La crisis del consumo dispara los descuentos en efectivo
Los descuentos por pago en efectivo se generalizan en los comercios minoristas, con rebajas que ya llegan al 20%, 30% e incluso 35% del precio de lista. El fenómeno refleja la crisis del consumo. Algunos empresarios lo atribuyen a la carga financiera de los medios de pago electrónicos. Otros reconocen que la informalidad es un refugio para sobrevivir.
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El tradicional descuento por pago al contado dejó de ser una mera herramienta de negociación minorista para convertirse en un mecanismo de defensa. El efectivo ya no se usa solo para atraer clientela, sino para blindar al comercio frente a la crisis.
De una promoción a una necesidad
La escena se repite en centros comerciales de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano: carteles que ofrecen entre 15% y 30% de descuento por pago en efectivo, muy por encima del histórico 5% o 10% que durante años funcionó como un incentivo comercial.
El cambio no pasó inadvertido entre las entidades empresarias. Ante una consulta de Letra P, el presidente de la Cámara de Comercio y Servicios de Tigre (CACIT), Pablo Senestrari, dijo que el fenómeno existe desde hace años, pero cambió de escala.
La crisis del consumo dispara los descuentos en efectivo
"El descuento en efectivo siempre estuvo presente. Ahora se está notando más porque al consumidor le sirve y el comercio baja su costo financiero. Antes era del 5% o 10%; ahora se ven descuentos del 15% al 20%, y en algunos rubros llegan hasta el 35%", explicó.
Según el dirigente, el beneficio no implica necesariamente dejar de facturar. "La factura la tenés que hacer igual. Lo que bajás es el costo financiero y parte de la bancarización, como el impuesto al cheque. Además, cuando el comerciante compra mercadería al contado consigue mejores precios para reponer stock también", señaló.
Informalidad como consecuencia de la crisis
Un dirigente de una cámara empresaria consultado por este medio admitió que, detrás de muchos descuentos, existe otro incentivo. "No es para hacer mucha bulla públicamente, pero vas a un comercio y te hacen un descuento importante por pago contado. Esa venta seguramente no se va a declarar y se evitan todo el sistema de retenciones, percepciones, Ingresos Brutos y tasas municipales."
El empresario describió la práctica como una forma de escapar a una estructura tributaria que consideran asfixiante. "Prefieren vender así antes que hacerlo con tarjeta y quedar atrapados por todo el sistema tributario", dijo.
Aunque nadie dentro de las entidades empresarias quiere convalidar públicamente esa conducta, el comentario refleja una percepción que circuló también esta semana en los pasillos de la Bolsa de Comercio, en el marco del 172° aniversario de la entidad, donde empresarios advirtieron a este medio que la crisis de rentabilidad está empujando a parte del comercio hacia una mayor informalidad.
La presión de los costos
Durante la actividad en la Bolsa, un empresario textil fue especialmente crítico con la política económica del Gobierno. "(Javier) Milei no cumplió con la promesa de bajar los impuestos. Encima los servicios, los alquileres están cada vez más difíciles de pagar. La reforma que hizo es la de (José) Martínez de Hoz: ventajas para los más grandes", afirmó.
El planteo resume uno de los reclamos más frecuentes del comercio minorista, ya que la desaceleración de la inflación estabilizó los precios, pero no alivió la carga tributaria ni el aumento de costos fijos, especialmente tarifas, alquileres y salarios.
Consumo: aumenta la cantidad de locales vacíos en todo el país
"Tengo un amigo que su rubro son los locales comerciales. Tiene 12 en Once, solo tres están alquilados", dijo otro empresario a este medio el encuentro al que asistió el Presidente.
En ese contexto, ofrecer un descuento significativo por efectivo aparece para muchos comerciantes como la única manera de sostener ventas y el negocio en su totalidad.
¿Cuánto hay de ahorro financiero y cuánto de evasión?
Consultado por Letra P, el tributarista Sebastián Domínguez advirtió que no existe una única explicación para el fenómeno. Recordó que el descuento por efectivo existe desde hace décadas porque vender con tarjeta implica afrontar comisiones y esperar la acreditación de los fondos. Pero también reconoció que, en otros casos, puede utilizarse para evitar impuestos.
"Puede haber quien ofrezca el descuento para no pagar impuestos. No factura la operación y el cliente acepta porque obtiene un mejor precio. Eso no corresponde, pero puede pasar", planteó.
El especialista aclaró que tampoco puede afirmarse que todos los comerciantes actúen de esa manera. "Puede ser alguien que históricamente evade o alguien que siente que, si paga todos los impuestos, no puede seguir adelante con el negocio. Esa necesidad no habilita a incumplir la ley, pero puede explicar determinadas conductas", dijo.
No obstante, Domínguez agregó que la carga tributaria sigue siendo uno de los principales problemas estructurales del sector. "Ingresos Brutos tiene un efecto muy nocivo porque genera impuesto sobre impuesto. A eso se suman IVA, cargas sociales, Ganancias e impuesto al cheque. Hay que tender a bajar esa carga para favorecer el cumplimiento", aseguró.
La tentación de salir del sistema
La expansión de los descuentos en efectivo también reabrió el debate sobre cómo incentivar las operaciones registradas. El economista Daniel Schteingart propuso volver a estimular el uso de medios electrónicos mediante mecanismos como una devolución parcial del IVA para compras con tarjeta de débito, una política que funcionó durante otros períodos para reducir el uso de efectivo.
Desde el sector comercial coinciden en que mientras la diferencia entre cobrar en efectivo y por medios electrónicos siga ampliándose, la tentación de salir parcialmente del circuito formal continuará creciendo.
La Cámara Argentina de Comercio, en tanto, evitó sacar conclusiones generales. Consultada por este medio, respondió que no cuenta con estadísticas sobre el fenómeno y consideró que "son casos particulares y cada negocio dará una respuesta diferente".
La proliferación de descuentos de dos dígitos aparece como una señal visible de la crisis del sector, una parte creciente del comercio minorista intenta sostener su actividad en un contexto de márgenes cada vez más estrechos, costos elevados y una presión tributaria que muchos consideran incompatible con la supervivencia del negocio.