El ministro de Economía, Toto Caputo, presentó la estrategia financiera para 2026 y 2027 con la que el Gobierno buscará afrontar los vencimientos de deuda sin regresar, por ahora, a los mercados internacionales. El plan combina colocaciones locales, préstamos de bancos y organismos multilaterales, privatizaciones y otros mecanismos de financiamiento. Economistas mantienen reparos sobre algunos supuestos.
El objetivo es despejar una de las principales inquietudes del mercado y fortalecer la estabilidad del dólar de cara al año electoral. La apuesta oficial consiste en asegurar con anticipación los recursos necesarios para afrontar los fuertes vencimientos previstos para 2027, cuando las mayores necesidades financieras volverán a coincidir con un calendario electoral que, históricamente, incrementa la volatilidad cambiaria y reduce el apetito de los inversores por la deuda argentina.
La estrategia pasa por anticipar financiamiento durante 2026 para construir un "colchón" de liquidez (buffer, en la jerga financiera) que permita transitar 2027 con menores necesidades de fondeo y sin depender de una reapertura de los mercados internacionales. Según el Gobierno, ese esquema reducirá la exposición a eventuales episodios de inestabilidad financiera y cambiaria.
El plan oficial: deuda local antes que Wall Street
Acompañado por el viceministro José Luis Daza y el secretario de Finanzas, Federico Furiase, Caputo sostuvo en conferencia de prensa que la estrategia apunta a "honrar todas las obligaciones, sin aumentar el endeudamiento neto".
El programa parte de siete definiciones, entre ellas que "la nueva deuda se emite exclusivamente para refinanciar el capital de la deuda heredada; los intereses se pagan con superávit fiscal" y que "el programa 2026 construye un buffer financiero que descomprime 2027".
Según explicó el ministro, el escenario base no contempla emisiones internacionales, aunque aclaró que esa alternativa permanece disponible si las condiciones de mercado mejoran, con una tasa menor a la que actualmente puede acceder Argentina por su nivel de riesgo país.
El programa contempla, para 2026, compras adicionales de dólares del Tesoro al Banco Central por u$s 2150 millones (que terminarían por conformar compras por u$s 6700 millones en el año), u$s 4000 millones en préstamos con organismos multilaterales, una colocación adicional de hasta u$s 2000 millones en el mercado local a través de un nuevo Bonar 2029, y u$s 800 millones por privatizaciones,
Como parte de esa estrategia anunció la emisión de un nuevo bono en dólares bajo legislación local, el AO29, con cupón del 6% y pagos mensuales, que buscará absorber parte de los dólares que volverán al mercado tras el pago de los próximos vencimientos el 9 de julio.
Para 2027, el esquema es más optimista, con nuevas compras de reservas al Banco Central por u$s 4900 millones, u$s 4200 millones adicionales de organismos multilaterales, refinanciamiento de los Bonares en el mercado local y u$s 1500 millones más por privatizaciones.
En paralelo, el Banco Central ya extendió hasta 2028 el REPO (recompra) con bancos internacionales por u$s 6000 millones.
Santiago Bausili, presidente del Banco Central.
El equipo económico sostiene que la nueva deuda "se emite exclusivamente para refinanciar el capital de la deuda heredada" y que los intereses se pagan con superávit fiscal.
Según el comunicado oficial, el objetivo de fondo es que la Argentina alcance la calificación de Grado de Inversión al final del mandato, algo que Caputo extendió en la conferencia hasta 2031, en caso de un segundo período de Javier Milei.
Privatizaciones: los números que generan preguntas
Uno de los puntos que despertó más dudas fue la estimación de ingresos por privatizaciones. Las proyecciones oficiales contemplan alrededor de u$s 1400 millones en los próximos 18 meses.
Caputo sostuvo que el cálculo es "conservador" y mencionó entre las operaciones previstas la privatización de AySA, Transener, las centrales termoeléctricas San Martín y Manuel Belgrano, nuevas concesiones hidroeléctricas, Tandanor, el Belgrano Cargas y otras líneas ferroviarias.
Incluso afirmó que varias de esas operaciones "pueden materializarse antes", aunque igualmente fueron computadas para 2027.
Sin embargo, durante la conferencia, al responder preguntas periodísticas, el propio ministro habló de ingresos de entre u$s 500 millones y u$s 1000 millones, una cifra inferior a la que figura en las proyecciones oficiales, lo que dejó abierta la discusión sobre el verdadero aporte esperado de ese capítulo.
¿Se consiguen los dólares de 2027?
Portfolio Personal Inversiones (PPI) consideró que el programa "parece un tanto optimista". Según el informe diario, el escenario para 2027 supone nuevas compras de reservas por u$s 4900 millones, financiamiento adicional de organismos multilaterales, refinanciación de los Bonares en el mercado local y privatizaciones por u$s 1500 millones.
Según la sociedad de bolsas, para no deteriorar la posición de reservas la acumulación de dólares del año próximo debería ser similar a la de este año. "En un año electoral, en el que la presión cambiaria sería significativamente más alta que en este, cuesta asignarle una probabilidad alta a ese escenario".
Por su parte, el especialista Federico Machado también destacó que algunas fuentes "pueden generar dudas". En particular mencionó la colocación de u$s 7000 millones adicionales en el mercado local y unos u$s 2000 millones de financiamiento bilateral, aunque agregó que el plan mantiene márgenes de acción porque no incorpora una eventual salida al mercado internacional, nuevos repos o un eventual uso de otros instrumentos. Su conclusión fue que el escenario le parece "optimista pero posible".
Las críticas
El economista Roberto Cachanosky planteó otra observación. "Por lo que veo, no me queda claro que los intereses de la deuda del programa financiero 2027 no se paguen con más deuda", escribió. Agregó que debería observarse un resultado fiscal equivalente a los vencimientos de intereses "salvo que yo no esté viendo de dónde surgen en esa planilla los recursos del Tesoro para pagar los intereses de la deuda".
Por su parte, el economista Santiago Battista sostuvo que "la situación es tan compleja, aunque el Gobierno cancheree, que tienen que hacer una ensalada de financiamiento impresionante".
También afirmó que "lo de 2027 es bastante tirado de los pelos", cuestionó el supuesto de las privatizaciones y sostuvo que la estrategia utiliza financiamiento de organismos multilaterales para afrontar compromisos financieros en lugar de infraestructura.