Venezuela: el sometimiento a Donald Trump desata una interna explosiva en el chavismo
Delcy Rodríguez, entre la sucesión de Nicolás Maduro, EE.UU. y los ultras de adentro. Facciones, tratativas bajo cuerda y negocios. ¿El reciclado es una opción?
Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello, máximas figuras del poder residual del chavismo en Venezuela.
La imposición a Venezuela, por parte de Donald Trump, de una ocupación absoluta en lo político y virtual en lo militar desata un fuerte estado deliberativo en el chavismo. En esa convulsión interna, Delcy Rodríguez, la reemplazante de Nicolás Maduro, se juega sus chances de sostener el movimiento y de evitar su implosión y un escenario de guerra civil.
Registrate para continuar leyendo y disfrutando de más contenidos de LETRA P.
Conviene detenerse en la mujer por peso institucional actual, por su rol de interlocutora entre el condicionado chavismo y los Estados Unidos y, finalmente, por su condición de contrapeso de Diosdado Cabello, el hombre fuerte del aparato militar, de seguridad y territorial.
Rodríguez, de 56 años, es una figura política importante. Así lo demuestra su condición anterior de vicepresidenta ejecutiva, lo que explicó su salto constitucional como "presidenta encargada" –interina–. ¿Una leal a Maduro, su promotor?
G9yQFRAWgAAiGPT
Nicolás Maduro, preso en Nueva York.
Delcy Rodríguez, mucho más que una apparatchik
Desde 2003, cuando debutó con cargos técnicos en la Vicepresidencia y en el Ministerio de Energía y Minas, su ascenso ha sido imparable.
Fue, sucesivamente, ministra del Despacho de la Presidencia de Hugo Chávez y, ya con Maduro, ministra del Poder Popular para la Comunicación e Información, canciller, presidenta de la Asamblea Constituyente en 2018, ministra de Economía y Finanzas en 2020 –se le puede atribuir el laissez-faire de la dolarización silvestre y el final del tramo más terrible del colapso económico del país–, directora del Banco Central y ministra de Petróleo. En esta última posición intentó remozar una PDVSA (la petrolera estatal) estragada por los malos manejos, los conflictos políticos y las sanciones estadounidenses, en el orden que se prefiera. Es mucho más que una mera apparatchik.
Captura de pantalla 2026-01-08 a la(s) 4.51.51p. m.
Los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, junto al féretro de Hugo Chávez en Caracas.
Delcy es hija de Jorge Antonio Rodríguez, militante y guerrillero de izquierda que terminó detenido tras el secuestro de un empresario petrolero estadounidense –señalado, además, como agente de la CIA–, lo que le valió la cárcel, la tortura y la muerte en cautiverio en 1976.
Su hermano es Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, un parlamento unicameral abrumadoramente copado por el oficialismo. Con él comparte más que el lazo familiar: son una unidad política, vista por la Casa Blanca como el ala pragmática del chavismo, capaz de moldear en el terreno una transición a su gusto.
No sorprende, entonces, que haya sido Jorge quien anunció este jueves un proceso inmediato de liberación de presos políticos locales y extranjeros, entre quienes podría estar el gendarme argentino Nahuel Gallo.
Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea de Venezuela, informó que el gobierno ha iniciado la liberación de un “número importante” de presos políticos, incluyendo ciudadanos extranjeros, presentando la medida como un gesto de reconciliación por parte de las autoridades. pic.twitter.com/4gMjyrUVKQ
Tanto Delcy como Jorge Rodríguez están sujetos a sanciones personales y financieras del gobierno estadounidense en tanto altos jerarcas del chavismo. También figuran en una demanda civil radicada en Miami por cargos de tortura y terrorismo, aunque es promovida por civiles afectados y no por el Departamento de Justicia (DoJ) norteamericano.
Su situación, por tanto, es opuesta a la del poderoso Cabello, el otro polo del régimen, sobre quien pesan cargos criminales graves empujados por el DoJ, como narcoterrorismo y uso de armas de guerra, y una recompensa de 25 millones de dólares, además de la amenaza de seguir el camino de captura y extracción de Maduro.
Diosdado-Cabello-CON-EL-MAZO-DANDO-DESTACADO
Diosdado Cabello, dirigente histórico de la revolución bolivariana y hombre fuerte del régimen.
Sin embargo, como dijo el secretario de Estado, Marco Rubio, la Casa Blanca no quiere que se desate el caos en Venezuela, lo que redundaría en probable violencia y una ola de refugiados hacia los países vecinos suplementaria de la que ya sacó del país a ocho millones de personas en los últimos años, más de un cuarto de la población total.
Así, mientras acate, Cabello es funcional al plan de transición de tres etapas que, se supone, debería terminar con el reemplazo del actual régimen por un gobierno antichavista. ¿Acatará semejantes objetivos el ala militar que responde al ministro del Interior, cuyo poder depende del mantenimiento de negocios de índole diversa al calor del Estado?
Venezuela: rosca, miedo y susurros
Letra P conversó con fuentes calificadas de Caracas que pidieron preservar sus identidades en momentos en que el aparato de seguridad e inteligencia multiplica los actos de represión –en calles, colectivos, sedes institucionales– contra todas aquellas personas que resulten sospechosas de colusión o simpatía con la intervención de Estados Unidos. Lo que sigue es producto de esas averiguaciones.
La interina Delcy Rodríguez ensaya un ejercicio de equilibrio de alto riesgo entre dos presiones simultáneas, un intento de conducir al movimiento a través de una transición que supone una amenaza existencial para el movimiento.
Por un lado, la torsión estadounidense, producto del secuestro de Maduro y de Cilia Flores, bombardeos recientes, amenaza de nuevos ataques, ataques letales a lanchas, bloqueo naval, apoderamiento de petróleo venezolano, sanciones de todo tipo y, no menor, declaraciones humillantes y permanentes, inaceptables en cualquier otro contexto. Ahora, según le dijo Trump a The New York Times, con un objetivo de tutela que duraría "mucho más" de un año.
Captura de pantalla 2026-01-08 a la(s) 3.16.59p. m.
Por el otro, en ese contexto desafiante, la mandataria precaria enfrenta el reto de mantener unidas a las facciones del chavismo.
¿Y si Donald Trump fracasara?
Maduro era, hasta el sábado, el fiel de la balanza entre esos grupos, si no abiertamente enfrentados, al menos contrapuestos. Era la síntesis posible y una figura de arbitraje, cosa que en parte explica su permanencia como presidente desde 2013 a pesar del desastre económico, social, humanitario y político-electoral –sólo maquillado por operaciones de fraude cada vez más abiertas– que se produjo desde entonces.
La presidenta encargada trata de ganar tiempo para detectar alguna salida más decorosa para el chavismo, toda vez que sabe que es, acaso, la única carta de Rubio para que no se concrete el caos que desea evitar. Si no lo consiguiera, ¿estaría dispuesto, Estados Unidos, a ocupar efectivamente el país? No lo parece y las alternativas serían la violencia, la disolución y el fracaso –de efectos imposibles de ponderar– del plan de transición. Se trataría, en definitiva, de la conversión final de Venezuela, un país relevante en el ámbito sudamericano, en un Estado fallido.
Para sostener ese equilibrio precario y de cortísimo plazo, Delcy R. necesita que Trump modere sus manifestaciones públicas de prepotencia, que erosionan la escasa autoridad que administra. A nivel reservado, lo más importante, requiere señales negociadas de que serían posibles ciertas salvaciones –impunidades– y algún reciclaje del chavismo en un marco político diferente y más abierto.
El rol del aparato represivo
En este punto reaparece la figura de Cabello y, con él, las actitudes esperables del complejo de seguridad compuesto por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), las fuerzas de seguridad civiles, las milicias y, de modo informal, los temidos "colectivos", bandas armadas de civiles que intimidan en las calles con sus raides en moto.
La situación de Cabello, símbolo del chavismo en tanto protagonista clave de la restitución de Chávez tras el breve golpe de abril de 2002, es precaria. Su carácter de wanted en Estados Unidos y el riesgo tangible de captura que enfrenta lo exponen a un dilema que no se limita al de pactar o resistir, sino que incluye dimensiones temporales –¿por cuánto tiempo hacer una cosa o la otra?– y estratégicas –¿con qué nivel de garantías de Washington debería guiarse?–.
Su salvación no podría ser, a priori, individual, lo que explica que no confronte con Delcy Rodríguez en tanto la presidenta encargada asegure cierto equilibrio entre las facciones del régimen. Por eso, cabe esperar de Cabello una combinación de dureza discursiva y un cálculo permanente de costos de salida y garantías futuras. Lo suyo no es ya una preferencia ideológica, sino, en buena medida, un cálculo de supervivencia.
Diosdado, a Dios rogando
El miércoles a la noche, Cabello condujo una edición especial de su programa de televisión Con el mazo dando.
Embed - EN VIVO: Con el Mazo Dando #557 PROGRAMA ESPECIAL | Diosdado cabello
Más allá del título sugestivo del show, llamó la atención la combinación del contenido de denuncia de lo ocurrido con un tono mucho más sosegado que el habitual. Acaso piense rebautizar su programa como A Dios rogando.
Solo ante las cámaras –al revés de lo habitual, no hubo público presente– deploró la muerte de cien personas –"jóvenes, muchachos, besando la vida"– y las heridas sufridas por otras tantas en el "ataque bárbaro, artero y terrible" de Estados Unidos y ponderó a la "querida compañera Delcy Rodríguez".
Captura de pantalla 2026-01-08 a la(s) 3.20.39p. m.
"¿Derechos humanos? No, nada de eso. El tema es el petróleo. El tema son nuestros recursos, que son de los venezolanos y las venezolanas", denunció, aunque sin llegar a criticar el "acuerdo" por el que PDVSA entregará a Estados Unidos entre 30 y 50 millones de barriles de crudo, algo así como el 10% de su producción anual, cuya exportación se usará para resarcir a Chevron de la expropiación de 2007 y para financiar exportaciones exclusivamente norteamericanas al país.
Petróleos de Venezuela, S. A. (PDVSA) informa que actualmente cursa una negociación con Estados Unidos para la venta de volúmenes de petróleo, en el marco de las relaciones comerciales que existen entre ambos países. pic.twitter.com/Ckjd5wiJ5z
Añadió que "hoy lo declaran sin ningún tipo de tapujo, lo dicen claramente, no era el Cartel de los Soles" que operaba y amenazaba la seguridad nacional de Estados Unidos, cargo que, de hecho, el DoJ dejó caer contra Maduro por la lisa y llana inexistencia de esa supuesta organización narco.
"Uno se pregunta qué harán los jalabolas (N. del R.: "adulones", por decirlo con delicadeza) de siempre, presidentes como (Daniel) Noboa, (Javier) Milei y otros que sacaron una resolución condenando al cartel para señalarnos a nosotros", añadió.
Argentina, al igual que los Estados Unidos, declaró al Cártel de los Soles como organización terrorista, una estructura criminal liderada desde el poder por el propio régimen de Nicolás Maduro.
Hoy es un día histórico. Está llegando la libertad y la paz a Latinoamérica. https://t.co/qz4sUZm2wp
El riesgo de una ruptura violenta del chavismo es concreto, pero no parece probable en el corto plazo, coinciden las fuentes consultadas. Sin embargo, la realidad vuela y sorprende cada día.