Santa Fe: Erbetta y Baclini marcan distancia de Gutiérrez y vuelven a exponer la grieta en la Corte Suprema
Tras la inauguración del nuevo edificio anexo del Palacio de Tribunales de Santa Fe, la Corte Suprema provincial volvió a mostrar su grieta interna en medio de la tormenta desatada por el conflicto entre el presidente del tribunal, Rafael Gutiérrez, y el gobernador Maximiliano Pullaro.
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En declaraciones con la prensa posteriores al acto, tanto el cortesano Daniel Erbetta como su par Jorge Baclini reivindicaron su independencia y marcaron distancia del magistrado que mantiene en vilo a la Casa Gris por la fecha de su jubilación.
Baclini, incluso, blanqueó su interés por presidir el tribunal y dejó una definición que apuntó directo al esquema de poder interno del máximo órgano del Poder Judicial santafesino: “Habrá que discutir la duración y el sistema de rotación de la presidencia”.
Una Corte partida
A las afueras del flamante pero disputado anexo del Palacio de Tribunales, Daniel Erbetta fue interceptado por la prensa y, aunque tiró varias pelotas afuera, entre ellas las consultas vinculadas a las salidas de Roberto Falistocco y Rafael Gutiérrez, dejó más de una definición política.
La más fuerte llegó cuando le preguntaron si las decisiones de la Corte Suprema de Santa Fe responden a “las órdenes” de su presidente. Allí, Erbetta fue categórico: “Yo al único que le respondía era a mi papá, quien falleció y lo sigo extrañando mucho”.
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Rafael Gutiérrez, Roberto Falistocco, Eduardo Spuler, Daniel Erbetta, Jorge Baclini, Rubén Weder y Margarita Zabalza, los miembros de La Corte Suprema de Santa Fe.
“No le respondo a nadie, ni a Gutiérrez, ni a Falistocco, ni a ninguno de mis colegas, a los cuales aprecio mucho, ni tampoco al Poder Ejecutivo ni al Poder Legislativo. Tengo independencia de criterio y lo he demostrado durante toda mi trayectoria”, sostuvo.
En la misma línea, al día siguiente, uno de los jueces de la camada renovadora del máximo tribunal también expuso que la Corte Suprema de Santa Fe no está cerca de funcionar bajo un alineamiento automático detrás de Gutiérrez.
En una entrevista radial, Jorge Baclini reconoció que dentro del cuerpo existen “miradas distintas”, sobre todo desde el ingreso de los nuevos ministros, entre ellos Margarita Zabalza, Rubén Weder y el propio exfiscal general.
Baclini fue incluso un paso más allá. Planteó que debería revisarse “la duración y el sistema de rotación de la presidencia” y, además, blanqueó su interés por conducir el cuerpo.
Consultado sobre esa posibilidad, respondió: “En algún momento, naturalmente sí”, y lo justificó porque tiene “muchas ideas para materializar e ir ejecutando en el tribunal”.
Con el argumento del límite constitucional de 75 años, el gobierno provincial avanzó sobre un tribunal cimero dominado por ministros históricos y promovió un recambio casi total.
La jugada incluyó la ampliación de la Corte de seis a siete integrantes con el cambio constitucional y abrió la puerta para el ingreso de nuevos nombres. En ese primer movimiento entraron Jorge Baclini, Margarita Zabalza y Rubén Weder, que alteraron el equilibrio interno del máximo tribunal.
El plan oficial también empujó la salida de cinco de los seis cortesanos de la vieja composición. María Angélica Gastaldi y Mario Netri ya dejaron sus cargos, Eduardo Spuler anunció que se irá en septiembre y Roberto Falistocco también quedó anotado en la lista de retiros. El único que no integra ese paquete es Daniel Erbetta, que tiene 71 años.
En ese tablero, la pieza más sensible sigue siendo Rafael Gutiérrez. El presidente de la Corte había anunciado que dejaría el tribunal en noviembre, una señal que el gobierno leyó como parte del cierre del áspero proceso de renovación.
No obstante, en los últimos días el juez volvió a tensar la cuerda. “Me voy a ir el día que yo quiera”, afirmó, y puso en duda la fecha que él mismo había dejado trascender. El argumento fue que todavía tiene asuntos pendientes dentro del Poder Judicial.
La frase rearmó la tormenta con Pullaro, que salió a recordarle el compromiso asumido. El gobernador sostuvo que no tiene dudas de que Gutiérrez cumplirá “con la ley, la Constitución y su palabra”, pero el cruce volvió a dejar en evidencia que la renovación de la Corte todavía no está cerrada.
El conflicto con el MPA que también atravesó la inauguración
La pelea por la renovación de la Corte Suprema de Santa Fe no fue el único ruido de fondo durante la inauguración del nuevo anexo. El acto también quedó cruzado por el conflicto con el Ministerio Público de la Acusación y el Servicio Público Provincial de Defensa Penal, cuyos titulares pegaron el faltazo en señal de malestar por la distribución de los espacios del edificio.
La fiscal general de #SantaFe, María Cecilia Vranicich, presentó un recurso de revocatoria a la acordada de la Corte donde le cede algunos espacios al MPA en el nuevo edificio anexo y un viejo edificio que va a quedar en desuso https://t.co/94N0uKWy8B
Erbetta admitió que la tensión es notoria, aunque evitó anticipar una posición sobre los planteos que todavía debe resolver el tribunal. “Entiendo las posiciones de cada uno y las comprendo”, señaló, antes de reclamar una solución “adecuada, razonable” que permita descomprimir el frente abierto dentro del Poder Judicial.
Baclini también buscó mostrar voluntad de diálogo. En su caso, aseguró que la Corte trabaja para responder a los reclamos del MPA y de la Defensa, y afirmó que la intención es “ir dando progresivamente los espacios que necesitan los ministerios públicos”.
Ambas posturas contrastaron con la definición más tajante de Gutiérrez, quien había remarcado que el edificio “ha sido hecho para el Poder Judicial” y le bajó el precio al conflicto con una frase fuera del registro jurídico: “No hay que darle al pito más de lo que el pito vale”.