La bandera “Cristina presidenta” es más una definición política que una consigna. Quiénes la visitan y de qué hablan. Máximo Kirchner, vocero. El plan 2027.
“Vamos a dejar la piel para que sea candidata”. Hace diez días, Máximo Kirchner expuso la idea de que Cristina Fernández de Kirchner, presa por la causa Vialidad e inhabilitada para ejercer cargos públicos, pueda competir por la presidencia en 2027. El postulado sonó más a lema político que a objetivo real, pero los movimientos de la expresidenta en San José 1111 indican que algo más se mueve detrás del consignismo.
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Cristina está silenciosa, pero “combativa”, dicen los que la visitan en el barrio de Constitución. Es la arquitecta detrás de las palabras de Máximo, el único orador habilitado para el acto de este sábado bajo la consigna “Cristina Libre”. Como nunca antes, desde que decidió dejar un vacío en el discurso público, ahora su hijo habla por ella. Con ese aval, este sábado volvió a decir que su espacio quiere "tener una candidata y no candidatos por default".
“Va a dar la pelea hasta el último día”, apunta uno de los interlocutores habituales de la expresidenta. Hay que adentrarse en el submundo de la imaginación política creativa para entender hasta dónde Cristina podría “dar la pelea” por la candidatura o, como dicen en el cristinismo, “para torcer el brazo de la historia”, cuando ya agotó las instancias judiciales internas disponibles.
Por lo pronto, esa decisión indica la necesidad de marcar que, para el cristinismo, solo la expresidenta estaría en condiciones de darle pelea a Javier Milei en una eventual contienda electoral y que sería la única capacitada para gobernar la Argentina posmileísta. La contracara obvia de ese postulado es dar a entender que ese lugar no está en condiciones de ser ocupado por Axel Kicillof, por ahora el mejor posicionado en el peronismo, pero resistido por el núcleo que rodea a la expresidenta. Kirchner aludió directamente al gobernador en Parque Lezama cuando se refirió a “los que todos los días hablan de unidad (y) ni siquiera son capaces de ir a San José 1111 para ver cómo está".
Alguna mente audaz habló, inclusive, de la posibilidad de lanzar una fórmula con Cristina como candidata, aun a sabiendas de que su participación electoral será imposible. Un desafío para ver hasta dónde llega el mito, que tendría como finalidad última evidenciar “la proscripción” e instalar a su compañero de fórmula como candidato real. Otras voces más prudentes lo descartan. Para eso, bastaría con un señalamiento directo de Cristina a su eventual candidato.
La carta de Miguel Ángel Pichetto y las nuevas mesas políticas
Sorprendió la semana pasada Miguel Ángel Pichetto cuando se presentó en la Comisión de Derechos Humanos de la cámara baja a plantear la posibilidad de que el Congreso “anule” la condena contra Cristina por tratarse de un hecho de “gravedad institucional”. El diputado de Encuentro Federal aseguró que el Poder Legislativo tiene “la facultad de intervenir para declarar la nulidad de un fallo viciado y hacer valer el equilibrio de poderes”.
Para darle sustento a su propuesta enumeró una serie de irregularidades de la causa y disparó contra la Corte Suprema por entender que los tres jueces no debieron haber intervenido en el recurso de queja presentado por la expresidenta porque venían de enfrentar un juicio político promovido por el gobierno del que formaba parte Cristina. Por eso, dijo Pichetto, debió haber fallado un tribunal constituido ad hoc.
Pichetto concurrió a la comisión invitado por Eduardo Valdés, amigo personal de la expresidenta y uno de los visitantes asiduos a San José 1111, que tiene vía libre de acceso por ser también su abogado en la causa del Memorándum con Irán. Valdés hace gestiones para acercarle a Cristina a dirigentes y personalidades que están por fuera del cristinismo. Fue, por ejemplo, quien llevó el año pasado a Esmeralda Mitre.
— Argentina con Cristina (@argconcristina) June 20, 2026
Cristina recién se enteró de la propuesta de Pichetto una vez terminada la presentación. Valoró el gesto, más allá de que entiende que las condiciones políticas para avanzar en el sentido planteado por su exjefe de bloque en el Senado no están dadas. El Congreso nunca aprobaría una idea semejante. “Hay cosas que están buenas, más allá de que sean impracticables”, dice un interlocutor de la expresidenta.
Pero el planteo dio cuenta de un nuevo estado de situación en el peronismo. Después de más de una década de distancia, Pichetto se reencontró con Cristina en febrero de este año, cuando la visitó en San José 1111. El diputado adujo primero cuestiones humanitarias, pero ese mismo día hablaron de la necesidad de armar un dispositivo para que el peronismo pueda volver a gobernar en 2027. Desde entonces, están en contacto y coordinación permanente, como en los viejos tiempos.
Volvieron a verse este martes, el mismo día que también concurrió Sergio Massa. Como otros dirigentes de larga trayectoria que orbitan en San José 1111, Pichetto entiende que solo Cristina tiene fuerza para enfrentarse a Milei. No hay proceso judicial que la baje de los 35 puntos de imagen positiva en las encuestas. El último sondeo de Hugo Haime la ubica como la dirigente mejor posicionada, con una positiva de 42,7%.
Un año en San José 1111
Guillermo Moreno repitió varias veces en los últimos días que su fórmula ideal del peronismo para 2027 sería “Cristina-Pichetto”. El exsecretario de Comercio figura en la lista de los que visitaron a la expresidenta en el departamento de Constitución. Un poco en broma y otro tanto en serio, un viejo colaborador de Cristina resume: “Va a recibir a todos los que digan que no ven candidato a Axel”.
Por San José 1111 pasan viejos amigos y exfuncionarios como Oscar Parrilli, Carlos Zannini, Jorge “El Topo” Devoto, Juan José Álvarez, Leopoldo Moreau, Juan Manuel Olmos, Jorge Capitanich, Massa, la senadora Teresa García, la senadora e intendenta en uso de licencia Mayra Mendoza y la senadora Anabel Fernández Sagasti. Además, también estuvieron alguna vez los jefes de bloque del peronismo en el Congreso, Germán Martínez y el senador José Mayans, con quienes discute cuestiones de estrategia parlamentaria.
Tener presa a una figura que fue dos veces presidente y una vez vicepresidente de la Nación pone a la democracia en una situación de extrema fragilidad. La conducta de un jefe de Estado se debe evaluar bajo un procedimiento especial y no por la vía común.
Se alteraron las reglas…
— Miguel Ángel Pichetto (@MiguelPichetto) June 11, 2026
El orden de los asistentes se alterna para cumplir con las medidas de restricción que le impuso la Justicia para su primer año de prisión domiciliaria, que establece un régimen de visitas de “dos horas que podrán concederse hasta dos veces por semana y no podrán superar el límite de tres personas concurrentes para cada ocasión". Como siempre con la expresidenta, casi nada de lo que se habla en esas reuniones se filtra. Todo es hermético.
Cristina apeló la semana pasada el fallo del Tribunal Oral Federal 2, que el 5 de junio rechazó planteos para retirarle la tobillera electrónica. El encargado de dictar el fallo fue Rodrigo Giménez Uriburu, el juez que cobró notoriedad pública por mostrarse con un mate que tenía el logo del Liverpool FC, el equipo en el que jugaba al fútbol en la quinta Los Abrojos, propiedad de Mauricio Macri. La Cámara de Casación resolverá en los próximos días si mantiene las condiciones de detención o las flexibiliza.
Sin restricciones, por fuera del régimen estricto de visitas queda su familia directa, hijos y nietos, sus secretarios y sus abogados, entre los que figuran Valdés y Juan Grabois, un imprevisible al que Cristina no quiere dejar suelto. Como siempre, la expresidenta se dedica a la lectura. Se enfoca en temas políticos y económicos. Se mantiene al día, estudia, pide informes. Está particularmente interesada en cuestiones relacionadas con el uso de la inteligencia artificial. Mira series, películas, come sano y hace gimnasia todos los días. Alterna dos días de ejercicios de fuerza con pesas con tres días de entrenamiento aeróbico. Ya entró en modo electoral y se la ve mucho más animada que hace unos meses.
“Quiere ganar las elecciones”, dicen en el cristinismo, y no lo cree imposible. El plan es definir una estrategia política y un mensaje este mismo año. Habrá que ver quiénes se sientan a la mesa para tomar las decisiones. Algunos actores del peronismo tradicional miran con buenos ojos la incorporación de figuras de trayectoria que están por fuera del camporismo, dispuestas a marcar desacuerdos y errores. La mira está puesta en una fecha clave, las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos. “Ahí veremos si esto tiene futuro”, dice una figura del cristinismo sobre el proyecto de Milei.
Todo sigue igual de mal (con Axel Kicillof)
El listado de los visitantes de San José 1111 tiene a Kicillof como gran ausente. El gobernador envió a su tropa este sábado al acto de Parque Lezama, pero hizo saber que él no iría. Los que visitan con frecuencia a Cristina repiten que a Kicillof “no le da” para ser candidato presidencial y que es absurdo que busque diferenciarse de la expresidenta cuando existe “un 97% de solapamiento” entre su voto potenciales y el de Cristina.
“Cristina discute política con todos, menos con Axel, que es el único que no la va a ver. Es ridículo”, apuntan en el entorno de la expresidenta. Las críticas dicen que no acumula políticamente y que equivocó su estrategia al pensar que está “predestinado” a ser el candidato natural del peronismo, como si otros actores del espacio no tuvieran nada que decir.
Massa piensa lo mismo, aunque persigue otro objetivo. El líder del Frente Renovador se mantiene cerca. En el fondo, nunca abandona su sueño presidencial. Pero Cristina ve las mismas encuestas que todos y percibe que el hincha de Tigre tiene un alto nivel de rechazo difícil de revertir. Aún en la tensión, Kicillof aparece por ahora como el jugador mejor parado en la cancha.
Los que dialogan con los dos sectores no abandonan la esperanza de que pueda recomponerse, pero la relación está quebrada. Otros hablan de dejar solo al gobernador en las urnas. De acuerdo a una encuesta reservada que tiene la expresidenta, un candidato de Cristina le sacaría al gobernador 17 puntos sobre los 31 que mide. Una cuenta amenazante.
Después de meses de silencio, Máximo Kirchner y Kicillof retomaron el diálogo por la despedida del Indio Solari. Cristina respiró aliviada cuando vio que todo había transcurrido sin incidentes, con un buen manejo de parte de los organizadores, la provincia de Buenos Aires, La Cámpora y el municipio de Avellaneda, que hasta motivó el reconocimiento de parte del Gobierno nacional.
Embed - Máximo Kirchner en Instagram: "Fuimos un público respetable."
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El armado de esa paz temporaria animó las lecturas sobre la posibilidad de trasladar ese diálogo, eventualmente, al futuro armado político. Pero debajo de la superficie el evento no estuvo exento de ruidos. Una vez culminado, Máximo no escondió entre los propios el fastidio por lo que consideró que fue un perfil demasiado alto de Kicillof en la despedida y en la capitalización del resultado. Como quedó expuesto este sábado, el milagro de la reconciliación duró poco.