Economía del conocimiento

La inteligencia artificial cambió el negocio tecnológico y Córdoba reinventa su principal polo exportador

El cluster que agrupa a más de 300 firmas apuesta a nuevos mercados y al desarrollo de productos para sostener el crecimiento del sector. La mirada de Surghy.

Córdoba Cluster Technology redefinió su estrategia ante el avance de la inteligencia artificial, que transformó el modelo de negocios del software y obligó a las empresas a replantear sus procesos. La entidad, que agrupa a más de 300 firmas, busca fortalecer la internacionalización del ecosistema tecnológico de la provincia y consolidar su liderazgo en la economía del conocimiento.

Hace apenas tres años, las empresas tecnológicas de Córdoba competían entre sí por conseguir programadores. Había miles de puestos sin cubrir, los planes de capacitación se multiplicaban y la principal preocupación era la falta de talento para acompañar un crecimiento que parecía no tener techo. Hoy el problema es otro.

La IA y su impacto en el corazón del negocio

La irrupción de la inteligencia artificial modificó el corazón del negocio. Las empresas dejaron de buscar masivamente desarrolladores junior, cambiaron sus modelos comerciales y comenzaron una carrera contrarreloj para reinventarse. La discusión ya no pasa por conseguir más recursos humanos, sino por adaptarse antes que el resto. Ese es el diagnóstico que hace Mariano Surghy a Letra P.

Surghy es presidente del Córdoba Cluster Technology (CCT), la institución que reúne a más de 300 empresas. Es empresario tecnológico y fundador de Qvix Solutions, una firma cordobesa especializada en plataformas de televisión por IP y streaming para operadores de telecomunicaciones de América Latina.

Surghy asumió la conducción del Cluster con una agenda centrada en la internacionalización de las empresas, la articulación público-privada y la adaptación del sector al nuevo escenario que impone la inteligencia artificial.

Mariano Surghy es presidente del Córdoba Cluster Technology y habló con Letra P sobre los desafíos que impone la inteligencia artificial en la economía del conocimiento

Mariano Surghy es presidente del Córdoba Cluster Technology y habló con Letra P sobre los desafíos que impone la inteligencia artificial en la economía del conocimiento

Desde su empresa, que opera desde Córdoba y cuenta con una oficina en Toronto, trabaja con clientes en una decena de países de la región, experiencia que hoy traslada a la estrategia institucional del Cluster.

“Estamos viviendo un proceso de cambio impresionante. Somos la primera industria impactada de lleno por la inteligencia artificial. Lo que antes hacíamos con tres personas hoy muchas veces puede hacerlo una sola”, resume.

La definición expone una paradoja. Mientras la economía argentina enfrenta dificultades para encontrar sectores competitivos internacionalmente, la economía del conocimiento sigue siendo uno de los complejos exportadores con mayor potencial. Sin embargo, incluso esa industria atraviesa su propia transformación.

De salvar empresas a construir un polo tecnológico

El Córdoba Cluster Technology nació en 2001, en medio de un contexto económico complejo y con un objetivo mucho más modesto que el actual. Impulsado inicialmente por diez empresas tecnológicas, buscaba fortalecer un sector que comenzaba a sentir la competencia de compañías internacionales que desembarcaban en la provincia.

Veinticinco años después, el escenario cambió por completo. La entidad superó las 300 empresas asociadas y amplió su alcance hasta convertirse en un cluster de economía del conocimiento, incorporando actividades vinculadas a biotecnología, maquinaria agrícola y otros sectores donde la tecnología atraviesa los procesos productivos.

“No buscamos hacer negocios desde el cluster. Lo que hacemos es generar las condiciones para que las empresas puedan hacerlos. Vinculamos empresas entre sí, con universidades, con gobiernos y con mercados internacionales”, explica Surghy.

La inteligencia artificial cambió las reglas

La gran diferencia respecto de años anteriores es que la discusión dejó de ser cuantitativa. Hasta hace poco, el cuello de botella era la cantidad de programadores disponibles. Ahora el desafío pasa por otro lado.

Según explica Surghy, la inteligencia artificial multiplicó la productividad de los equipos de desarrollo: "El código se genera más rápido, las tareas de testing pueden automatizarse y buena parte de los procesos repetitivos desaparecieron".

Eso frenó la demanda de perfiles junior y modificó el tipo de profesionales que buscan las empresas. “Hoy ya no alcanza con saber programar. Se necesitan perfiles mucho más completos, que entiendan el negocio y puedan acompañar procesos de transformación”, sostiene.

El cambio también impactó sobre el modelo comercial. Durante años muchas firmas cordobesas crecieron vendiendo horas de desarrollo de software a medida, principalmente hacia Estados Unidos. Ese esquema comenzó a perder dinamismo. Por un lado, porque la IA redujo significativamente el tiempo necesario para desarrollar soluciones. Por otro, porque también cambió la demanda internacional.

En palabras del presidente del cluster, las empresas que mejor atravesaron esa transición son aquellas que desarrollan productos propios y poseen propiedad intelectual. Al contar con plataformas ya consolidadas, pueden utilizar inteligencia artificial para ganar eficiencia sin depender exclusivamente de la venta de horas hombre.

En cambio, quienes basaban su negocio en desarrollos a medida están migrando hacia consultoría, implementación de IA y nuevos servicios vinculados a la transformación digital.

Exportar conocimiento en un mercado que mira al norte

Estados Unidos sigue siendo el principal destino de las empresas tecnológicas cordobesas. Luego aparecen México, Colombia, Chile, Paraguay y, cada vez con mayor fuerza, España como puerta de entrada al mercado europeo.

Sin embargo, Surghy cree que el verdadero desafío no pasa únicamente por exportar más empresas, sino por construir una marca territorial. “Cuando uno viaja por Latinoamérica descubre que todos siguen mirando la tecnología de Estados Unidos. Nosotros tenemos el mismo nivel de talento. Lo que falta es que Córdoba sea reconocida internacionalmente”.

Esa visión explica buena parte de la agenda institucional del cluster. Durante los últimos años participaron junto con el Gobierno provincial y ProCórdoba en misiones comerciales, Córdoba Day y ferias internacionales como el Mobile World Congress de Barcelona. El objetivo es que la provincia deje de competir únicamente empresa por empresa y comience a hacerlo como ecosistema.

Una industria que gana peso

La dimensión económica explica por qué el sector pasó a ocupar un lugar estratégico en la agenda productiva de Córdoba. Según datos oficiales, la economía del conocimiento ya representa el 9,65% del Producto Geográfico Bruto (PGB) provincial, convirtiéndose en uno de los motores de crecimiento de la economía cordobesa. A nivel nacional, el complejo de servicios basados en el conocimiento se consolidó como el tercer complejo exportador argentino, con ventas al exterior que ya rondan los US$ 10.000 millones anuales.

En ese escenario, Córdoba aparece como uno de los principales protagonistas: concentra más de 3.000 empresas, genera 63.402 puestos de trabajo registrados y es el segundo mayor polo de empleo tecnológico del país, sólo detrás de Buenos Aires. Según estimaciones del propio Cluster, Córdoba generó en torno a los US$ 740 millones anuales en exportaciones.

Los indicadores también muestran una creciente inserción internacional. De acuerdo con Pro Córdoba, una de cada cuatro ventas del sector tiene como destino mercados externos, un dato que explica por qué la internacionalización aparece como el principal eje estratégico del Córdoba Cluster Technology.

Además, registra un incremento interanual del 26% en sus ingresos y destina el 25% de sus ventas al mercado internacional, consolidando uno de los perfiles exportadores más importantes de la economía provincial.

Mientras buena parte del empresariado argentino señala al tipo de cambio o a la macroeconomía como los principales obstáculos para crecer, Surghy plantea una mirada distinta. Reconoce las dificultades del contexto, pero sostiene que el verdadero desafío es interno. “La amenaza no está afuera. Está en nuestra capacidad para adaptarnos rápido", opina.

En su visión, la inteligencia artificial también representa una enorme oportunidad para otros sectores de la economía cordobesa.

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