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EL JUEGO DE LA SILLA

Santa Fe: jura Diego Maciel y cambia el equilibrio de poder en la Corte Suprema

El exsecretario del Senado ocupa el lugar de Eduardo Spuler y consolida una nueva mayoría en el máximo tribunal. La vieja guardia queda en minoría.

Diego Maciel jura este viernes como ministro de la Corte Suprema de Santa Fe y termina así de mover el tablero del máximo tribunal, que tendrá un nuevo equilibrio político en la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro. Ocupa su banca desde el 1 de septiembre, cuando se efectivizó la salida de Eduardo Spuler, pero ahora tendrá su ceremonia de juramento.

Un discurso para revindicar los acuerdos

Será un acto breve, pudo saber Letra P. En el discurso que ofrecerá, según anticipan en su entorno, dejará como eje una definición política: reivindicará el lugar del Poder Legislativo como ámbito de discusión y construcción de acuerdos, además de sugerir que se replique esa lógica en el Poder Judicial.

No es un dato menor para entender el perfil del nuevo ministro. Maciel llega a la Corte desde el corazón del Senado provincial, donde durante años se desempeñó como secretario administrativo y hombre de extrema confianza del senador radical Felipe Michlig. Su principal capital no es una extensa trayectoria judicial, sino el conocimiento de los mecanismos de negociación, los acuerdos entre bloques y la ingeniería política que sostiene las mayorías legislativas.

Ese perfil marcará su desembarco en el máximo tribunal. En su entorno aseguran que Maciel buscará poner en valor la cultura de negociación del Senado y la idea de que las leyes son producto de acuerdos políticos construidos en la Legislatura. La definición tiene una segunda lectura: las decisiones judiciales no deberían convertirse en una vía para alterar esos acuerdos, aun siempre dentro del control de constitucionalidad que corresponde a los jueces.

Un perfil político para la Corte de Santa Fe

La llegada de Maciel, además, tiene un efecto inmediato sobre el equilibrio interno de la Corte. Con su ingreso se concreta el reemplazo de Spuler, uno de los integrantes de la denominada vieja guardia, y termina de configurar una nueva mayoría de cuatro sobre siete ministros. No se trata de una mayoría automática ni de un bloque que necesariamente vaya a votar siempre de la misma manera, sino de un nuevo equilibrio de poder dentro del máximo Tirbunal de Justicia.

La diferencia quedó expuesta en uno de los últimos grandes choques entre la Corte y la Casa Gris. En la causa "Ramón", el tribunal declaró inconstitucional el tope a las jubilaciones de privilegio establecido por la reforma previsional votada por la Legislatura. Spuler, Rafael Gutiérrez, Rubén Weder y Roberto Falistocco votaron por la inconstitucionalidad. En minoría quedaron Jorge Baclini, Margarita Zabalza y Daniel Erbetta.

El dato político de aquel fallo adquiere otra dimensión con la salida de Spuler. Tres de los cuatro ministros que integraron aquella mayoría -Spuler, Gutiérrez y Falistocco- forman parte de la generación de ministros que dejará la Corte durante esta renovación. Con el ingreso de Maciel, el esquema se invierte y quienes quedaron en minoría pasan a tener un peso decisivo en la nueva configuración.

La renovación comenzó en marzo de 2025 con las incorporaciones de Jorge Baclini y Margarita Zabalza. Un mes después se sumó Rubén Weder. Ahora llega Maciel y, si se cumple el cronograma previsto, la transformación quedará completada hacia fines de noviembre, cuando se produzcan las salidas de Gutiérrez y Falistocco y asuman sus reemplazantes, Aldo Alurralde y Jorgelina Genghini.

Los invitados

Hay, además, un detalle que no pasó inadvertido en la previa de la jura. Alurralde y Genghini estarán invitados al acto por el propio Maciel. No fueron convocados por la presidencia de la Corte ni forman parte del protocolo institucional previsto para la ceremonia. Su presencia será, por lo tanto, una invitación personal del nuevo ministro a quienes serán sus futuros compañeros de tribunal.

El gesto anticipa también una Corte que todavía no terminó de conformarse. Maciel será el cuarto ministro que llega desde que comenzó el proceso de renovación impulsado durante la gestión de Maximiliano Pullaro, pero su incorporación tiene una particularidad: es la pieza que modifica efectivamente la relación de fuerzas.

La salida de Spuler también tiene un fuerte peso simbólico. Después de 26 años en la Corte y a los 83 años, deja uno de los últimos lugares ocupados por la vieja guardia que atravesó distintos gobiernos y sobrevivió durante años a los cambios de signo político. Su reemplazo por un hombre formado en el Senado sintetiza el cambio de época que atraviesa al Poder Judicial santafesino.

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