuda en dólares se mantiene relativamente estable: no cae, pero tampoco crece de manera significativa por efecto de estos pagos.
Sólo garantes
Los organismos no aportan directamente todos los dólares, sino que actúan como garantes. El Banco Mundial confirmó que trabaja "en una garantía de hasta u$s 2000 millones para facilitar la refinanciación de deuda y mejorar las condiciones de acceso al crédito".
El BID y la CAF completarían el esquema con garantías adicionales. "Este encuentro refuerza la relación de cooperación entre CAF y el gobierno argentino en un contexto de desafíos macroeconómicos y búsqueda de financiamiento multilateral", informó el organismo en redes sociales.
A cambio, Argentina deberá comprometerse a avanzar en reformas y sostener el programa económico acordado con el FMI.
Este tipo de estructuras ya está contemplado en la estrategia oficial de financiamiento, que incluye deuda en dólares bajo ley local, repos del BCRA y financiamiento externo respaldado por instituciones internacionales.
Preservar las reservas
La clave del plan no es sólo financiar vencimientos, sino preservar las reservas. El reciente acuerdo con el FMI modificó la meta de acumulación a u$s 8000 millones de reservas internacionales netas (RIN) en 2026. Hasta ahora, el BCRA habría acumulado cerca de u$s 3000 millones, según la financiera Aurum. El desafío es que esas compras no se diluyan en pagos de deuda.
Ahí entra en juego el financiamiento externo: si los vencimientos se cubren con nueva deuda, los dólares que compra el Banco Central pueden quedar como reservas.
Para cumplir la meta, el BCRA debería retener unos u$s 5000 millones adicionales netos hasta fin de año, lo que implica sostener un ritmo elevado de compras y evitar su uso para cancelaciones.
Volver al mercado sin tensionar el dólar
El programa financiero oficial apunta a reconstruir el acceso al crédito internacional en un contexto de riesgo país elevado. La alternativa —usar reservas propias para pagar deuda— podría presionar sobre el tipo de cambio.
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En los próximos 12 meses, el Tesoro y el BCRA enfrentan vencimientos por unos u$s 21.000 millones. Sin acceso al mercado, esos pagos deberían hacerse con dólares propios, lo que pondría en tensión la estabilidad cambiaria.
Por eso, el esquema que negocia Caputo funciona como un puente que permite cubrir vencimientos, pagar intereses y, al mismo tiempo, sostener la acumulación de reservas exigida por el FMI.