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LETRA PEPE

Qué tiene Axel Kicillof en la cabeza

No se asume como candidato a presidente, pero trajina un plan de campaña delineado. La razón para no ver a CFK. ¿Desdobla las elecciones? La economía de Milei.

Ni el homenaje al obispo Enrique Angelelli consiguió que a Axel Kicillof le sedujera la idea de participar de la cumbre del peronismo que armó este fin de semana el riojano Ricardo Quintela. “¿Para qué sirve hacer eso? Si mañana nos juntamos con Cristina (Kirchner) y con Sergio (Massa) en una foto, ¿qué armamos? El Frente de Todos. Perdemos. No van más esas cosas”, le respondió a un dirigente que le preguntó si tenía previsto volar a La Rioja.

A Kicillof no lo mueven, tampoco, los planteos sobre la necesidad de que retome el diálogo con la expresidenta. Los 11 intendentes que lo visitaron el lunes en La Plata para presentar su flamante liga ni se animaron a pedírselo. Conocían de antemano la respuesta. Dice que no tiene nada que negociar: que hay guerras y treguas que el cristinismo lanza de manera unilateral sin respuesta de la contraparte. Los jefes municipales hablaron, apenas, de la necesidad de “bajar las tensiones” para avanzar en el ordenamiento del peronismo nacional.

Kicillof escuchó los planteos y profundizó en algunas cuestiones concretas vinculadas con la ingeniería electoral. Hizo una proyección de los diferentes escenarios: con PASO y sin ellas; con desdoblamiento bonaerense y con unificación de comicios. En ningún momento hizo mención a su posible candidatura presidencial.

El gobernador ideó una fórmula para esquivar esa definición. “Tengo una estrategia, un plan muy concreto. Estoy en la construcción de un sector nuevo, voy a juntar todo lo que puedo. Que cada sector haga lo mismo. El año que viene vemos qué tiene cada uno, quién tiene mejores chances y definimos”, suele responder. El planteo encierra un mensaje para el cristinismo: la exigencia de que defina quién será el candidato de ese espacio. ¿Lo tiene?

La jugada de CFK

Máximo Kirchner anunció el plan con claridad esta semana. “Queremos que Cristina sea candidata”, dijo el martes, minutos antes de que su nuevo equipo de abogados explicara que la expresidenta había recurrido a las Naciones Unidas para pedirle al Comité de Derechos Humanos que le levantara la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

Existe la chance real de que el planteo prospere en Ginebra, aunque es poco probable que sea admitido rápido en la Justicia argentina, al menos en el corto plazo. Sin embargo, la jugada volvió a ubicar a CFK en la cancha como posible candidata del peronismo y buscó generar, en paralelo, un bloqueo a los eventuales alineamientos con Kicillof.

El entorno del gobernador mantuvo una línea de la que nunca se corre, que marca distancia física de Cristina, al tiempo que sostiene su inocencia. Una fórmula que busca mostrar autonomía de su exjefa, pero le garantiza mantener la identidad kirchnerista. “Nos parece bien que lleven el tema a la ONU, porque la condena es una aberración jurídica", dijeron en la gobernación.

De paso, volvieron a señalar que hablar de candidaturas “es prematuro”. Para el gobernador, la definición del peronismo deberá llegar recién en marzo de 2027. Coincide en esa mirada con Massa, con quien habla en forma periódica por temas relacionados con la provincia y con la política en general, a pesar de las desconfianzas mutuas.

Esta semana, la hipótesis de una eventual candidatura de Cristina incluyó también a Massa. En el peronismo se habló de la posibilidad de que la expresidenta anuncie su voluntad de pelear por la presidencia y lleve al exministro de Economía como compañero de fórmula. Impedida de competir ella, si la Justicia rechazara su petición internacional, el lugar quedaría para el tigrense, finalmente consagrado como el candidato del cristinismo para enfrentar a Kicillof. Globos de ensayo de laboratorio que no logran sacar al kicillofismo del plan para llegar a 2027 y sentarse, encuestas en mano, a ver quién generó más entusiasmo.

El plan de campaña de Axel Kicillof

El gobernador repite que no será candidato a cualquier precio. La condición más importante es que el elegido esté en condiciones de ganarle a Milei. Esta semana, Kicillof recibió varias encuestas que le dieron aliento en su camino. Desde Córdoba llegó el último sondeo de la consultora Delfos, tradicionalmente vinculada al cordobesismo, que volvió a ubicarlo como eventual ganador en un ballottage contra el Javier Milei.

El escenario proyectado en el sondeo da 48% para Kicillof y 36,2% para Milei, con un 9,6% en blanco y 6% de indecisos. Es un escenario todavía abierto, porque el Presidente mantiene un núcleo de apoyo alto a pesar del deterioro de las demás variables, en general relacionadas con un malestar generalizado por la situación económica.

La encuestadora cordobesa Delfos dice que la gestión tiene una desaprobación del 75%.

El mismo estudio muestra un número alarmante para la Casa Rosada. La gestión libertaria tiene un 74% de imagen negativa frente a 18% de positiva, el peor número desde que Milei llegó al poder. En lo personal, el mandatario sostiene el 34% positivo, su núcleo duro. Los datos maridan con los números que manejan otras consultoras. El último estudio de Alaska y Trespuntozero le dio al Presidente un 64,6% de imagen negativa frente a un 33,3% de positiva, el tercio consolidado que parece inamovible.

La consultora Alaska marca que la imagen negativa del Presidente está en 64,6%.

Kicillof sabe que el malestar contra el Gobierno no se redireccionará de manera automática hacia el peronismo. Entiende que la candidatura de un aspirante tan identificado con el kirchnerismo encontrará puntos de resistencia en provincias como Córdoba o Santa Fe, la zona núcleo. Para contrarrestarlo, muestra los números exitosos del PJ en el interior de la provincia de Buenos Aires, en localidades de fuerte impronta rural, como la Cuarta sección electoral.

“¿Cómo hacemos para que nos vaya tan bien en esos lugares? Tenemos una gestión para mostrar, caminos rurales, obras, escuelas. Hay un modelo de planificación, un método de trabajo”, dicen en el kicillofismo. También se entusiasman con el éxito que el gobernador tiene en el mano a mano con la gente. Su paso por Córdoba, en mayo, fue una prueba de ensayo que evaluó como positiva. En territorio antikichnerista, no recibió reclamos.

Definiciones sobre economía

Kicillof imagina una campaña polarizada y personal, nombre contra nombre, con contraposición de estilos, sin fotos de rejunte de dirigentes. Tiene confianza desbordante en sí mismo. Dice que “la gente quiere paz” y que puede transmitir tranquilidad y sensatez, además de la promesa de mejora económica vinculada a un plan de desarrollo productivo.

Los detalles del programa escasean. “Hay que ver con qué nos encontramos”, repiten en el kicillofismo, pero apuntan que hay una rueda virtuosa que se puede poner en marcha rápido. La foto actual alarma al mandatario. El próximo sábado, en la Sociedad de Fomento de Villa Astolfi, Pilar, se hará la primera edición de esta nueva etapa del Club del Trueque, donde las familias podrán intercambiar bienes y servicios sin utilizar dinero. Es la pintura más elocuente del desplome del consumo que reflejan todos los índices.

Kicillof se rehúsa a dar algunas de las definiciones concretas que pide el mercado, como el manejo de deuda y el equilibrio fiscal. En su equipo niegan haber mantenido una reunión con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, en su paso por Argentina, y desmienten el envío reciente de emisarios a Wall Street para desmontar el fantasma del comunismo.

“La provincia tiene diálogo permanente con los bonistas y acreedores tanto en Estados Unidos como acá. No tenemos ningún problema con la deuda”, apuntan en La Plata. Como dato agregan que, esta semana, Moody's elevó la calificación internacional de la provincia de Buenos Aires de Caa3 a Caa2 y mantuvo la perspectiva estable. La calificadora destacó el fortalecimiento de la situación fiscal y financiera de la provincia. “Soy el único que paga sueldos, alimentos, medicamentos y obras sin la ayuda de la Nación”, saca pecho Kicillof, que recuerda que, como ministro de Economía de Cristina, dejó una inflación del 23%, en 2015, y un déficit de 1,9%. Su ex viceministro, Emmanuel Álvarez Agis, dijo hace poco que "ajusta más que Milei". El punto es dónde.

Modelo 2027: elección unificada

Los cálculos electorales están sobre la mesa. Como sucedió en 2025, en la provincia de Buenos Aires el debate gira en torno a la posibilidad de avanzar en el desdoblamiento. La novedad es que, ahora, su equipo hace la evaluación inversa. Dice que, “técnicamente, se puede” votar el mismo día, aunque se trate de dos urnas y sistemas diferentes.

Los detractores del gobernador dicen que el cambio de postura obedece solo a su conveniencia personal. Como candidato a presidente necesitará de la campaña bonaerense. Massa y Cristina sonríen con sorna frente a los intendentes que en 2025 pidieron desdoblamiento: “Les dije que Axel los iba a cagar”.

La explicación oficial habla de la experiencia 2025. Antes de que decidiera desdoblar la elección, el gobierno bonaerense hizo un ensayo de votación concurrente con boleta única de papel para la elección nacional y boleta tradicional, para la provincial. El resultado fue un tiempo promedio de votación alto, que derivó en largas filas y espera. Kicillof lo comentó con su par de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, que le dijo que había tenido la misma experiencia, de ocho minutos por voto.

En territorio bonaerense concluyeron que la doble votación solo generaría confusión. Previeron un caos que le sería facturado personalmente a Kicillof. Ahora, dicen, el escenario cambió porque la ciudadanía comprendió a la perfección el uso de la boleta única de papel y podría votar de las dos formas sin tanta demora.

La decisión dependerá de otros factores. El más importante es si habrá PASO a nivel nacional. Por ley, las primarias de la provincia están atadas a las nacionales. Si Milei no consigue los votos en el Congreso para eliminarlas, también se mantendrán en la provincia. Por lo tanto, la elección será concurrente. Kicillof habla con los gobernadores para saber si le prestarán los votos al oficialismo para eliminarlas. Nadie le asegura nada. Ven que Milei cae en todas las encuestas, pero tienen como prioridad resolver las elecciones en sus provincias. A mitad de año, resultado en mano, verán qué hacen con la campaña nacional.

En territorio bonaerense, los intendentes todavía no reclamaron por el desdoblamiento. No tienen tan claro si les conviene. Con Kicillof como candidato a gobernador ganaron las elecciones 2019 con 52 puntos. En 2023, con la oposición dividida, la diferencia fue de casi 20 puntos. Por ahora solo piden que los candidatos salgan del territorio y que no haya fragmentación.

“El problema no es la fecha de las elecciones, es la tensión interna”, apuntó uno de los asistentes a la reunión del lunes. Por cierto, Kicillof anotó ese movimiento como un triunfo en la pelea con el cristinismo. Los cuenta como “los 11 que se le fueron” a Máximo Kirchner después del acto de Parque Lezama, donde asistieron convocados por la consigna “Cristina libre” y escucharon “Axel traidor”. Ahora se mueven como un cuarto espacio. Tienen previsto reunirse con Massa y con La Cámpora. Necesitan orden en el territorio y ya huelen la unificación de fechas.

Kicillof predica con la misma fe que tenía en diciembre de 2015, cuando empezó su campaña contra Mauricio Macri con discursos en las plazas y pueblos de todo el país. Dice que el peronismo puede ganarle a Milei sin importar lo que suceda con el sistema electoral.

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