La novela del escándalo de Manuel Adorni sumó un último capítulo paradojal: mientras un sector del Congreso espera que la Casa Rosada lo eche, ocurre también lo mismo a la inversa, a través de la moción de censura que está cocinando la oposición. El futuro del Jefe de Gabinete puede terminar dependiendo de quién gane esa pulseada.
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Javier Milei intenta ser ajeno a las intrigas palaciegas, pero en la administración libertaria se lo identifica como el único que respalda al vocero. Más aun desde que Mauricio Macri pidió la cabeza de Adorni con un comunicado del PRO.
Manuel Adorni, en bandeja
"(Macri) fue el primero en decirle al Presidente que Manuel no debía ser el reemplazante de (Guillermo) Francos", reflexionó una fuente oficial para sostener la tesis de que entregar ahora al funcionario sería darle en bandeja un gol al expresidente que almorzó con Milei en noviembre y después posteó que la elección de Adorni había sido "desacertada".
Ayer fui invitado a comer por el presidente Milei en Olivos, en agradecimiento por el apoyo que le di en la semana más difícil de su gobierno antes de las elecciones. En el encuentro hablamos sobre los temas pendientes. La idea era pensar la mejor manera de reforzar los equipos y…
El respaldo de Karina Milei parece haber entrado en un terreno incierto, sobre todo porque no hubo un operativo blindaje tras la entrevista en la que el ministro coordinador confesó haber evadido impuestos: a diferencia de lo sucedido en el reportaje anterior, esta vez El Jefe no le ordenó al gabinete que saliera en defensa del vocero.
Mientras el oficialismo en el Senado discurre entre avanzar con una sesión para el jueves en la que quiere tratar temas que considera importantes, pero hacerlo podría ser el puntapié opositor para expulsar a Adorni, el jefe de Gabinete intenta seguir como si nada estuviera ocurriendo. Por caso, en Santa Fe lo esperan como parte de la comitiva que acompañará al Presidente el sábado para conmemorar el Día de la Bandera. En Balcarce 50 evitan confirmar su presencia, tal vez para evitar que se hable de faltazo si llegara a cancelar a último momento. Es una estrategia habitual.
Por lo demás, la agenda de Adorni está vacía. El ministro del interior, Diego Santilli, se reunió este martes con tres gobernadores (Leandro Zdero, de Chaco; Marcelo Orrego, de San Juan; y Gustavo Melella, de Tierra del Fuego) y, a diferencia de otras épocas, antes de que Bettina Angeletti se subiera al avión presidencial, el jefe de Gabinete no se sumó a las fotos.
santilli melella
Diego Santilli con el fueguino Gustavo Melella.
El puñal de doble filo de Mauricio Macri
"Presidente: los que estamos apoyando el cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni", fue el mensaje del PRO que la semana pasada abrió la caja de Pandora. La posibilidad de que el Congreso resuelva el intríngulis libertario comenzó a ser vista en un sector oficialista como una salida por arriba de un laberinto que hace tres meses construyó el propio Gobierno.
Pero una sospecha resonó desde un primer momento. "Ellos lo tienen que echar, no le vamos a dar la oportunidad para que nos acusen de querer un golpe”, opinó este martes el exlibertario Oscar Zago. Parece ser una estrategia que prepararía Santiago Caputo: que Milei pueda victimizarse y culpar al Congreso, una vez más, de poner en riesgo al Ejecutivo.
En Balcarce 50 niegan toda posible salida elegante de Adorni: ni echarlo antes de que sea aprobada una moción de censura o destinarlo a una embajada (un pliego que debería tener aprobación del mismo Senado que podría echarlo), siguiendo la recomendación del economista ultraoficialista Antonio Aracre, que le aconsejó al ministro coordinador que "se vaya a vivir al exterior".
Es más, como contó Letra P, quienes conocen a Milei creen que si el Congreso echa al jefe de Gabinete, el Presidente volvería a tomarle juramento. Ironía mediante, lo mismo se decía de Francos, cuando la oposición quería interpelarlo por no cumplir la ley de emergencia en discapacidad.
"¿Por qué el Presidente le haría caso al Parlamento? ¡Si hay leyes votadas que no cumple!", se preguntó retóricamente el diputado Álvaro González (PRO), antes de tirarle la pelota a la Casa Rosada: "El tema Adorni lo debe resolver el Gobierno, no el parlamento".
Optimismo mileísta
En la administración libertaria mantienen cierto optimismo porque entienden que el ímpetu de Macri choca con un Cristian Ritondo, que tiene un dilema: contrariar a La Libertad Avanza con la que espera pactar electoralmente o quedar en offside público defendiendo a un Adorni convertido en mancha venenosa. Debería hacerlo como devolución de gentilezas: Milei defendió al diputado del PRO cuando fue denunciado por tener propiedades en el exterior sin declarar, mientras Macri no le dedicó ni un tuit.
Cerca del expresidente hay quienes aducen que el PRO tampoco quiere llegar al límite y que esperan que la presión sea la suficiente como para que Milei se desprenda de Adorni antes de llegar a eso. La idea se extiende a otros aliados libertarios que también estarían incómodos en una sesión para votar la remoción del jefe de Gabinete, en especial a aquellos que esperan acordar con Karina Milei en 2027, esperando que la secretaria general no haga purismo explícito en las listas, como hizo el año pasado.
La falta de una oposición mayoritaria que logre articularse en el Congreso es lo único que el Gobierno vende a potenciales inversores extranjeros como un termómetro que el escándalo Adorni no afecta la economía. Eso podría llegar a cambiar.
Karina Milei y Manuel Adorni
¿Qué podría acelerar una resolución? Mientras Patricia Bullrich se muestra alineada y hace malabares para evitar que este jueves el Senado comience con el proceso de remoción, la Casa Rosada le prende velas a la gestiones de Juan Bautista Mahiques en París, donde viajó con el juez Ariel Lijo a una reunión del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), para evitar que Adorni sea llamado a indagatoria. No hay Mundial que tape ese potencial evento.
El organismo internacional se encarga de analizar las políticas argentinas en materia de lavado de dinero y no en combatir la evasión, delito que confesó el jefe de Gabinete que es investigado por Lijo por supuesto enriquecimiento ilícito.