Retrato de LLA en el Senado: conducción de Patricia Bullrich, talismán fueguino y los históricos que resisten
La jefa de bloque conduce en soledad, aunque tiene gestos para contener a su tropa. Coto, asesor preferido. Abdala, el contrapeso. Un caputista relegado.
La elección de octubre cambió el Senado para siempre. El peronismo quedó lejos de la mayoría y La Libertad Avanza(LLA), con Patricia Bullrich como jefa de bloque, triplicó su presencia. La bancada empezó con una serie de victorias al hilo y puertas adentro se empezaron a registrar las primeras particularidades.
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La principal es la conducción vertical de Bullrich, quien no comparte el mando, aunque sí encontró un fiel servidor, como el fueguino Agustín Coto, ungido como secretario parlamentario del bloque y presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, la más importante después de Presupuesto. La tensión inicial la dieron los siete senadores de LLA que están desde 2023 y lograron reubicarse. La nueva camada corre desde atrás, pero ya hay algunas figuras que se hacen sentir.
El Senado fue un suplicio para Javier Milei en sus primeros dos años. Con siete escaños, en la Casa Rosada ni siquiera lograron una dinámica de trabajo para sumar socios. Guillermo Francos pagó carísimas negociaciones por la ley Bases y reformas electorales. El resto de la agenda fue de la oposición, con una secuencia de cachetazos al Gobierno en 2025 que no tiene precedentes.
Bullrich, con un escenario más favorable, llegó dispuesta a cambiar las reglas del juego y lo logró. Armó un esquema de alianzas con sobradas mayorías: tiene hasta 47 votos posibles para abrir el recinto, 10 más de lo necesario y uno menos que la mayoría especial.
El Senado libertario
La conducción de Bullrich ya es motivo de bromas en el personal libertario. "Un tractor" y "una topadora" son los seudónimos más repetidos, siempre acompañados de una frase: "Con lo bueno y lo malo que tiene alguien así". Que Bullrich avance sin mirar para los costados no es novedad. "Es capaz de equivocarse en algo simple y corregirlo al instante. No se enrosca", describe uno de sus dirigidos.
Otro senador libertario la define como "una jugadora de tenis", porque nunca informa sus estrategias y las cuenta cuando ya están cerradas. Pero suma otro dato: en lo que está a su alcance, Bullrich intenta contener al bloque. "Tiene un registro del otro que no es común en LLA", le reconocen.
Ejemplos de esa conducta sobran. El principal es el reparto de la palabra en las sesiones: si bien es escueto para los propios, para no alargar los debates, permitió a los recién llegados darse a conocer. Tanta libertad les da Bullrich que hubo furcios virales, como el del rionegrino Enzo Fullone, quien, durante el debate por la ley de glaciares, los definió como "rocas congeladas que no sirven para nada".
Otro gesto de la ex ministra de Seguridad fue el modo organizado que usó para repartir cupos en comisiones. Cada senador libertario tuvo que enviar pedidos para integrar seis comisiones, con orden de prioridad. La única restricción es que dada provincia tenía que estar representada. La jefa de LLA negoció con el resto de los bloques por cada miembro de su tropa y no hubo quejas.
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Patricia Bullrich, durante el debate del régimen penal juvenil de Javier Milei.
Los históricos que se quedan
La tensión entre Bullrich y los siete senadores que tuvo Milei en sus primeros dos años no tardó en llegar. En las primeras reuniones de bloque, los experimentados trataron de marcar la cancha y hasta hubo alguna discusión en privado subida de tono.
Fuentes libertarias cuentan que un senador le aclaró que no sería "un cabo de la Federal". La exministra no es rencorosa: por el contrario, es pragmática y mide fuerzas, dentro y fuera del espacio. Tal es así que aceptó la continuidad de Bartolomé Abdala como presidente provisional. En realidad, esperó hasta el último día por si había un mensaje de la Casa Rosada y como no llegó, no lo objetó.
Bullrich sí quiso presidir la Comisión de Acuerdos, tal vez la más poderosa de estos años, porque será filtro del nombramiento de magistrados. Chocó con Lule Menem, leal a Karina Milei, quien impuso en ese cargo al riojano Juan Carlos Pagotto. La propuesta la hizo Abdala en una reunión de bloque y la jefa no tenía un esquema armado para resistir. Su estilo es imponer y, cuando no puede hacerlo, cede. Con ese planteo, el puntano, que tiene diálogo con Victoria Villarruel, retuvo autoridad y se allanó el camino para continuar en la línea sucesoria.
El resto de los históricos tuvo suerte dispar. Francisco Paoltroni continuó en Relaciones Internacionales; y Carmen Álvarez Rivero, en Trabajo y Previsión Social, luego de un impasse en el verano para que Bullrich coordine la reforma laboral.
Los que se asoman y los que no
El exjefe de bloque, Ezequiel Atauche, fue relegado por completo y ni siquiera pudo retener la presidencia de la comisión de Presupuesto, donde asumió la semana pasada el economista Agustín Monteverde. En el Senado exculpan a Bullrich de ese cambio y hablan de un pedido de la Casa Rosada, por la cercanía de Atauche con Caputo.
En verdad, el asesor presidencial oficiaba de jefe del jujeño en las sesiones, cuando lo aturdía con órdenes contrapuestas que enviaba por WhatsApp. Bullrich le dio refugio en la bicameral mixta revisora de cuentas, que es de las más poderosas porque revisa las cuentas del Gobierno. Además, suele tener mucha demanda de personal.
El resto del bloque libertario tiene figuras en ascenso que Bullrich empezó a mostrar. Sorprendió el poco lugar que tuvo la neuquina Nadia Márquez, quien llegaba apadrinada por los Menem y hasta se mencionó como presidenta provisional.
No tiene roles definidos en el bloque y será presidenta de la comisión de Legislación General, una comisión que suele ser muy demandada (aborda temas civiles y comerciales), pero no es de las más importantes. Sí se lo ve cerca de Bullrich siempre al sanjuanino Bruno Olivera Lucero, el senador libertario que asumió en 2023 y quedó en el recuerdo por firmar la resolución que aumentó las dietas.
De los nuevos, la fueguina Belén Monte de Oca también ganó terreno, con lugar en las principales comisiones. Otra figura ascendente es el chaqueño Juan Cruz Godoy, quien supo ganarse la simpatía de Bullrich y tuvo sus minutos de micrófono para defender la reforma laboral. Es un gesto que la jefa tiene a menudo. Pero eligen bien cuándo y, sobre todo, a quién.