San Isidro, entre la reelección de Ramón Lanús, el regreso de Gustavo Posse y la expectativa del peronismo
El intendente hace equilibrio entre el PRO y Milei. Su antecesor, vecinalista con línea en la UCR. Más relegado pero ordenado, el PJ apuesta a la fragmentación.
El municipio de San Isidro tendrá un escenario abierto en las elecciones de 2027, entre la decisión del intendente Ramón Lanús de ir por la reelección, la posibilidad del regreso al municipio del histórico exintendente Gustavo Posse, y la expectativa del peronismo de que el oficialismo se fragmente para ubicarse en una posición competitiva.
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Lanús logró hacer equilibrio entre sus terminales políticas del PRO y el alineamiento al Gobierno nacional de Javier Milei. El intendente no rompió el vínculo con Mauricio Macri cuando fue apadrinado por Patricia Bullrich -enemistada con el expresidente- para llegar al municipio, y supo seguir la narrativa de la Casa Rosada sin pegar el salto a La Libertad Avanza.
Posse está decidido a volver a competir para regresar al sillón que ocupó por 24 años y dejó en 2023, cuando fue candidato a vicegobernador en la lista que encabezó Diego Santilli, que perdió las PASO de Juntos por el Cambio con la fórmula Néstor Grindetti-Miguel Fernández. Trabaja en su partido vecinalista sin desprenderse de la superestructura de la UCR.
Para el peronismo es un distrito complicado, aunque internamente el partido está ordenado. Casi todas las agrupaciones o sectores justicialistas se alinean en la conducción partidaria del PJ que controla Marcela Darrieu, madre de Malena Galmarini y Sebastián Galmarini. Este último es la mayor referencia del sector, aunque no definió si peleará por la intendencia o será una oferta provincial, como empuja un sector del Frente Renovador.
Ramón Lanús, intendente de San Isidro
Ramón Lanús, por la reelección
El oficialismo entiende que la elección del año próximo no saldrá de la reelección de Lanús o el regreso de Posse. No consideran allí al peronismo ni a otras fuerzas menores, como la izquierda. Creen que lo que pase en el justicialismo dependerá de lo que defina la cúpula manejada por Galmarini, quien funciona como vocero de los asuntos nacionales.
Lanús conserva una excelente relación con Bullrich y hace poco compartió un almuerzo con Macri. “Es como un hijo de padres separados, los quiere a los dos”, explica su entorno. Tiene agradecimiento con la senadora pero sigue siendo leal al expresidente, pese a las diferencias. Con Milei lo separan las formas -no es un asunto menor para él-, pero no la visión macroeconómica.
El intendente apoyará una candidatura a la Gobernación de Santilli, hoy en el Gobierno, aunque no suelta sus raíces amarillas: mantiene una buena relación con la intendenta vecina de Vicente López, Soledad Martínez, y retomó el vínculo con Cristian Ritondo, presidente del PRO bonaerense. Es una fija que buscará la reelección.
Gustavo Posse.
Gustavo Posse va por el regreso
Posse se muestra como un ciudadano común. Toma café en Martínez, saluda a los vecinos y hace saber que se fue del poder sin ningún cargo, pero que ama San Isidro y que peleará por regresar a la intendencia. Será candidato con la boleta de su partido, Acción Vecinal San Isidro, sin negar su origen en la UCR y sin dejar de trabajar en la superestructura radical junto a Maximiliano Abad.
El exintendente puso el ojo en la gestión de Lanús, al que le cuestiona la calidad de los servicios, la seguridad, la salud y los asuntos administrativos que, según explican, "fastidian a los vecinos”. Posse es pragmático, siempre se llevó bien con los gobiernos nacionales, excepto con los peronistas. Dialoga con distintos sectores y no descarta un apoyo a Santilli como candidato a gobernador, su excompañero de fórmula. El possismo tiene cuatro concejales: dos de Acción Vecinal y dos de la UCR.
Sebastián Galmarini.
El peronismo, a la expectativa
El peronismo sigue con atención lo que hagan sus fuerzas rivales para pensar la estrategia con la que competirá. Espera a saber si Posse jugará con una lista nacional y se entusiasma con los números de los comicios intermedios, en los que el sector del exintendente obtuvo el 15% de los votos y quedó tercero, detrás de LLA y Fuerza Patria. Especulan con que si el oficialismo se divide puede abrir una puerta para que el peronismo roce los 28 puntos.
Aunque admite que es un distrito complejo para el peronismo, su dirigencia se entusiasma con que, ante ese escenario, la tropa está ordenada, con casi todos los sectores adentro. El massismo coordina bien con el kirchnerismo que conduce Teresa García y el resto de las agrupaciones.
Galmarini está parado en la discusión nacional y apuntado como una posibilidad del Frente Renovador para la Gobernación. No obstante, esperará a ver cómo se configura la escena en general para definir si competirá por la intendencia. La política local lo seduce y fue presidente del partido. También suenan los nombres del concejal Federico Meca y algún tapado. El peronismo tiene siete concejales: cuatro del FR, dos del kirchnerismo y la concejala Manuela Schuppisser, una excamporista jugando en un sector del MDF.