Por qué Javier Milei pide paciencia si para Toto Caputo la actividad y el consumo son récord
El Presidente admite mejora desigual. El ministro sostiene que hay un boom y que se nota en la calle. La industria cae. Salarios rezagados. Señales de tensión.
Por qué Javier Milei pide paciencia si para Toto Caputo la actividad y el consumo son récord
El presidente Javier Milei introdujo un matiz en su diagnóstico económico al admitir que la mejora no llega a todos, mientrasToto Caputo sostiene que el consumo, la actividad y el PBI están en niveles récord. Informes privados muestran caídas en industria, construcción y salario real, marcando una recuperación desigual y tensiones sobre la marcha del programa.
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A través de sus medios oficiales, Milei sostuvo que la Argentina presenta actualmente el nivel de pobreza más bajo de los últimos siete años, aunque introdujo matices en cuanto a la homogeneidad de la evolución de la economía .
"Los procesos de mejora no avanzan a la misma velocidad para todos", señaló el primer mandatario, quien reconoció que existen "extremos de la distribución" que aún no perciben la mejora.
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Podemos discutir la metodología todo lo que quieran, pero los datos son contundentes: la Argentina está…
“Precisamente por eso hay que persistir: para normalizar la economía y, con ella, la vida de todos los argentinos”, planteó. Según el Presidente, los últimos meses fueron “duros” porque el Gobierno tuvo que enfrentar “las bombas” heredadas del kirchnerismo, lo que derivó en tasas más altas, menor actividad y más inflación.
La referencia a la caída de la actividad no pasó inadvertida. Hasta ahora, el Gobierno venía minimizando ese impacto o atribuyéndolo exclusivamente al reacomodamiento inicial del plan. El nuevo mensaje de Milei admite que la desaceleración de algunos sectores existe y que todavía no fue revertida.
Milei atribuyó los meses de baja actividad y tasas altas al costo de desarmar la herencia económica del año anterior. Bajo la consigna "el rumbo es el correcto", el Ejecutivo vinculó la sostenibilidad del plan a la persistencia social, enfatizando que un cambio de dirección "dinamitaría lo logrado".
El contraste con Toto Caputo
La admisión del Presidente quedó rápidamente en tensión con el diagnóstico que viene sosteniendo el ministro de Economía.
En sus últimas apariciones públicas, Caputo aseguró: “Estamos en récord de PIB, récord de actividad económica y récord de consumo privado”. También afirmó que existen máximos históricos en producción de granos, turismo, exportaciones y superávit comercial.
“La dinámica muestra que la gente está mucho mejor que en 2023”, insistió el ministro y agregó: “Argentina está resucitando desde hace dos años”.
En el programa La Cornisa, el Ministro de Economía, Luis Caputo, señaló que “hay récord en turismo, en producción de granos y en superávit comercial”. “La dinámica muestra que la gente está mucho mejor que en 2023. Falta mucho, obviamente, pero estamos mucho mejor, Argentina está… pic.twitter.com/x9zQj5WKLd
— Ministerio de Economía (@MinEconomia_Ar) April 6, 2026
El mensaje del titular del Palacio de Hacienda no deja lugar para matices. Mientras Milei reconoce que hay sectores de la población y la producción que están afectados, Caputo sostiene que los principales indicadores ya muestran una mejora generalizada.
La diferencia es significativa. Para el Presidente, los números positivos no alcanzan a todos y el costo del ajuste está presente. Para el ministro, en cambio, los datos agregados ya son suficientes para afirmar que el programa funciona y que la recuperación está consolidada.
Daza y el “sweet spot” de la economía
La visión más optimista no pertenece sólo a Caputo. También la comparte el viceministro de Economía, José Luis Daza, una de las principales voces técnicas del equipo económico.
Daza aseguró que la economía ingresó desde enero en un “círculo virtuoso” y que el programa ya entró en el “sweet spot”, o “punto dulce”, de la estabilización. “Entramos a una situación prometedora y curiosamente el establishment de economistas y medios no lo están viendo”, afirmó.
Según el funcionario, el escenario actual combina dólar estable, tasas más bajas y expectativas de inflación en descenso. Por eso relativizó la discusión sobre el dato mensual de inflación y sostuvo que una variación de 2,8%, 3% o 1% “no influye prácticamente en nada” si la tendencia continúa siendo descendente.
El planteo de Daza coincide con el discurso de Caputo. La economía ya estaría atravesando la fase más favorable del programa. Sin embargo, esa mirada convive con una serie de indicadores sectoriales que muestran una situación mucho menos homogénea.
Consultoras muestran una economía partida
Los informes de las consultoras privadas presentan una imagen distinta de la que difunde el Gobierno. En lugar de una recuperación generalizada, describen una economía partida entre algunos sectores ganadores y otros que siguen en retroceso.
En este sentido, Adcap advirtió sobre un aumento en la desaprobación de las políticas económicas en las encuestas. El reporte financiero indica que el rendimiento superior de los bonos en pesos frente a los de moneda dura parece estar agotándose, con una rotación de carteras hacia bonos soberanos en dólares (como el Bonar 2030) ante la expectativa de una recuperación de la actividad más lenta de lo proyectado originalmente por el mercado.
Max Capital destacó los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) que establecen que la producción industrial cayó 4% mensual en febrero, en términos desestacionalizados, y 8,7% frente al mismo mes del año anterior. La construcción, por su parte, retrocedió 0,7% mensual y 1,3% interanual.
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Javier Milei hundió a la construcción y puso de rodillas a la ndustria manufacturera
El dato más relevante es que ambos sectores siguen por debajo de los niveles de noviembre de 2023, es decir, antes de la llegada de Milei al poder. La construcción acumula una caída de 22,4% respecto de ese momento, mientras que la industria todavía está 6,7% abajo.
La liberalización comercial y el peso apreciado aparecen como dos de los factores que explican esa diferencia. El nuevo escenario beneficia a los sectores exportadores y vinculados a los recursos naturales, pero complica a la industria local, que enfrenta una mayor competencia externa.
La industria, entre las más golpeadas
El diagnóstico más duro sobre la industria fue elaborado por LCG. Según la consultora, la siderurgia atraviesa una situación “crítica” y se encuentra en los niveles más bajos desde el inicio de la serie en 2016, si se excluye el período de la pandemia.
No es el único sector afectado. Los textiles acumulan una caída de 35% respecto de noviembre de 2023; caucho y plástico, 25%; automotriz, 23%; minerales no metálicos, 20%; maquinaria, 17%.
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LCG remarca que los sectores industriales están siendo afectados por tres factores simultáneos: caída de la demanda interna, apertura de importaciones y atraso cambiario.
La consultora reconoce que algunos datos preliminares de marzo muestran un rebote. La producción automotriz habría mejorado respecto de febrero y los despachos de cemento crecieron 5,6%. Sin embargo, considera que esos datos todavía no alcanzan para cambiar la tendencia. “Las perspectivas para la construcción y la industria para lo que resta del año siguen sin ser positivas”, concluyó.
Salario real en baja y una anomalía económica
Otro de los puntos que pone en cuestión el relato oficial es la evolución del salario real. El área de estudios económicos del Banco Provincia advirtió que entre noviembre de 2025 y marzo de 2026 el tipo de cambio real se apreció con fuerza, mientras los salarios formales perdieron poder adquisitivo.
Entre noviembre y enero, el salario real cayó 4,5%. Entre febrero y marzo, habría retrocedido otro 2%. En total, la pérdida rondaría el 6% en pocos meses.
El informe describe ese fenómeno como una “anomalía” para la economía argentina. Históricamente, la apreciación cambiaria solía estar asociada a un aumento del salario en dólares y del consumo. Esta vez ocurre lo contrario: el dólar permanece estable, pero la inflación aceleró desde niveles cercanos al 2% hasta la zona del 3%, erosionando los ingresos.
Para el Banco Provincia, esa combinación puede volver más sostenible el esquema desde el punto de vista externo, porque limita las importaciones. Pero al mismo tiempo genera un problema político y social: una parte importante de la población no percibe la mejora que describen los indicadores agregados.