Sergio Massa juega a fondo para desperonizar a Juan Schiaretti en Córdoba
La pelea por el PJ que viene ya empezó. El gobernador quiere a Llaryora conduciendo la renovación nacional. En UP preparan el contragolpe. El intendentismo en el medio de la disputa.
De esa manera, anticipan una jugada a fondo en el segundo distrito electoral del país, donde buscarán limar las chances de Schiaretti apostando a la desperonización de su figura de cara al 22-O. Como alguna vez hizo el cordobés para mostrar la amplitud de sus armados y que, ahora, le puede jugar en contra.
El heredero natural de esa proyección es Martín Llaryora, a quien el massismo todavía observa como un dirigente con una postura distinta a la de Schiaretti, pero a quien se le empieza a terminar el crédito. En Unión por la Patria las opiniones respecto del gobernador electo estuvieron divididas desde el primer momento. Están quienes auguran una posición de acercamiento y están quienes no quieren saber nada con el sanfrancisqueño. En este último caso, esperan la estocada final para cortar lazos de modos definitivos. “Si en un ballotage no apoya a Massa, parece que no hay mucho más que discutir”, asegura uno de los referentes del massismo mediterráneo consultado al respecto.
Para que esa ruptura total se produzca habrá que esperar a que se confirme la segunda vuelta. En el peronismo cordobés esperan no tener que afrontar ese brete. Como ya contó este medio, Llaryora “no quiere quilombos” internos en los meses previos a tomar el mando en el centro del país. Por lo menos, de manera pública.
Más allá de De la Sota
En las últimas semanas, diferentes figuras encolumnadas en UP apuntaron contra las posturas del schiarettismo a partir de la reivindicación de la figura del tres veces gobernador de la provincia, José Manuel de la Sota. Para el schiarettismo, la jugada carece de valor, ya que consideran que es “imposible” separar la imagen del padre del cordobesismo con la del actual mandatario, con quien alternó el mando del peronismo mediterráneo durante casi un cuarto de siglo.
El último capítulo de esa disputa se dio a comienzos de esta semana con la votación por la eliminación de la cuarta categoría del Impuesto a las Ganancias. El schiarettista Carlos Gutiérrez y el llaryorista Ignacio García Aresca votaron en contra de la iniciativa enviada al Congreso por el ministro de Economía y candidato presidencial del oficialismo. Natalia de la Sota votó a favor, a la par de otro grupo de integrantes del Interbloque Federal. Aunque esa postura fue celebrada por el massismo cordobés, en las filas del oficialismo con asiento en Buenos Aires entienden que la discusión excede a la figura del gobernador. La pelea es por las banderas del peronismo, que el propio Massa busca reivindicar desde la gestión para aportar a la campaña.
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El #SalarioNoEsGanancia. Gracias, @NataliaDLSok por estar, una vez más, del lado correcto. Tu voto para eliminar el impuesto en la remuneración de los trabajadores es un logro histórico que puso en evidencia quiénes están a favor y quiénes en contra de los trabajadores. pic.twitter.com/CXB7etbESl
“El peronista va a votar a quien mejor represente esa identidad, más allá de los nombres”, dicen en el gremialismo provincial que, en su mayoría, ya manifestó su acompañamiento a la candidatura del tigrense. “José fue el dirigente peronista más importante de la historia de Córdoba y todo lo que conseguimos fue gracias a él, pero hay que reconocer que ya no está y que nosotros tenemos que trabajar en un proyecto que haga honor a su legado. No sé si vale la pena ponernos a discutir quién es más o menos delasotista”, dijo a este medio otro dirigente que se sienta en la mesa que coordina estrategias con el peronismo nacional.
En esa línea, la pata peronista que se enfrenta a las posturas de Schiaretti empieza a apuntar al interior provincial y a coordinar acciones con intendentes e intendentas que desde hace rato vienen renegando con las decisiones del gobernador que encabeza la boleta presidencial de Hacemos por Nuestro País. Uno de los más activos es el jefe comunal de Canals, una pequeña localidad del departamento Unión. Edgard Bruno dijo esta semana que Schiaretti perdió la brújula y que sigue insistiendo con “aliarse con el PRO”.
“Eso es la búsqueda de algún cargo personal, de alguna embajada o de tener alguna función después del 10 de diciembre”, aseguró en una entrevista con la radio riocuartense LV16, en la que también consideró que, para colmo, esa supuesta idea del gobernador se vuelve cada vez más imposible ante un seguro ballotage “entre Milei y Massa”.
La pelea es por el peronismo que viene. Entre uno que quiere ganar y otro que ya sabe que pierde, pero apuesta a largo a plazo. Schiaretti quiere a Llaryora como protagonista de una renovación que Massa y compañía se imaginan encabezando desde la Casa Rosada.