Basura: Pablo Moyano mete más presión y Axel Kicillof sale a contener el conflicto que golpea a Alak y Barrera
El dirigente de Camioneros escala la pelea por despidos en el servicio de recolección de residuos. La situación en La Plata y Gesell, municipios axelistas.
El secretario adjunto de Camioneros, Pablo Moyano, redobló la presión en el conflicto por la recolección de residuos en municipios del peronismo y forzó la intervención de Axel Kicillof. La pulseada tiene dos frentes: Villa Gesell, gobernada por Gustavo Barrera, donde ya hubo despidos y una conciliación obligatoria, y La Plata, comandada por Julio Alak, donde el sindicalista advierte que la situación es "crítica".
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Este lunes, Moyano se presentó en la Gobernación junto al secretario gremial de Camioneros, Marcelo Aparicio, para reunirse con Kicillof. El dirigente camionero viene construyendo desde hace meses un perfil propio por fuera de la conducción de la CGT y encontró en el conflicto con los municipios peronistas una plataforma para marcar territorio y mostrar músculo sindical.
Conflicto en La Plata y Gesell
El puntapié inicial fue en Villa Gesell, donde el intendente axelista Gustavo Barrera rescindió parte del contrato con la empresa Santa Elena y dejó sin trabajo a 43 empleados del servicio de recolección y barrido. Moyano se plantó la semana pasada frente a la municipalidad y fue por todo: llamó a Barrera "mamarracho" e "impresentable" y le recordó que había llegado a la intendencia con los votos del peronismo y los trabajadores.
Axel Kicillof, Gustavo Barrera y Jorge Paredi.webp
El gobierno bonaerense salió a contener. La cartera laboral provincial, conducida por Walter Correa, dictó una conciliación obligatoria entre el gremio, el municipio y Santa Elena. Desde el entorno de Barrera argumentaron que el contrato lo habilitaba a rescindir el servicio de barrido y que era la empresa la que debía resolver la situación de los trabajadores.
Pero el conflicto no se quedó en la costa. El secretario general de la seccional La Plata de Camioneros, Miguel Forte, advirtió durante la movilización en Gesell que en la capital bonaerense la situación era "igual o peor" y apuntó directamente al intendente Julio Alak, uno de los jefes comunales de mayor confianza de Kicillof. Moyano desembarcó el viernes pasado en la capital, donde hizo una asamblea y denunció que la empresa Esur enfrenta un recorte que pondría en riesgo cerca de 150 puestos de trabajo.
Advertencia a los intendentes
La advertencia de Moyano fue escalonada y explícita. Si no hay solución, el gremio pasaría de las protestas frente a los municipios a un paro provincial con movilización a la Gobernación. La amenaza puso en alerta a otros distritos: en un contexto de caída de coparticipación y presupuestos ajustados, varios intendentes peronistas vienen revisando contratos de servicios y el de recolección es uno de los más costosos.
Julio Alak Axel Kicillof
Moyano renunció al triunvirato de la CGT en noviembre de 2024, disconforme con la estrategia dialoguista de la conducción ante el gobierno de Javier Milei, y desde entonces construye un espacio sindical propio junto a dirigentes como Abel Furlán de la UOM; Rodolfo Aguiar, de ATE; y Alejandro Gramajo, de la UTEP. Respaldó a Kicillof en las últimas elecciones y se distanció de su padre, Hugo Moyano, que ocupa hoy un lugar en la mesa de negociación de la central obrera.
Los intendentes que Moyano pone en el centro de la escena son referentes del Movimiento Derecho al Futurao (MDF), el espacio ideado por Kicillof como punta de lanza para su proyecto presidencial. Presionar sobre ellos es, en los hechos, presionar sobre el gobernador, que carga con la responsabilidad de arbitrar entre sus propios aliados territoriales y el sindicalismo que lo acompaña.