UN DEBATE FÉRTIL

Atraso cambiario: por qué Javier Milei niega la realidad y esquiva la discusión

En diciembre aplicó un shock devaluatorio que produjo un fogonazo de inflación y pobreza. Ahora se sienta sobre una bomba de tiempo. Razones, presiones y la quimera de la dolarización sin dólares.

Esa frase no puede aceptarse sin más. Además de intentar silenciar una discusión válida en la ciencia económica que no le conviene políticamente, Milei está forzando la interpretación. Es cierto que una devaluación no soluciona “el problema” y aumentaría la pobreza a través de una nueva aceleración inflacionaria, pero de hecho eso fue exactamente lo que hizo Milei al asumir: devaluó, aceleró la inflación y elevó la pobreza. Lo hizo porque diagnosticó que había un atraso cambiario y esa misma idea vuelve a ser válida en el actual contexto, pero la pregunta no debería ser si corresponde o no devaluar hoy, sino hacia dónde nos lleva la política cambiaria que está ejecutando el Presidente, de manera integral.

La superdevalución de Toto Caputo

El salto de 118,3% que dio el dólar mayorista el 13 de diciembre pasado implicó un inmediato y abrupto aumento en la inflación, que voló de un (ya altísimo) 12,8% en noviembre a un 25,5% en diciembre. En el primer cuatrimestre de 2024, la inflación acumula 65%. En ese lapso, el dólar oficial se incrementó menos de 10%, 56 puntos porcentuales menos que el resto de los precios. A mediados de mayo, el tipo de cambio real se encuentra al mismo nivel que a inicios de octubre de 2023, en medio del congelamiento nominal que le imprimió el entonces ministro-candidato Sergio Massa. También se deterioró (atrasó) el poder de compra de los salarios y el Gobierno demora, por necesidades políticas, la actualización de las tarifas de servicios públicos.

Dólar, salarios y tarifas son los tres precios atrasados bajo el esquema económico que propone Milei. Sería hasta lógico si esto fuera un plan de estabilización y hubiera una propuesta de desarrollo hacia adelante que recompusiera eventualmente los ingresos de las familias. Lamentablemente, no es el caso: el Gobierno descree, por fundamentalismo ideológico, de la evidencia empírica sobre el mejor rol de las políticas públicas para el desarrollo. En la presente etapa, la información de precios y cantidades que deberían caracterizar un “equilibrio” siguen distorsionados y el modelo económico del Gobierno parece subestimar los impactos negativos de una apertura comercial mal diseñada.

El impacto del plan de Javier Milei

La política económica (incluyendo la cambiaria) implementada por La Libertad Avanza (LLA) perjudica la producción nacional, a los sectores intensivos en mano de obra y, por tanto, al empleo en todos sus aspectos. La recesión sin signos de recuperación para cualquier sector orientado al mercado interno, el equilibrio fiscal como objetivo básico de la política económica y la ausencia de un plan de estabilización obligan a los agentes económicos a buscar parches. Entre ellos, incluso el sector exportador reacumula inventarios y recurre a instrumentos financieros a la espera de una eventual suba del tipo de cambio, no inmediata pero sí dentro de los límites de 2024.

El del dólar es un precio sumamente relevante para determinar costos productivos en la economía nacional: si Milei y Caputo cumplen con sostener un ritmo de devaluación fijo en torno al 2% mensual (mal llamado “crawling peg”, porque no guarda ninguna relación con la inflación), no tardará en crecer la presión devaluatoria. Las consecuencias previsibles de la conducta de los exportadores en relación al valor del dólar oficial son equivalentes a que no se puede operar con un dólar barato. Los costos internos de la producción agrícola demandan una mayor cantidad de pesos que una devaluación compensaría proporcionalmente otorgando los niveles de rentabilidad proyectados por los productores y los exportadores.

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Ponderado por el comercio de manufacturas (promedios móviles 12 meses. Ponderaciones actuales: Brasil: 32%; Estados Unidos: 12%; China: 16%; Zona del euro: 19%) Fuente: BCRA, INDEC, Direcciones de estadística de la Provincia de San Luis y de la Ciudad Aut. de Buenos Aires, Thomson Reuters y REM-BCRA.

Ponderado por el comercio de manufacturas (promedios móviles 12 meses. Ponderaciones actuales: Brasil: 32%; Estados Unidos: 12%; China: 16%; Zona del euro: 19%) Fuente: BCRA, INDEC, Direcciones de estadística de la Provincia de San Luis y de la Ciudad Aut. de Buenos Aires, Thomson Reuters y REM-BCRA.

La foto grande

Con todo, la pregunta sobre la integralidad de la política cambiaria también debe incorporar el resto de las variables en discusión. Milei y Caputo dicen que no tiene sentido discutir una devaluación, pero también sostienen que irán hacia una competencia de monedas como paso intermedio hacia una dolarización de la economía.

A la vez, reconocen que no tienen los dólares (ni los 30.000 millones que prometieron en campaña ni los 15.000 millones rumoreados en estos meses) para levantar el cepo. De hecho, promediando la liquidación de cosecha gruesa, acumularon menos compras netas de reservas que lo que esperaban.

No es inconducente pensar que haya una devaluación en el horizonte, con un tipo de cambio que está en niveles razonables pero que promete seguir atrasándose, una herencia de reservas internacionales raquíticas que no logra revertirse a tiempo y la necesidad de, alguna vez, levantar un cepo cambiario que hace años es nocivo para nuestro entramado productivo.

Sin embargo, el problema principal es que el Gobierno pide que apostemos al peso mientras sigue diciendo en voz alta que quiere dolarizar parcial o totalmente. ¿Cómo piensan Milei y Caputo estabilizar el poder adquisitivo del peso si continuamente insisten en que eventualmente todos usaremos dólares?

el atraso (relativo) del dolar se suma a la incubadora de problemas economicos
Javier Milei - Toto Caputo

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