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MODELO PARA DESARMAR

Rebelión en la UIA: Martín Rappallini levanta el tono, pero sin contener el malestar de la industria federal

El documento para pedirle "respeto" a Javier Milei no sació los reclamos del empresariado del Norte. La crisis, provincia por provincia. Cambios internos.

El comunicado de la Unión Industrial Argentina (UIA) en el que le pide “respeto” a Javier Milei fue la salida que encontró Martín Rappallini para intentar contener la interna en la entidad. Puertas adentro, el empresariado reclama confrontar con las políticas nacionales que dejaron a la industria en recesión y con 60 mil puestos directos menos.

Rappallini soporta la presión dentro del propio Comité Ejecutivo, en el que varios dirigentes le reclaman posturas más críticas hacia el Gobierno. Al mismo tiempo, enfrenta el creciente desasosiego de quienes representan a la industria de las provincias, que describen un escenario de estancamiento productivo y le exigen mayor firmeza en la defensa del sector.

El malestar se expresó con claridad en un encuentro reciente con representantes del Norte grande. “Nos proponés una nueva reunión para agosto; para entonces no va a haber más industrias. Esto es urgente”, le dijo al presidente de la UIA uno de los dirigentes que integran Uninor, el espacio que nuclea a las uniones industriales de Catamarca, Chaco, Corrientes, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán.

Martín Rappallini aclaró que no es parte del gobierno

Según pudo reconstruir Letra P, la reunión tuvo momentos de fuerte tensión. Rappallini intentó defender algunos aspectos del rumbo económico nacional, en particular “las reformas estructurales, como la modernización laboral o la baja de la inflación”. Sin embargo, varios empresarios lo frenaron en seco y le reclamaron que la entidad adopte una postura más combativa frente a la crisis que atraviesa la industria.

En ese contexto, el presidente de la UIA buscó marcar distancia de la Casa Rosada. “No somos parte del gobierno”, aclaró ante la dirigencia provincial. También se comprometió a impulsar en el corto plazo una reunión con el ministro del Interior, Diego Santilli, con el objetivo de acercar las preocupaciones del sector al gabinete nacional.

Rapallini con UNINOR UIA

Martín Rappallini recibió a los presidentes de las UIA de las provincias del Norte

El comunicado difundido por la UIA —el primero en el que la entidad subrayó que “sin industria no hay Nación” y reclamó “respeto”— fue una respuesta directa a ese clima interno. La redacción del documento surgió como un intento de contener el descontento de los industriales del norte grande, que exigían una señal pública más contundente.

“Le pedimos que fueran más enérgicos y entendieron que en las diez provincias hay que tomar medidas con celeridad porque no aguantamos más”, explicó uno de los empresarios que participó del encuentro.

Importaciones que la Aduana ignora

Entre los principales reclamos apareció el impacto de la apertura importadora y la falta de controles aduaneros. Según denunciaron los industriales, las empresas locales compiten con productos subsidiados provenientes del exterior, especialmente de China.

En ese marco, dirigentes del Norte plantearon casos concretos de presunta subfacturación. Uno de los ejemplos que mencionaron fue el ingreso al país de 400 mil camisas declaradas a un valor de apenas un centavo de dólar cada una. “Son situaciones de subfacturación evidentes en las que la ARCA mira para otro lado”, protestaron.

El deterioro de la actividad ya tiene consecuencias visibles en varias economías regionales. “En Chaco se cayeron mil empresas, y en todas las provincias hay empresarios con la espada de Damocles sobre la cabeza, esperando el hachazo”, dijo a Letra P Aldo Kastón, presidente de la Unión Industrial del Chaco.

Según describió, la caída del consumo y el freno de las ventas generan un efecto dominó en las cadenas productivas. “La economía está muy resentida. Cuando se corta el pago a proveedores y se dejan de pagar impuestos, interviene la ARCA y te cierra las cuentas. Es una situación muy delicada”, explicó.

Un diagnóstico similar trazó Jorge Antueno, referente de la UIA en Formosa. “Cada día es más difícil. Hay una combinación de factores: caída del consumo, crédito con tasas imposibles y un ingreso de importaciones desmedido con precios subsidiados que hacen añicos a la industria nacional”, señaló.

Importaciones sin control y cierre de empresas

Antueno también fue uno de los que cuestionó la estrategia de la conducción de la UIA frente al Gobierno. “La reunión fue áspera. Rappallini tiene que ser más enérgico en el reclamo; si no, el Gobierno nacional nos va a llevar puestos”, advirtió.

El empresario formoseño enumeró algunos de los sectores más afectados por la crisis industrial: la actividad foresto-maderera, la metalmecánica y la industria textil, entre otros.

Desde Tucumán, el panorama tampoco es alentador. En la reunión participó el empresario azucarero Jorge Rocchia Ferro, titular del Grupo Los Balcanes y presidente de la Unión Industrial de esa provincia, que describió un escenario de cierres empresariales en las últimas semanas.

“En los últimos días casi una docena de empresas cerraron sus puertas en Tucumán. Es una crisis que el Gobierno parece ignorar”, advirtió. Como ejemplo mencionó las históricas firmas textiles Panpack SA y Celusal, cuyos problemas reflejan, según dijo, “la desesperante situación que viven miles de trabajadores y sus familias”.

Por la Unión Industrial de Salta participó Eduardo Gómez Naar, titular de la empresa CN, que distribuye combustible para YPF en gran parte del norte del país. Tras el encuentro, difundió un comunicado en el que resumió el diagnóstico que comparten muchos industriales del interior.

“La industria argentina está viviendo un momento muy difícil. La presión de las importaciones crece, el crédito prácticamente no existe, los costos impositivos siguen siendo altos y muchos de los costos en dólares han aumentado con fuerza”, señaló. “A esto se suma que la reactivación económica que se esperaba todavía no llega y la recesión golpea con fuerza”, agregó.

Malestar y cambios técnicos en la UIA

Mientras atraviesa este escenario de tensión interna, Rappallini decidió avanzar con cambios en el equipo técnico de la entidad. El movimiento más relevante fue el reemplazo del director ejecutivo, el economista Diego Coatz, que ocupó ese cargo durante dos décadas y ahora continuará vinculado a la institución como asesor externo.

En su lugar asumió Laura Bermúdez, licenciada en Relaciones Internacionales que proviene de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), la entidad que presidió Rappallini antes de llegar a la conducción de la UIA nacional.

La salida de Coatz fue interpretada dentro de la central fabril como un reflejo del clima interno. Con la industria en retroceso y el malestar creciente entre los empresarios, los gestos de Rappallini para mantener abiertos los canales de diálogo con el gobierno de Milei generan tensiones tanto con algunos dirigentes como con parte del equipo técnico.

La industria en recesión

Los números del sector refuerzan ese diagnóstico. Un informe de la consultora Audemus, dirigida por el exministro de Producción Matías Kulfas, señaló que la industria cerró 2025 en recesión.

uia recesión industria

Según ese trabajo, en diciembre la actividad manufacturera cayó por cuarto mes consecutivo en la comparación mensual, aunque lo hizo apenas una décima. En la medición interanual, la baja fue del 3,9%.

De ese modo, la industria terminó el año con un nivel de actividad 8% inferior al promedio registrado en 2023. Además, ocho de las 16 ramas industriales explicaron la caída de diciembre y sólo tres sectores cerraron 2025 con niveles de producción superiores a los de dos años atrás.

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