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Toto Caputo apuesta a que la baja del riesgo país y el crédito derramen e impulsen a la economía real

Las mejoras en la calificación crediticia anticipan menores costos de financiamiento para empresas y el Estado. José Luis Daza ve un equilibrio "hermoso".

La mejora de la calificación crediticia de Argentina por parte de S&P Global y Fitch, el riesgo país más bajo en ocho años, la mejora en los precios de la deuda y la refinanciación del Tesoro contagiaron a bancos e inversores de expectativas positivas. Toto Caputo espera que esa primavera financiera mejore el crédito y derrame a la economía real.

Su mejor vocero, el viceministro José Luis Daza, aseguró que la economía se encuentra en "uno de los equilibrios más robustos y hermosos" de su historia reciente y justificó por qué Caputo proyecta 18 meses de fuerte expansión macroeconómica, mientras el sistema financiero prevé un contagio directo hacia el crédito y la economía real.

La mejora financiera "todavía no se siente"

La caída del riesgo país a 438 puntos básicos, su nivel más bajo desde 2018, se convirtió en uno de los principales argumentos del Gobierno para sostener que el programa económico ingresó en una nueva etapa. El indicador elaborado por J.P. Morgan acumuló una fuerte compresión, mientras los bonos soberanos en dólares registraron importantes ganancias tras la mejora de la calificación argentina por parte de S&P Global.

Daza afirmó que los efectos de esa mejora aún no se reflejan completamente en la actividad. "Todavía no se sienten los efectos de la caída del riesgo país", sostuvo.

Según Daza, la estrategia oficial de no salir a buscar financiamiento externo a tasas elevadas fue clave para alcanzar el escenario actual. "Le decían al ministro que saliera al mercado y él respondía que no iba a convalidar tasas que no sean consistentes con el verdadero riesgo país de la Argentina", señaló.

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José Luis Daza, el vice de Toto Caputo

El funcionario atribuyó buena parte de la mejora financiera al trabajo realizado para estabilizar las variables macroeconómicas y aseguró que el ingreso de nuevos inversores continuará profundizando la baja del riesgo soberano. "Con estos upgrades están entrando nuevos inversores y el riesgo país va a seguir bajando", afirmó.

Se amplía el universo de inversores

La decisión de S&P Global de elevar la nota argentina a B-, luego de que Fitch adoptara una medida similar semanas atrás, fue interpretada por el mercado como un paso relevante para ampliar el acceso al financiamiento.

Analistas del mercado señalaron que numerosos fondos institucionales requieren que al menos dos de las tres grandes calificadoras mantengan al país en el escalón B- para poder invertir en sus activos. La coincidencia entre S&P y Fitch amplía así el universo potencial de compradores de deuda argentina.

La mejora también tiene implicancias para bancos internacionales, compañías de seguros y organismos financieros que calibran sus exigencias regulatorias según las calificaciones crediticias. En consecuencia, disminuyen los requerimientos de capital y mejora la rentabilidad potencial de las inversiones vinculadas a Argentina.

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Portfolio Personal Inversiones (PPI) destacó que los bonos Globales subieron entre 1,2% y 3,9% luego del anuncio de S&P, mientras el riesgo país cayó desde 502 hasta 442 puntos en la rueda del jueves. El informe subrayó que el indicador alcanzó su menor nivel desde mayo de 2018.

Mayor capacidad para refinanciar deuda

La mejora financiera también se reflejó en las operaciones del Tesoro. Esta semana el Gobierno adjudicó u$s 100 millones adicionales del bono AO28 luego de recibir ofertas por u$s 1716 millones, una demanda que fue interpretada por operadores como una muestra del interés creciente por los instrumentos argentinos.

Al mismo tiempo, el Ministerio de Economía logró extender vencimientos -más allá del actual mandato de Javier Milei- mediante la colocación de bonos con plazos hasta 2028 y 2030, profundizando una estrategia orientada a despejar compromisos de corto plazo.

El informe del Comité de Inversiones de Criteria sostuvo que el Tesoro continúa aprovechando un contexto financiero favorable para alargar plazos de deuda. El documento señaló además que la coordinación entre el Tesoro y el Banco Central se consolidó como uno de los ejes de la estrategia económica.

No obstante, el mismo análisis advirtió que si bien el financiamiento de 2026 aparece cubierto bajo el esquema actual, "el desafío será garantizar el acceso sostenido a los mercados para afrontar las necesidades financieras de 2027".

Los bancos proyectan más crédito

Desde el sistema financiero también se proyectan señales de optimismo. El presidente de la Asociación de Bancos Argentinos, Javier Bolzico, aseguró que la principal variable para medir el éxito del proceso económico será el crecimiento del crédito bancario como porcentaje del Producto Bruto Interno.

Actualmente, los préstamos representan el 12,5% del PBI. La meta planteada por la entidad es alcanzar el 25% en los próximos años y acercarse posteriormente al promedio regional, ubicado en torno al 50%.

Bolzico afirmó que el crédito volverá a crecer en 2026 y completará tres años consecutivos de expansión. También aseguró que la morosidad comenzó a estabilizarse y que "la cartera irregular comenzará a bajar en este segundo semestre para ir convergiendo a niveles normales".

El dirigente destacó además el potencial que representan los ahorros de argentinos fuera del sistema financiero. Según sus estimaciones, existen alrededor de u$s 330.000 millones de fondos líquidos fuera de los bancos, de los cuales u$s 250.000 millones estarían dentro del país.

Inflación en baja, reservas y crecimiento

Las expectativas favorables también se apoyan en la desaceleración inflacionaria. La inflación de mayo se ubicó en 2,1%, por debajo de las previsiones de distintas consultoras privadas, mientras la inflación núcleo descendió a 1,9%.

Según un informe técnico de Adcap, el doble consenso alcanzado entre las principales agencias internacionales valida la tesis de una consistente acumulación de reservas y una creciente confianza en la capacidad estatal para afrontar los próximos vencimientos.

JP Morgan riesgo país Toto Caputo

Este marco de previsibilidad permitió que los bonos Globales experimentaran subas de hasta el 3,9% en su tramo largo, mientras que la Secretaría de Finanzas logró adjudicar u$s 100 millones en la segunda vuelta del AO28 tras recibir ofertas récord por u$s 1716 millones, reflejando un aluvión de demanda líquida internacional.

Daza vinculó esa dinámica con una mejora de los fundamentos macroeconómicos. Destacó que el Banco Central ya adquirió más de u$s 10.200 millones en reservas durante el año y proyectó que energía y minería generarán un superávit conjunto cercano a u$s 20.000 millones en 2026.

El viceministro también rechazó los pronósticos de devaluación. "No apuesten a una devaluación para salvar su negocio si el negocio depende del tipo de cambio", afirmó durante un encuentro organizado por la calificadora Fitch.

Las proyecciones de crecimiento

Las señales positivas comenzaron a trasladarse a las proyecciones de actividad para los próximos años. El analista financiero Gustavo Neffa sostuvo que Argentina puede aspirar a tasas de crecimiento de entre 6% y 7% anual si logra consolidar la estabilización macroeconómica y mantener abierto el acceso al financiamiento.

Esa expectativa coincide con la visión expresada por funcionarios y representantes del sistema financiero, que plantean que la combinación de menor riesgo país, inflación en descenso, mayor disponibilidad de crédito y acceso gradual a los mercados internacionales podría comenzar a trasladarse desde los activos financieros hacia la economía real.

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