CONGRESO | EXTRAORDINARIAS

Reforma laboral: Patricia Bullrich no puede cerrar la letra chica y apuesta a romper el peronismo

La jefa del bloque de LLA en el Senado tiene garantizada la aprobación en general, pero intenta no perder artículos. Jaldo, Jalil y Sáenz, claves.

Patricia Bullrich inició un operativo para enviar a Diputados la reforma laboral y el panorama es complejo. Si bien es un hecho desde diciembre que tiene respaldo para la aprobación en general, la verdadera disputa es por garantizar el articulado. Para tener éxito, la jefa de La Libertad Avanza (LLA) necesita volver a romper el peronismo.

La mira está puesta en el trío del interbloque del peronismo (llamado popular) que votó el presupuesto: Carolina Moisés (Jujuy), Guillermo Andrada (Catamarca) y Sandra Mendoza (Tucumán). Bullrich lo necesita porque entre la oposición dialoguista no hay garantías de aprobar el proyecto sin cambios, como exige Javier Milei.

Bullrich se reunió con sus aliados el martes, cuando anunció que había un 95% de acuerdo. Luego tuvo encuentros con cada bancada y no logró destrabar los artículos más resistidos, que son los referidos a bajas de impuestos, financiación de indemnizaciones y flexibilización de los convenios colectivos.

Con los aportes de los bloques que acompañaron el pedido de sesión, Bullrich puede aprobar la reforma en general con 40 votos, tres más que la mayoría, aunque en caso de empate el oficialismo define a su favor. El problema es que si varios de los socios del oficialismo en esa votación luego se desmarcan en algunos artículos se pueden caer como dominó y el texto llegaría desguazado a Diputados.

Los números de Patricia Bullrich

Las recorridas de la CGT en el Congreso comenzaron a sentirse y algunos de sus reclamos empezaron a escucharse, como la eliminación de la ultraactividad (que anula un convenio colectivo con su vencimiento, aunque no se negocie otro).

Embed - https://publish.x.com/oembed?url=https://x.com/SenadoArgentina/status/2019458125640712590&partner=&hide_thread=false

Bullrich empezó este miércoles una recorrida por el Senado para afinar los votos que le permitan festejar. Entre los 41 que la ayudaron a que haya sesión están los 21 de LLA -con Luis Juez-, los tres del PRO, los diez de la UCR; la dupla de Provincias Unidas (PU) y partidos locales de Misiones y Neuquén.

No firmó la salteña Flavia Royón y la dupla de Santa Cruz, que a priori Bullrich creía de su lado. A sus gobernadores no les cierra la pérdida de ingresos y, además, empezaron a sentir el rigor de los gremios locales que se hacen sentir en actividades como la minería y el petróleo.

Se notó el martes, cuando durante la reunión de Bullrich con los dialoguistas la neuquina Julieta Corroza pidió sostener la ultraactividad y no le respondieron. En PU, Carlos Espínola y Alejandra Vigo tampoco quieren pelearse con los gremios para ayudar a grandes corporaciones.

"Federico Sturzenegger, que escribió la mayor parte de los artículos polémicos a través de un abogado, está en una nave espacial. Si no cede vamos a tener una semana complicada", sostuvo ante Letra P una fuente de la oposición.

Embed

Pedidos de la Rosada

La urgencia de Bullrich se dio luego de una complicada reunión de la mesa política de este miércoles, cuando en el Ejecutivo le bajaron dos órdenes: olvidarse de insistir con su proyecto de reforma penal juvenil y aceptar cambios de la oposición; y no prometer sacar el capítulo fiscal de la reforma laboral.

Con esas instrucciones, la exministra salió a buscar votos para no tener sorpresas y en Diputados esperan el resultado de sus gestiones para definir una agenda. "El problema es que se llevó la pelota ella, dice que tiene un acuerdo y nadie sabe qué es", se molestó un aliado del gobierno en Diputados, en alusión a los supuestos acuerdos que Bullrich dijo tener "bajo cuatro llaves".

En la UCR tampoco hay unanimidad: este jueves, el bloque que lidera Eduardo Vischi tuvo otra reunión con Bullrich y no hubo acuerdo para votar todo el texto. La jefa del bloque trató de persuadir con promesas futuras, pero hay un puñado que se resiste a la obediencia debida libertaria. Por caso, la financiación de las indemnizaciones con fondos de Anses sólo es aceptada para pequeñas empresas.

"Hay muchas coincidencias y algunos puntos que no. Es todo lo que podemos decir", informaron desde la bancada radical. En el justicialismo aseguran que habla con varios dialoguistas y saben que ayudarán a intentar desguazar la reforma, aunque prefieren alejarse del poroteo.

PJ dialoguista

Romper el peronismo es una posibilidad certera para Bullrich porque el trío que votó el presupuesto en diciembre está por irse del interbloque, que integran a través de un sello propio, llamado Convicción Federal. Lo completan el riojano Fernando Rejal y el puntano Fernando Salino, quienes no están dispuestos a ayudar al gobierno.

Moisés evalúa irse del justicialismo y junto a los otros dos díscolos tomarán la decisión la semana próxima, después de la sesión. Su nuevo padrino político es el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, por lo que es de esperar que vote con Royón.

Es decisiva la posición del peronismo díscolo en el articulado y por eso este jueves el despacho de la jujeña era un sinfín de reuniones. Pasaron los integrantes del triunvirato de la CGT y autoridades de la Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes (S.A.G.A.I.), perjudicada porque se eliminan derechos.

En el peornismo la división se siente. El interbloque no se junta y sólo se reune el bloque del justicialismo, con sus 21 miembros. No invitan ni a Convicción Federal ni a a la dupla santiagueña (Gerardo Zamora y Esther Moreno). Tampoco le preguntan qué votan.

Patricia Bullrich, a cargo de la negociación de la reforma laboral. 
Los gobernadores mantienen en agenda una reunión para discutir el capítulo impositivo de la reforma laboral en el CFI. 

Las Más Leídas

También te puede interesar