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LA QUINTA PATA

Neocolonialismo por las buenas: Javier Milei, peón de Donald Trump en la II Guerra Fría

En Venezuela fue a los tiros. En Argentina, EE.UU. entra con dólares que son votos a cambio de recursos estratégicos. China tambien juega, con paciencia.

Javier Milei volvió de Nueva York sin la ansiada opportunity photo con Donald Trump, pero con una promesa de inversiones de doble filo: por un lado, excita la imaginación del electorado sobre las ventajas del alineamiento con Estados Unidos y, por el otro, enrola definitivamente a la Argentina en la II Guerra Fría que la superpotencia libra con China.

El canciller Pablo Quirno firmó con el subsecretario de Estado Christopher Landau un acuerdo pionero en el marco de la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Global del G7 en el Hemisferio Occidental, que consiste en la creación de un Corredor Andes-Atlántico de trenes, oleoductos, gasoductos, instalaciones de generación y transmisión de electricidad, puertos e infraestructura digital.

Escoltados por Toto Caputo y el subsecretario de Estado norteamericano Christopher Landau, Pablo Quirno firmó un acuerdo de inversiones con John Jovanovic, titular del Eximbank.

Dentro del paquete previsto de 7000 millones de dólares, a financiar por el Export-Import Bank de Estados Unidos (Eximbank), se destaca un proyecto de conversión del gas de Vaca Muerta en gas natural licuado (GNL) por 6000 millones, cuya beneficiaria principal sería YPF.

Donald Trump, de 2025 a 2027

En el posteo de rigor, el canciller señaló que el financiamiento fue comprometido "hasta 2027", aunque el carácter ambicioso del plan podría extender los plazos y convertirlo en una herramienta electoral a confirmarse –o descartarse– una vez que se supiera si Milei gobernará o no hasta diciembre de 2031.

Algo de eso ya ocurrió en la previa de las legislativas del año pasado, cuando Trump y su secretario del Tesoro, Scott Bessent, le brindaron al Gobierno un botón antipánico para desactivar una corrida contra el peso que amenazaba con derivar en una derrota para la extrema derecha.

"Vamos a trabajar mucho con el Presidente, creemos que va a ganar, debería ganar. Si gana, vamos a ser de mucha ayuda, pero si no gana, no vamos a perder nuestro tiempo", sentenció entonces el republicano.

"Si (Milei) pierde las elecciones, no seremos generosos con Argentina", señaló, suscitando especulaciones sobre si estaba al tanto que los comicios eran de mitad de mandato y no presidenciales.

De cualquier manera, dado que se trata de intenciones, cabe también señalar el trámite crucial que el magnate deberá resolver el 3 de noviembre, cuando afronte su propia midterm. Las encuestas auguran un resultado adverso que se convertiría en desastre si, además de la Cámara de Representantes, los demócratas alcanzaran el control del Senado. En tal caso, ¿seguiría habiendo botón antipánico para la Argentina?

De Vaca Muerta al mar

El Corredor Andes-Atlántico no es una ayuda desinteresada ni un simple plan de negocios. Al unir las fuentes de extracción de petróleo y gas de Vaca Muerta, litio, cobre y otros minerales con puertos en el este de la Argentina, apunta a darles prioridad a las empresas estadounidenses.

En principio, eso no es nada que no rija en proyectos equivalentes financiados por otros países, como es el caso de China; allí hay una lección sobre las formas de proyectar influencia que los Estados Unidos por fin parecen aprender.

Lo notable es que eso se complementa a la perfección con la Estrategia de Seguridad Nacional difundida en diciembre del año pasado por la Casa Blanca y con la Doctrina Donroe del big stick destinada a hacerla efectiva.

Donald Trump difundió a fines del año pasado su Estrategia de Seguridad Nacional para restaurar la noción de América Latina como un "patio trasero".

La Estrategia…, que le da una centralidad preocupante a América Latina, remoza la Doctrina Monroe de 1823, que se resumió en la premisa "América para los americanos"… de Estados Unidos. Para ello reivindica el Corolario Roosevelt de 1904, por el que Washington se arrogaba el derecho de intervenir con la fuerza en el hemisferio para despejarlo de influencias extracontinentales.

Lo que entonces buscaba excluir a Europa, hoy se refiere a China. Ese es el llamado Corolario Trump de la Doctrina Monroe, comunmente conocido como Doctrina Donroe.

Donald Trump, de Venezuela a la Argentina

Por las malas o por las buenas, a los tiros como en Venezuela o con un puñado de dólares como en el 2025 nacional, la carrera por el acceso a los recursos estratégicos de la región, en detrimento de China, mete a la Argentina de lleno en la visión Donroe, el neocolonialismo de la era Trump.

Con el ataque militar a Caracas y el secuestro del dictador Nicolás Maduro, el jefe de la Casa Blanca sometió al poschavismo de Delcy Rodríguez.

Delcy Rodríguez y Donald Trump, extraña pareja de la política hemisférica.

A cambio de supervivencia política –sin exigencia de elecciones libres– y de un freno a los arrestos manu militari, lo que queda del régimen cedió a empresas norteamericanas el control de reservas por 65.000 millones de barriles de petróleo, las que pasaron a ser contabilizadas como propias por los Estados Unidos.

Así lo ratificó el propio Trump en su provocativo discurso de esa semana ante la Asamblea General de la ONU.

"Al vencedor le pertenecen los despojos", se sinceró.

La Argentina de Javier Milei: protectorado de mercado

Lo de la Argentina es más sutil y "de mercado", pero no menos funcional a la doctrina Donroe. De eso se abren una certeza, una inquietud y una duda.

La certeza: con Milei reelecto, la Argentina devendría una suerte de Estado vasallo del trumpismo, un peón en la puja con China.

La inquietud: si el presidente se mancara el año que viene y emergiera un liderazgo peronista, ¿la Argentina tendría chances de zafarse de los dictados de la superpotencia, sobre todo cuando el avasallante Trrump dejaría el poder recién el 20 de enero de 2029?

La duda: si Trump, que no tiene reelección, no consiguiera prolongar su política neocolonial a través de un sucesor afín, ¿un nuevo presidente renunciaría al poder que se conquista hoy sin mayor esfuerzo en el hemisferio, sobre todo cuando la rivalidad con el gigante emergente es un mantra transversal a todo el establishment?

Javier Milei, entre juegos ajenos

¿Qué margen tiene Argentina en ese contexto?

"El mayor riesgo es perder autonomía justamente cuando Estados Unidos y China, pese a competir, reconocen su profunda interdependencia y son capaces de negociar y coordinar entre ellos cuando sus intereses lo requieren", le dijo un mes atrás a Letra P Sabino Vaca Narvaja, embajador en Pekín entre abril de 2021 y diciembre de 2023 y uno de los mayores especialistas argentinos en la potencia de Oriente.

"Si Argentina convierte la Estrategia de Seguridad estadounidense en propia, puede terminar pagando los costos de una disputa ajena mientras las dos grandes potencias negocian sus diferencias. Una política exterior inteligente no consiste en elegir quién nos tutela: consiste en recuperar soberanía, no comprar rivalidades ajenas y preservar el mayor margen de maniobra posible para defender nuestros intereses", agregó.

Tras los discursos de apertura de la 81a. Asamblea General, Trump recibió en Washington a Xi Jinping.

El anfitrión rompió el protocolo para recibirlo al pie de la escalera del avión, pero no se privó de hacer volar por sobre su cabeza un superbombardero furtivo y cuatro cazas F-22, de modo de amedrentarlo con el estruendo. El chino ni pestañeó.

Luego, frente a los medios, se declaró amigo del visitante, pero en privado afirmó que Estados Unidos no escuchará las advertencias de peligro de descontrol de los tecnooligarcas y que no frenará ni regulará el desarrollo –militar– de la inteligencia artificial, carrera que, afirma, su país está ganando.

Xi, por su parte, escuchó y sostiene una pulseada que no deja indiferente a la Argentina. En otro orden, le recomendó a Trump que se mantenga al margen del diferendo por la soberanía sobre Taiwán.

La II Guerra Fría está lanzada y ya es comercial, económica y tecnológica. Con la IA –rebautizada "superinteligencia" por el norteamericano–, pronto será también militar.

Estados Unidos y China, Brasil y Argentina

No sólo Trump mira a la región a través del prisma de las elecciones en América Latina.

Por un lado, entre el próximo domingo y el 25 de octubre se sabrá de qué lado cae la ficha brasileña, si del de Flávio Bolsonaro y los Estados Unidos o del de Luiz Inácio Lula da Silva, los BRICS y China.

La Argentina de 2027 será la frutilla de un postre que se horneará a lo largo de un año terrible. Por ahora, Pekín registra el alineamiento canino de Milei con su estrella del Norte, la discriminación a empresas chinas en licitaciones, el veto a negocios en provincias y el meloneo sin fin de proyectos de inversión. Sus zalameos públicos no causan gran efecto.

Molesto, el régimen de Xi Jinping ya amonestó a los responsables de la embajada argentina y, reservadamente, envió el mensaje de que el swap del que el Gobierno depende en parte para que el proceso electoral no le desmadre el dólar no implica una paciencia infinita.

Jugar juegan todos, no sólo Trump con Milei. China apuesta sus fichas a un cambio de ciclo político y espera a Axel Kicillof, quien debe decidir si mantiene o pospone la visita a Pekín prevista para principios de noviembre debido a su coincidencia con la llegada de León XIV al país.

Entre certezas, inquietudes y dudas, la Argentina busca su lugar bajo el sol.

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