PROMESAS EN LA NUBE

Argentina quiere ser un polo en inteligencia artificial, pero el RIGI es un desierto tecnológico

Solo hay un expediente del sector en evaluación y permanece bajo reserva. Anuncios millonarios. Data centers. Más expectativas que inversiones.

Mientras Javier Milei y Toto Caputo buscan atraer inversiones para posicionar al país en la carrera por la inteligencia artificial, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones ( RIGI) todavía no aprobó ningún proyecto tecnológico. El único expediente vinculado al sector permanece bajo reserva y alimenta las dudas sobre el alcance de la estrategia oficial.

La idea de que Argentina se convierta en un polo de inteligencia artificial todavía no encuentra respaldo en las inversiones aprobadas. El listado actualizado por el Ministerio de Economía muestra 17 proyectos autorizados por el RIGI, por u$s 31.192 millones y casi 55.000 empleos proyectados. Nueve corresponden a minería, cuatro a petróleo y gas, dos a energía, uno a siderurgia y otro a infraestructura. Ninguno pertenece al sector tecnológico.

Entre los 25 proyectos que siguen en evaluación, por un total de u$s 110.883 millones, aparece apenas un expediente vinculado a tecnología. Como permanece en trámite y Economía no difundió su identidad, todavía no puede saberse si corresponde al proyecto de inteligencia artificial anunciado por el Gobierno o a otra iniciativa del sector.

La misma conclusión surge del informe de mayo del Observatorio del RIGI —integrado por FARN, CELS, el Transnational Institute y la Universidad Nacional de San Martín—. Sobre los 36 proyectos presentados hasta ese momento, ninguno correspondía a tecnología y más del 98% de los montos comprometidos se concentraban en minería e hidrocarburos. Aunque figura un expediente tecnológico en análisis, la falta de información oficial impide confirmar su naturaleza.

Carta de intención, el viejo truco

En octubre, Milei recibió en la Casa Rosada a una delegación de OpenAI para anunciar Stargate Argentina: una carta de intención firmada con Sur Energy por hasta u$s 25.000 millones y 500 megavatios de capacidad para instalar infraestructura en la Patagonia.

Sam Altman, creador de OpenAI, con Javier Milei

Sam Altman, creador de OpenAI, con Javier Milei

El Observatorio del RIGI considera que aquel anuncio, realizado "en plena campaña electoral de 2025", terminó siendo un caso paradigmático de compromisos de inversión sin evidencia verificable de ejecución. El proyecto, recuerdan, nunca ingresó formalmente al régimen.

Ariel Graizer, presidente de la Cámara Argentina de Internet (Cabase), coincide con ese diagnóstico. "Actualmente no hay en el radar de corto ni mediano plazo, al menos de manera visible, una mega inversión con la escala suficiente para calificar en el RIGI o el Súper RIGI, como la que se anunció hace ocho meses y de la que nunca más se supo", dijo a Letra P.

Lo que sí aparece en el horizonte, sostiene, son proyectos de otra dimensión. "Las inversiones que probablemente lleguen serán data centers locales o regionales, de menor escala", impulsados por empresas que ya operan en el país y que podrían convertirse en proveedores o socios de los grandes jugadores internacionales.

Graizer pone un dato para dimensionar la distancia que separa a Argentina de los polos regionales: "La suma de la capacidad de todos los data centers de escala que existen actualmente en Argentina no alcanza la potencia de uno solo de los centros de última generación construidos recientemente en San Pablo".

Cabase trabaja en un mapa nacional de infraestructura para inteligencia artificial que prevé presentar antes de fin de año. El relevamiento preliminar identifica instalaciones de entre 1 y 6,5 MW, con ampliaciones modulares en marcha. Al mismo tiempo, advierte sobre otro obstáculo: "Seguimos viendo municipios que castigan con tasas abusivas y terminan expulsando inversiones".

Para Graizer, el contexto geopolítico favorece al país. El alineamiento del Gobierno con Estados Unidos, afirma, colocó a Argentina "en el radar de los principales jugadores de la inteligencia artificial, que antes solo miraban a nuestros vecinos".

Los números del Observatorio, sin embargo, relativizan ese entusiasmo. Hasta ahora, las inversiones estadounidenses no ocupan un lugar relevante dentro del RIGI, en el que predominan capitales argentinos, suizos, británicos, chinos, canadienses y australianos.

La apuesta oficial para modificar ese escenario es el denominado súper-RIGI, que ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados. El proyecto prevé beneficios fiscales extraordinarios para inversiones superiores a u$s 1000 millones, con una alícuota de Ganancias del 15% y estabilidad tributaria por 30 años, sin obligaciones específicas de empleo local ni transferencia tecnológica.

Graizer considera que representa "un muy buen primer paso", aunque advierte que también deberían incorporarse incentivos accesibles para las pymes y cooperativas del ecosistema tecnológico, integrado por más de 1500 entidades. "El traje del Súper RIGI, por ahora, le queda grande a todo el mercado local", resume.

Chubut busca construir un Silicon Valley patagónico

En ese escenario de escasos proyectos concretos, Chubut aparece como la provincia que más avanzó en una estrategia para atraer inversiones.

Miguel Ángel Pesado, responsable técnico del plan que busca captar u$s 10.000 millones para desarrollar data centers Tier IV gemelos y un corredor bioceánico digital, explicó a Letra P el diagnóstico que sostiene la iniciativa.

"Argentina se conecta al mundo desde un solo punto. Imaginate que ocurra algo en Las Toninas", afirma, en referencia al principal nodo de ingreso de cables submarinos al país.

La propuesta contempla crear un segundo punto de amarre sobre la costa chubutense y un nuevo nodo de intercambio de tráfico para toda la Patagonia.

Súper-RIGI: todas las exenciones impositivas para traer data centers

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Según Pesado, la difusión pública del proyecto despertó un interés que antes no existía. "Después de publicar el estudio técnico y económico comenzaron a aparecer consultas de los hiperescaladores. Ya estaríamos hablando de proyectos concretos y realizables en un plazo de dos años".

Incluso asegura que hubo "consultas indirectas de Amazon" y utiliza una escala para describir el cambio de percepción: "Del uno al diez, Argentina pasó de un 4,5 a un 7 en el nivel de observación".

Por ahora, sin embargo, todo sigue en el terreno del interés. Hay reuniones, preguntas y conversaciones, pero ningún contrato firmado.

RIGI: más expectativas que inversiones

La experiencia reciente del RIGI aconseja prudencia incluso con los proyectos formalmente aprobados. Según datos oficiales, los primeros 12 emprendimientos comprometieron desembolsos por apenas u$s 1920 millones durante los dos primeros años, una fracción muy reducida frente a los más de u$s 106.000 millones anunciados.

Entre la Argentina que se promociona como futuro polo de inteligencia artificial y la que efectivamente recibe inversiones todavía persiste una brecha considerable. El único proyecto tecnológico que figura dentro del RIGI sigue sin nombre y continúa alimentando el principal interrogante del sector.

A eso se suma otro dato que relativiza las expectativas: el empleo. El Observatorio señala que las cifras difundidas corresponden a estimaciones elaboradas por las propias empresas y disminuyen significativamente una vez terminada la etapa de construcción.

Sobre 27 proyectos con información disponible, se proyectan 15.194 puestos directos durante las obras, pero apenas 8196 empleos permanentes cuando entren en operación. En el caso de los data centers, intensivos en capital y altamente automatizados, esa diferencia resulta todavía más marcada.

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