Durante años, el peronismo sostuvo que había llegado a la política para defender los derechos laborales de quienes menos tenían. Mientras tanto, la mitad de los argentinos pasaba el día trabajando en negro, como monotributistas o haciendo changas. Por la noche, los autoproclamados defensores del trabajador desfilaban por la televisión, cada vez más alejados de la realidad. La reforma laboral que impulsa el presidente Javier Milei busca romper con ese fracaso y esa hipocresía de décadas.
Los kirchneristas dejaron un sistema que castiga a quienes quiere contratar y no protege al trabajador. El costo laboral es de los más altos de la región. La judicialización laboral se volvió una industria: la enorme industria del juicio. ¿El resultado? Un empleo privado que hace años no crece, mientras el Estado se agrandó y empujó a millones de personas a la informalidad, la pobreza y la precariedad. No es casualidad.
Los beneficios de la modernización laboral de Javier Milei
La modernización laboral busca algo muy simple: que contratar un trabajador deje de ser un riesgo inmenso para cada empleador que tiene que pagar sueldos y cargas patronales, y que vuelva a ser una oportunidad para crecer. El proyecto incentiva el blanqueo, baja la presión sobre las PyMEs, da previsibilidad y permite que más argentinos accedan a un trabajo formal, con aportes y obra social. No se trata de sacar derechos, como quisieron adjudicarle a Milei durante todo 2023, sino de terminar con un relato que prefirió vender espejitos de colores durante mucho tiempo. Se trata de que los derechos existan de verdad.
Pero, como suele pasar cuando alguien quiere cambiar lo que está mal, aparecen los defensores de que todo siga como está. Y si hay un lugar donde ese modelo agotado ha encontrado un reducto es la provincia de Buenos Aires. El territorio con más tasas municipales, con más presión sobre el que produce, con un Estado especialista no en acompañar sino en ahogar al que produce, al que quiere invertir, al joven que quiere emprender. Axel Kicillof representa esa forma de gobernar: espanta inversiones, pone palos en la rueda y mantiene estructuras que no funcionan.
Los palos en la rueda del peronismo
No sorprende entonces que el Ejecutivo bonaerense haya rechazado públicamente la modernización laboral impulsada por Javier Milei. Son los mismos que en campaña decían que Milei “venía" por nuestros derechos. Pero ¿qué derechos tenía una sociedad con la mitad de su gente en la informalidad, con los sueldos cayendo mes a mes por la inflación y sin perspectivas para progresar? ¿Qué derechos existen en los municipios bonaerenses que ellos gobiernan?
La Libertad Avanza tiene un espíritu de transformación inagotable, de cambiar profundamente las cosas en lugar de ofrecer maquillaje. El Presidente vino a bajar la inflación, a reducir impuestos, achicar el gasto inútil y devolverle al laburo su lugar central en la vida de los argentinos, y eso implica cuestiones concretas. La modernización laboral es una pieza clave de ese camino ya que va a terminar con la industria del juicio, va a crear y formalizar empleo, y va a generar libertades para contratar.
Incluso con esas reformas, sabemos que siempre hay un paso más para mejorar y liberar. Por eso necesitamos que el Presidente siga gobernando muchos años más. Necesitamos más intendentes y gobernadores que tengan el coraje de bajar impuestos, reducir tasas, achicar el Estado y confiar en la gente. Cuando al argentino lo dejan trabajar, emprender y crecer, devolviéndole los recursos que le corresponden, no hay techo.
El potencial está ahí. En cada pyme, en cada comercio, en cada emprendedor, en cada trabajador que quiere salir adelante. A medida que nuestra provincia y nuestro país se tiñan de violeta, ese potencial va a empezar, por fin, a liberarse.