En medio de lo que parece ser una crisis interminable, que comenzó hace dos meses, Karina Milei decidió perdonarle a Patricia Bullrich sus reproches a Manuel Adorni, a quien la senadora apuró para que presente su declaración jurada. Que la funcionaria haya decidido no tomar represalias contra la senadora es toda una novedad política, que se explica por su deseo de no abrir un nuevo frente de batalla interno.
Por esto es que la hermana de Javier Milei se inclinó en esta oportunidad por mirar para otro lado y no tomar revancha contra la exministra de Seguridad. El objetivo más inmediato, como los esfuerzos más sostenidos, es blindar al ministro coordinador que está siendo investigado en la Justicia por presunto enriquecimiento ilícito.
Con algo de ironía, un funcionario con despacho en Balcarce 50 explicó el cruce de Bullrich y la respuesta pacífica de Karina Milei de esta forma: "Patricia tiene votos, y la que tiene votos hace lo que quiere". En el Gobierno reconocen desde hace tiempo que la excandidata a presidenta de Juntos por el Cambio tiene una elevada imagen política y mide muy bien en el territorio porteño.
La secretaria general de la Presidencia habilitó a la legisladora porteña Pilar Ramírez, alguien de su extrema confianza que no da un paso sin antes pedirle permiso a El Jefe, para que acompañe a Bullrich a una sugestiva recorrida por la Ciudad de Buenos Aires el pasado viernes. En ambos sectores ya hablan de una segura candidatura de la antigua dama de hierro PRO en 2027.
Patricia Bullrich también promete bajar el perfil
En paralelo, la presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado también optó por bajar el perfil para descomprimir la tensión con los hermanos Milei. En el entorno de Bullrich aclararon que sus últimas declaraciones fueron en sintonía con lo que venía repitiendo puertas adentro en reuniones privadas e, incluso, en uno de los últimos encuentros de mesa política.
Cerca de la senadora reconocieron también que prefirió cuestionar al jefe de Gabinete en el prime time de la televisión, durante el programa de Eduardo Feinmann, para cuidar del electorado republicano y de derecha de la Ciudad de Buenos Aires. En el ecosistema karinista coincidieron con la misma lectura y, a diferencia de lo que probablemente hubieran dicho en un contexto de triunfos, la comprendieron.
"El Presidente tiene una emocionalidad importante", opinó Bullrich este martes, al ser consultada por la prensa por versiones que indican que el viernes hubo gritos en la reunión de gabinete. En ese encuentro, trascendió, Bullrich intentó sin éxito hablar del tema Adorni y el Presidente no se lo permitió.
Con lo que también coinciden varias fuentes de la Casa Rosada es que el escándalo que involucra al ministro coordinador estaba en boca de todos en los últimos días, sólo que nadie se animaba a expresarlo en público y mucho menos delante del jefe de Estado. Ahora, con el tema planteado durante el último encuentro de la mesa política, hay consenso entre todos sus integrantes en bajar la tensión lo más que se pueda.